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Revista Medica de Chile Enero 2016

ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN 45 Características y evolución de usuarios de drogas ilícitas con infarto agudo del miocardio - J. Bartolucci et al fármacos durante el período agudo de un IAM asociado a cocaína; sugiriéndose su empleo al alta sólo en pacientes con indicaciones previamente establecidas para su uso5. Estudios posteriores a la aparición de estas guías, sugieren que el uso de beta-bloqueadores intrahospitalario no conlleva una mayor incidencia de complicaciones del IAM asociado a cocaína14-16. Nuestros datos insinúan que en la mayoría de los casos se sigue la recomendación de las guías de la AHA, sin embargo, llama la atención que el uso de beta-bloqueadores sea particularmente reducido al egreso para ambos grupos en comparación con otros estudios poblacionales4. No encontramos diferencias respecto a la incidencia de edema pulmonar agudo ni shock cardiogénico entre ambos grupos, tanto al ingreso como durante la hospitalización. El estudio NCDR ACTION señaló resultados similares, con excepción de una mayor incidencia de shock cardiogénico al ingreso en consumidores de cocaína (p < 0,01), no encontrándose diferencias respecto de la frecuencia de shock cardiogénico iniciado durante la hospitalización4. La mayor incidencia de shock cardiogénico observada al ingreso en el registro NCDR ACTION, es atribuible al consumo agudo de altas dosis de cocaína. Estudios en animales sanos sometidos a dosis crecientes de cocaína, han sugerido que el consumo de dosis altas de esta sustancia favorece el desarrollo de shock cardiogénico mediante isquemia miocárdica (por mecanismos previamente mencionados) y depresión miocárdica independiente de la perfusión coronaria17. Adicionalmente, la relación temporal entre uso de cocaína y desarrollo de isquemia miocárdica ha sido ampliamente documentada, describiéndose un mayor riesgo de isquemia durante las primeras horas desde el consumo5. Al analizar la totalidad de la muestra se observó una menor mortalidad en el grupo de pacientes usuarios de DI, probablemente asociada a la menor edad, menor carga de morbilidad y mayor acceso a angioplastía primaria. Nuestro análisis estratificado por edad muestra que al comparar pacientes dentro de los mismos rangos de edad, no hay diferencias estadísticamente significativas entre consumidores y no consumidores, por lo tanto, no hay diferencias atribuibles al consumo. El análisis multivariado muestra que el consumo de drogas ilícitas no tiene un impacto sobre la mortalidad intrahospitalaria, a diferencia de otras covariables como la edad, la diabetes y el género, que si tienen un impacto sobre la mortalidad de esta población. El registro NCDR ACTION, con más de 100.000 pacientes, no reportó diferencias en términos de mortalidad intrahospitalaria, lo cual puede ser explicado por el mayor número de pacientes estudiados, acceso a terapia de revascularización miocárdica en más de 90% de los pacientes, y la alta frecuencia de uso de beta bloqueadores, la que fue superior a 85%, tanto para usuarios como no usuarios de cocaína4. El estudio de Gili y cols. tampoco encontró diferencias de mortalidad intrahospitalaria en relación al consumo de cocaína, aunque describen una prolongación en la estadía hospitalaria en 1,5 días y un exceso de costos hospitalarios en los usuarios de esta droga8. Nuestro estudio presenta limitaciones. En primer lugar, se basa en el auto reporte de utilización de DI por sobre la confirmación de esta condición, siendo posible que se realice un subdiagnóstico de su uso. La frecuencia y cantidad utilizada de cada droga no fueron evaluables debido a las características de la base de datos. No fue posible caracterizar adecuadamente los estimulantes del sistema nervioso central, lo que imposibilitó mayores análisis. Hubo un importante consumo mixto de DI, lo cual limita parcialmente un análisis detallado del impacto de cada sustancia en forma aislada. Finalmente al no tratarse de una muestra probabilística, estos resultados no son aplicables a la totalidad de pacientes con IAM. Conclusión El proporción de pacientes que ingresan por infarto y consumo de DI es reducida en nuestro medio. Los pacientes afectados son más jóvenes y presentaron con mayor frecuencia supradesnivel del segmento ST y compromiso de pared anterior, lo que probablemente determinó un manejo más invasivo. No evidenciamos diferencias en la mortalidad intrahospitalaria en base al antecedente de consumo de DI. Agradecimientos: A los médicos y enfermeras que colaboran en el Registro GEMI de los hospitales participantes. Rev Med Chile 2016; 144: 39-46


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