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Febrero 2016

ARTÍCULOS DE REVISIÓN 235 Hidroxicloroquina en enfermedades autoinmunes sistémicas - Á. Danza et al Está bien establecido que, independientemente de la escala de actividad que se emplee, el uso de HCQ controla la enfermedad, reduciendo la actividad, severidad y frecuencia de los brotes y disminuyendo el daño orgánico acumulado. En el mismo sentido, el tratamiento con antimaláricos mejora el perfil cardiometabólico en pacientes con LES, beneficio particularmente relevante teniendo en cuenta la aterogénesis acelerada que la enfermedad determina. En efecto, tanto en el LES como en otras EAS, se ha establecido que mejoran el perfil lipídico y el metabolismo glucídico. Se ha descripto un rol protector sobre los procesos infecciosos, el desarrollo de neoplasias, el control de la nefritis lúpica y disminución en el riesgo de trombosis21-23. Por último, un efecto adicional, no menor, es su capacidad de comportarse como un ahorrador de corticoides. Esto también incide favorablemente en la reducción del proceso aterogénico y en la disminución de los efectos adversos -bien conocidos- de estos últimos24. La eficacia global quedó bien establecida en un estudio pionero realizado por el “Canadian Hydroxychloroquine Study Group”. El estudio incluyó 47 pacientes con LES estable y bien controlado en tratamiento con HCQ. A 25 pacientes se les mantuvo el tratamiento y a 22 se les suspendió. A los 6 meses, el riesgo de brote lúpico fue 2,5 (IC 95% 1,08-5,58) en el grupo que suspendió el tratamiento con HCQ25. El mismo grupo, en un seguimiento a 3 años, confirmó una reducción del riesgo de brotes graves del orden de 57% con el tratamiento con HCQ26. Hallazgos comparables fueron verificados en estudios posteriores27. Los beneficios reseñados probablemente contribuyen a explicar el efecto del tratamiento con HCQ sobre la sobrevida en pacientes con LES. El primer estudio que sugirió un beneficio del tratamiento antimalárico en la sobrevida de pacientes con LES comparó pacientes fallecidos con LES respecto a no fallecidos. Los fallecidos tenían concentraciones séricas menores de cloroquina respecto a los vivos (3,9 mg vs 39,4 mg, p < 0,001)28. Posteriormente, Ruiz-Irastorza y cols. comprobaron, en una cohorte de 232 pacientes, que 83% de las muertes ocurrieron en pacientes nunca tratados con antimaláricos (CQ o HCQ), y 17% en los que habían recibido antimaláricos (p < 0,001); no observándose ninguna muerte de origen cardiovascular en pacientes que habían sido tratados con estos fármacos. La sobrevida acumulada a 15 años de los pacientes tratados con antimaláricos fue superior, con significación estadística y el HR fue de 0,14 (IC 95% 0,04-0,48), lo que refleja una reducción promedio del riesgo de muerte de 14%, con un rango que puede llegar hasta casi 50% en los tratados con antimaláricos29. Por su parte, Alarcón y cols., en un estudio de casos y controles de la cohorte multiétnica LUMINA, compararon por cada paciente fallecido tres pacientes con vida. Luego de una mediana de seguimiento de 39 meses encontraron, en el total de la cohorte, 5% de muertes en pacientes que habían recibido HCQ versus 17% en pacientes que no habían recibido este tratamiento (p < 0,001). El efecto protector de HCQ sobre la sobrevida fue estadísticamente significativo, con un OR 0,319 (IC 95% 0,118- 0,864), lo que se traduce en una disminución del riesgo de muerte mayor a 30%, comparable con el estudio anteriormente comentado30. Por lo tanto, el tratamiento con HCQ debe iniciarse y mantenerse en todo paciente con LES, siempre que no existan contraindicaciones para ello. Debe mantenerse durante períodos de brotes graves y de remisión. Esto contradice los esquemas antiguos, en los cuales el tratamiento con HCQ era suspendido, ya sea por remisión prolongada de la enfermedad o por la asociación de otros fármacos inmunosupresores en el contexto de exacerbaciones severas31. Hidroxicloroquina y artritis reumatoide Hidroxicloroquina integra el arsenal terapéutico disponible para el tratamiento de la AR y es de los denominados fármacos modificadores de la enfermedad (FAME). Produce mejoría clínica significativa y de la capacidad funcional, sin un claro efecto sobre las lesiones radiológicas (Tabla 3). Tabla 3. Efectos del tratamiento con hidroxicloroquina en la artritis reumatoide Dolor articular Disminución Tumefacción articular Disminución Evaluación global Mejoría Riesgo cardiometabólico Disminución Marcadores inflamatorios Disminución Rev Med Chile 2016; 144: 232-240


Febrero 2016
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