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Febrero 2016

ARTÍCULOS ESPECIALES Propuesta Reconstrucción Salud Mental Terremoto 2010 - R. A. Figueroa et al desarrollada por expertos en crisis de diversas partes del mundo y que actualmente es recomendada por la Organización Mundial de la Salud, entre otras organizaciones de renombre en gestión de crisis y emergencias26. Dada la importancia del voluntariado durante las primeras semanas de un desastre o emergencia, se propone diseñar e implementar una estrategia nacional de gestión del voluntariado en estos contextos, que permita maximizar la ayuda brindada por los voluntarios asegurando estándares de capacitación mínimos que eviten acciones nocivas no intencionadas y un trabajo coordinado que evite duplicidad de esfuerzos, vacío de funciones y accidentes. En lo particular, esta estrategia apunta a coordinar la capacitación y despliegue organizado de equipos de voluntarios (por ejemplo, estudiantes universitarios) 250 especializados en diversas áreas de la ayuda humanitaria, lo que pudiera ser coordinado a través de diversos organismos del estado, ONG o privados (ej. INJUV, Techo, universidades e institutos, etc.). Nivel III Un tercer nivel de intervención de salud mental en desastres es el que se efectúa en la Atención Primaria, la que constituye un eslabón central para articular el sistema de salud comunitario. En contexto de desastres, el personal de la atención primaria, sea cual sea su formación profesional, debería ser capaz de diagnosticar y estabilizar oportuna y efectivamente a los consultantes, identificar a aquellos en riesgo de desarrollar secuelas de largo plazo, iniciar el tratamiento precoz y derivar a la atención especializada cuando corresponda. Lamentablemente el nivel de capacitación de los funcionarios de la atención primaria en manejo del trauma psicológico es escaso27. En el escenario actual suele manejarse a las personas en situación de crisis emocional con benzodiacepinas (clonazepam, diazepam, alprazolam, etc.), las que no son recomendadas por la OMS (2013) ni por la Sociedad Internacional de Estudios Traumáticos (2008) porque podrían aumentar el riesgo de desarrollar y consolidar secuelas emocionales de largo plazo28-30. Además, es habitual que los funcionarios de la salud, dada su doble condición de afectados e intervinientes en el desastre, no se encuentren en condiciones de brindar una ayuda adecuada porque ellos mismos podrían estar sobrepasados por la emergencia16. Por lo anterior, se propone diseñar e implementar un plan permanente de capacitación en detección y manejo inicial del trauma para funcionarios de la atención primaria, el que debería asegurar que estos logren competencias para detectar precozmente a aquellas personas aquejadas de secuelas psicológicas de eventos traumáticos, brindar Primeros Auxilios Psicológicos y estabilización, evitar el uso no indicado de benzodiacepinas, iniciar el tratamiento con antidepresivos cuando corresponda y derivar adecuadamente a tratamiento psicoterapéutico. En esta línea de acción, la entrega de herramientas de autocuidado para los profesionales intervinientes es indispensable, así como el desarrollo de mecanismos que permitan el reemplazo de funcionarios cuando algunos hayan sido sobrepasados técnica y emocionalmente por la emergencia. Esta estrategia traerá beneficios no sólo para las personas afectadas por emergencias y desastres, sino también para aquellas afectadas por agresiones, asaltos, accidentes de tránsito y otras experiencias traumáticas tan comunes en la actualidad31. Nivel IV El cuarto nivel de intervención es aquel dirigido al tratamiento clínico especializado de las personas que quedaron con secuelas emocionales del trauma. De acuerdo a la OMS (2013) y la Sociedad Internacional de Estudios Traumáticos (2008), en una situación ideal, las intervenciones recomendadas en primera línea para el tratamiento del TEPT y otras secuelas emocionales del trauma son la Psicoterapia Cognitivo Conductual Centrada en el Trauma (TCC-CT) y la Terapia de Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (EMDR, de sus siglas en inglés)28,29. Otras intervenciones comúnmente utilizadas, como la psicoterapia expresiva, la psicoterapia ecléctica, las flores de Bach, la acupuntura, el arteterapia o el psicodrama, no se encuentran en la lista de intervenciones recomendadas por dichas organizaciones28,29. Los antidepresivos no deberían ser utilizados en primera línea para el tratamiento del TEPT, y sólo deberían administrarse cuando la TCC-CT o EMDR hayan fallado o cuando exista depresión como preexistencia o comorbilidad28. Rev Med Chile 2016; 144: 247-252


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