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Febrero 2016

ARTÍCULOS ESPECIALES 243 El cadáver humano en arte y bioética - G. Figueroa do por Miguel Ángel al hecho tan condenado que Heidegger describe un Dasein incorpóreo-35, sino de una comprensión diversa cuando se adopta la perspectiva del arte. Su fundamento: el cuerpo es la condición de posibilidad de la existencia del hombre, tanto del terrenal como del iluminado por la gracia “Hércules fundiéndose con Cristos”, según Baudelaire36. También de lo divino, porque Dios y los ángeles igualmente se hacen presente como entes corpóreos: toda la creación y quien ha llevado a cabo la creación, pueden mostrase al hombre solamente cuando están insertos en un cuerpo. Pero se necesita saber interpretar y descifrar en estos cuerpos los signos de lo humano y de lo divino, y este instrumento de comprensión es el arte. Miguel Ángel des-vela la realidad a través del cuerpo humano. El cuerpo posee una anatomía compacta que permite medir con exactitud su figura; apariencia estática, según la bosquejan Vesalio y Falopio en cadáveres4, o Durero en retratos-pero de un modo algo endeble, molto debole, según Miguel Ángel37. Lo débil radica en que no hay movimiento y para él la esencia del cuerpo humano es dinamismo, que se expone en actos y gestos. La belleza estatuaria propia de sus contemporáneos cede su lugar a la actividad vital como símbolo de lo humano, según vemos en el Esclavo que se despierta: es el nacimiento de la conciencia humana; desde el núcleo de la materia informe de mármol emerge el rostro del esclavo, pero que no se desprende del todo de esta masa compacta; se esbozan rasgos de su cara como en lucha violenta contra la pesadez del mármol por llegar a ser una criatura humana, aunque aún no consigue esa meta. Su técnica del non finito, del inacabado, le permite revelar esta indefinición. Si ésta simboliza la batalla por ingresar en lo humano desde lo inanimado, el morir será el combate por desprenderse de lo humano y alcanzar otro nivel de realidad. La Pietà Rondanini será la última escultura que intentará cincelar hasta seis días antes de morir9. Trabajó en ella de manera inconstante desde 1550 (¿1556?), pero con pasión incontenible. Esto indica que fue una obra absolutamente personal, irrenunciable, intransferible, producto de su relación definitiva con su muerte y trascendencia: representa su concepción última de los alcances del arte para captar el final y la finalidad del hombre. Tres Pietà la precedieron: San Pedro (1498- 1500), Santa María del Fiore en Florencia (1547- 1555) y Palestrina en Florencia (probablemente esculpida por un discípulo bajo su supervisión). Tres perspectivas de la muerte y del destino del hombre cuando deviene cadáver que, aunque magistrales, dejaron insatisfecho al artista. Insatisfacción profundísima hacia la Pietà de Santa María del Fiore por dos motivos. Primero, destinada a su propia sepultura, exigía -y no cumplió- haberle infundido un intransferible sentido personal. Segundo, la figura de Cristo le resultó insuficiente, ya que mutiló su pierna y brazo izquierdos. En cualquier caso, no volvió a trabajarla sin dar mayor explicación. En las tres, Cristo muerto; en todas ellas ¿el cadáver de Cristo? El cadáver de Cristo Su enamoramiento espiritual hacia Vittoria Colonna produce un cambio de estilo: su inclinación por lo monumental muta hacia un estilo más espiritualizado. Sus discusiones neoplatónicas le posibilitan visualizar los variados sentidos que Platón atribuyó al cuerpo o sôma: tumba (sêma), cárcel (sêma) y signo (sema); el cuerpo es cuerpo tumba o cuerpo-cárcel en el que el hombre está prisionero, aunque también es cuerpo-señal, que reclama ser interpretado38. Con una postura antropológica que recuerda las indicaciones de Ortega y Gasset sobre la intimidad del hombre -vitalidad, alma y espíritu-39, Laín Entralgo mostró que para Miguel Ángel el cuerpo tiene una triple dimensión: carnal, personal y espiritual40. El cuerpo carnal expresa la vitalidad inherente a la naturaleza. El cuerpo personal señala la triple condición de la persona -libertad, intimidad, apropiación- que se realiza en proyectos de vida. El cuerpo espiritual está más allá, trascendiendo hacia la meta suprema. Estas valiosas indicaciones necesitan ser complementadas en otra dirección: primero, cuerpo-muerto y, luego, cuerpo-cadáver. Es en Cristo donde Miguel Ángel enseña cómo irrumpe la muerte y se trasmuta en cadáver. La Pietà de Santa María del Fiore es el primer paso (muerte) y la Pietà Rondanini el segundo (cadáver) una especie de secuencia progresiva. En la Pietà de Santa María del Fiore, Nicodemo -rostro de Miguel Ángel- asiste a María a sostener a Cristo y con su brazo en la espalda de ella, a modo de gesto de protección, reúne a la madre con el hijo. La Virgen, con el rostro transfigura- Rev Med Chile 2016; 144: 241-246


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