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Febrero 2016

ÉTICA MÉDICA confidencial que el paciente le ha entregado, por temor a traicionar involuntariamente la confianza con que le ha sido brindada, dada la posibilidad que la ficha clínica sea consultada por otros miembros del personal de salud, quienes tal vez no tengan el mismo cuidado respecto a su carácter confidencial2. En todo caso, siempre se deben registrar los datos que serán importantes para atenciones futuras, ya sean brindadas por ellos o por otros profesionales. Todos los profesionales que acceden a la ficha clínica están sujetos al “secreto compartido”. El año 2006, la Presidencia de la República envió al Congreso, para su discusión, un proyecto de ley que posteriormente constituyó la Ley 20.584 o Ley de derechos y deberes de los pacientes. En el artículo 13, se refirió a la confidencialidad de la ficha clínica, especialmente a su custodia y acerca de quiénes y en qué circunstancias podrían tener acceso a ella, autorizándose a algunas personas naturales y jurídicas específicas. Entre estas personas, 254 el proyecto de ley autorizaba en el número 2° del inciso tercero a los herederos de un paciente en caso de fallecimiento, a solicitar una copia de la ficha clínica, a menos que el médico tratante considerara que ello pudiera ser perjudicial para el titular del documento3. La redacción original del citado inciso tercero decía: “Con todo, la información contenida en la ficha clínica podrá ser entregada a las personas y organismos que a continuación se indican, en los casos, forma y condiciones que se señala: 1° Al titular de la ficha clínica, a menos que el médico o profesional tratante, atendido su estado emocional, psiquiátrico o psicológico, lo considere inconveniente y resuelva retener parte de la información. 2° A los representantes legales del titular de la ficha clínica, su apoderado, un tercero debidamente autorizado y los herederos en caso de fallecimiento, los cuales podrán requerir copia de los datos que sean de su interés; a menos que el médico o profesional tratante, en protección y beneficio del propio titular de la ficha, considere que de ello se seguirá un perjuicio para él…”. Consta, entonces, que en el proyecto de ley se intentó, claramente, evitar un perjuicio al paciente al entregar su información clínica a terceros3. Violación del secreto médico - J. Vega et al ¿Qué ocurrió después? En las distintas instancias legislativas, durante los seis años siguientes hasta la promulgación de la ley en el año 2012, se privilegió la discusión de algunos aspectos relacionados con la ficha clínica3 como: 1. Instituciones que pueden tener acceso. 2. Responsabilidad sobre su custodia. 3. Duración mínima de su almacenamiento. 4. Su posibilidad de entrega en forma parcial o completa. 5. Utilización de la información recogida en ella para investigaciones científicas. 6. Riesgo de filtración de la información. 7. Entrega ante sospecha de negligencia médica. En el debate parlamentario surgió la interrogante en torno a quién es el propietario de la ficha clínica. En sus inicios se declaraba que era el paciente. Empero, el boletín N° 2727-11, que contenía esta disposición, fue archivado, decidiéndose no abordar el tema, argumentándose que ni paciente ni prestador pueden ejercer las facultades que otorga el dominio, reconociéndose, no obstante, que en otros países hay unanimidad en el sentido de que los datos contenidos en ella pertenecen al usuario2-5. Se resolvió privilegiar el establecer un régimen de acceso y de protección de la confidencialidad de dicha ficha clínica3. De cara a esta protección, y debido a la práctica de algunas empresas de vulnerar la confidencialidad de la información clínica, se planteó tipificar como delitos esas conductas. Hubo una indicación que acogía una observación del representante del Centro de Bioética de la Pontificia Universidad Católica de Chile que postulaba eliminar la posibilidad de que los herederos pudieran acceder al contenido de la ficha clínica, ya que ello podría atentar en contra del derecho de los pacientes de mantener la confidencialidad de la información contenida en ella3. A pesar de ello, finalmente la indicación fue rechazada por la mayoría de los integrantes de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados. Otra sugerencia, asimismo rechazada, fue que los herederos sólo pudieran obtener la información de la ficha clínica mediante autorización judicial o solicitud de la Superintendencia de Salud. Rev Med Chile 2016; 144: 253-256


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