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Febrero 2016

ARTÍCULOS ESPECIALES 249 Propuesta Reconstrucción Salud Mental Terremoto 2010 - R. A. Figueroa et al mática, principalmente de parte de los medios de comunicación masiva y sus actores sociales vinculados, son cruciales en las primeras semanas después de un desastre, sobre todo en su rol sobre la normalización del malestar emocional de la población y potenciales televidentes. Desde un punto de vista psiquiátrico, es esperable que la mayor parte de la población presente diversas reacciones emocionales y conductuales que no constituyen psicopatología sino más bien una reacción normal frente a una situación anormal18. En este sentido, la tarea de los medios es central, en la medida en que disminuyan la incertidumbre y los rumores a través de un aporte de información fidedigna, confiable y regular, configurándose como la principal herramienta de mitigación primaria del impacto emocional frente al desastre17 19, sumado al control del orden público y la seguridad al interior de las comunidades. Cabe destacar aquí el efecto multiplicador de la ansiedad que pueden generar la delincuencia y los saqueos, así como la repetición de imágenes del desastre a través de los medios, especialmente en los niños20. Este es un punto crítico, ya que en el documento Cobertura televisiva del terremoto: la catástrofe vista a través de la pantalla, la audiencia y la industria, del Consejo Nacional de Televisión, se señala que los televidentes se vieron impactados emocionalmente producto de la reiteración de temas e imágenes y por algunos estilos de comunicación de los hechos, principalmente testimonios audiovisuales de las víctimas, que fueron percibidos como sensacionalistas o incluso morbosos. En el mismo documento se señala como necesaria una “preparación adecuada de los futuros egresados de las escuelas de Periodismo, diseño de estrategias que permitan un buen manejo de crisis en los canales de televisión, debate público y en los medios acerca de los estándares que debieran respetarse y generación de un protocolo para la cobertura mediática en general…”21. Aquí la participación activa de las autoridades en coordinación con los medios es indispensable para que los primeros aporten un flujo continuo y regular de información que alimente con material de calidad a estos últimos. Se hace por lo tanto necesario desarrollar estrategias y mecanismos que aseguren una comunicación social adecuada y una cobertura mediática ética que no agrave la ansiedad en la población. Los esfuerzos deben estar concentrados en optimizar las estrategias y mecanismos de comunicación social en desastres, de modo de garantizar un flujo de información oficial oportuno, masivo, regular, confiable y coherente, que permita informar el devenir del desastre, aclarar precozmente rumores, educar a la población y evitar el traumatismo secundario a través de los medios. Algunas actividades que podrían ir en esta línea incluyen la sensibilización y capacitación de los diversos actores (autoridades de gobierno, editores, directores de medios, periodistas, camarógrafos, etc.), la generación de documentos guía que orienten la cobertura, la actualización del marco normativo en la materia o la entrega de reconocimientos a aquellos medios que hayan colaborado al cumplimiento de estos objetivos, entre otras iniciativas posibles. Nivel II En un segundo nivel, durante los primeros meses luego del desastre otro grupo fundamental de acciones de protección de la salud mental son el conjunto de labores de ayuda humanitaria que se provee directamente en los albergues, municipalidades, juntas de vecinos, ollas comunes, parroquias, sedes deportivas y otros espacios naturales de reunión social, ya sea por personal voluntario o remunerado. Este tipo de acciones contribuye a incrementar la percepción de apoyo social por parte de los afectados, lo que ha demostrado sistemáticamente estar asociado a menores niveles de TEPT22-24. En las últimas emergencias en Chile, hemos observado cómo ciertas organizaciones civiles, principalmente universitarios, motivados por la ayuda fraterna, se desplazan en masa a las zonas afectadas a colaborar en las fases de respuesta y rehabilitación brindando ayuda humanitaria entre otros servicios, lo que sin duda es un acto de generosidad valiosa que debe mantenerse en el tiempo. Sin embargo, es importante señalar que la literatura ha advertido que el trabajo del voluntariado efectuado sin una coordinación y capacitación adecuadas puede generar dificultades en los equipos de respuesta y afectar negativamente a algunas personas a través de intervenciones que pudieran ser nocivas25. Por esta razón, se hace indispensable para los próximos desastres contar con mecanismos que aseguren una ayuda del voluntariado organizada, segura y efectiva. Los llamados Primeros Auxilios Psicológicos son una herramienta valiosa para estos fines, que ha sido Rev Med Chile 2016; 144: 247-252


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