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Febrero 2016

Art ículos de Investigaci ón 173 Frecuencia de displasia epitelial y cáncer oral, Chile - C. Martínez et al Discusión El diagnóstico clínico e histopatológico de los DPM puede ser difícil en algunos casos debido a la subjetividad y falta de una evaluación sistemática17,18. Sin embargo, su identificación oportuna es de vital importancia, ya que actualmente se considera que incluso la mucosa aparentemente normal en un paciente que presenta un DPM puede albergar cambios sugerentes de transformación maligna, por lo que el cáncer podría originarse en un sitio distinto al de la lesión6. Acorde con esto, encontramos diagnósticos histopatológicos diferentes según la ubicación de la lesiónen cinco pacientes. Además, en dos pacientes se diagnosticó primeramente DE y posteriormente, en otra ubicación, CE. Generalmente, hiperqueratosis, DE y CE son lesiones que se presentan en pacientes mayores. En nuestro estudio observamos que todas estas lesiones se encuentran mayormente a partir de los 50 años, lo cual está en concordancia con otros estudios9,18. Sin embargo, existe un porcentaje importante de displasias epiteliales y carcinomas escamosos orales que ocurren en individuos más jóvenes, que podrían atribuirse a factores de riesgo no clásicos, tales como infección por virus papiloma humano de alto riesgo, factores genéticos e inmunodeficiencia14. En este estudio se encontró mayor frecuencia de CE en hombres, lo cual es similar a otros reportes9, pero, por otro lado, los casos de DE fueron casi el doble más en mujeres que en hombres; esto podría deberse a que las mujeres consultan con mayor antelación que los hombres. La ubicación más frecuente de DE fue lengua, seguido de reborde y encía. Otros estudios también han encontrado mayor frecuencia en estas ubicaciones18. En los casos de CE, las localizaciones más frecuentes fueron reborde y encía, lengua y piso de boca, en concordancia con un estudio previo realizado en Temuco, Chile2. Estudios previos han identificado a la lengua, especialmente las caras lateral y ventral, como la ubicación más frecuente de carcinoma oral, seguido de piso de boca. Estas áreas podrían estar en mayor riesgo por dos razones: primero, porque los agentes carcinógenos se mezclan con la saliva, acumulándose en esta zona y bañándola constantemente. Segundo, porque el epitelio de estos sitios es más delgado y no queratinizado, lo cual brinda menor protección contra agentes carcinógenos9. En relación a displasia encontramos mayor frecuencia de DE leve, seguida de DE moderada y DE severa. Esto es similar a lo encontrado en reportes previos18. La presencia de DE sigue considerándose el predictor más fuerte de una futura transformación maligna6; sin embargo, cabe considerar que lesiones no displásicas también pueden devenir en CE5,6,15. Según su presentación clínica, la mayoría de los CE se diagnosticaron como cáncer (138, 78,41%). Además, 4 casos (2,73%) no presentaban diagnóstico clínico y 33 (18,8%) presentaban otros diagnósticos, dentro de los cuales se encontraron lesiones que no tienen ninguna relación con CE o DPM, pero ninguno fue diagnosticado como leucoplasia y sólo uno como eritroplasia. Estos resultados contrastan con lo encontrado por otros estudios19,20 en los cuales algunas leucoplasias resultaron ser CE. Nuestros resultados llaman la atención y sugieren que el diagnóstico de CE se realiza cuando éste presenta signos clínicos característicos de una etapa avanzada, tales como ulceración, bordes indurados, sangrado y sobrecrecimiento tumoral20. A pesar de la accesibilidad de la cavidad oral al examen clínico directo, nuestros resultados demuestran que el CE oral no se detecta hasta una fase tardía9. Además, llama la atención que se confunda con lesiones tales como hiperplasia gingival o fibroma irritativo, entre otras, enfatizando la necesidad de alertar a la comunidad odontológica sobre las posibles manifestaciones clínicas de CE y DPM, a fin de que éste se pueda pesquisar precozmente y de manera adecuada. En cuanto a DE, también encontramos diagnósticos clínicos que no corresponden a DPM. En relación a esto se propone excluir otras condiciones, desórdenes o enfermedades mediante una cuidadosa historia y examen clínico, acercando así el diagnóstico clínico inicial de las lesiones observadas a sus consecuentes diagnósticos histopatológicos6. La variedad de diagnósticos clínicos iniciales encontrados en el estudio en los casos asociados a DE y a CE se da una vez que los casos revisados provienen de distintos odontólogos tratantes.Sin embargo, esto no es una limitante para el trabajo, y a su vez, muestra la necesidad de toma de conciencia por parte de los clínicos generales que deben mejorar sus conocimientos en el área de patología oral y que deben derivar sus pacientes Rev Med Chile 2016; 144: 169-174


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