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Revista Medica de Chile Enero 2016

CASOS CLÍNICOS 127 LPL-T variante de células cerebriformes - C. Peña et al Entre 82 y 92% de los pacientes presentan esplenomegalia, la mayoría además presenta hepatomegalia y adenopatías generalizadas, tal como ocurrió en nuestro caso. Otras asociaciones descritas también se presentaron en nuestro paciente: las lesiones cutáneas en 27% y derrame pleural en 14%2. La infiltración cutánea se produce en la dermis, alrededor de los apéndices y sin epidermotropismo3. La médula ósea generalmente está infiltrada (intersticial o difuso) por prolinfocitos y puede haber aumento de reticulina en estos pacientes. En cuanto al diagnóstico, generalmente se presentan con anemia, trombocitopenia y marcada leucocitosis, frecuentemente mayor a 100.000 x mm3. Esta leucocitosis, además, presenta progresión rápida, describiéndose su doblaje dentro de semanas. En este caso se presentó con leucocitosis mayor de 700.000 x mm3, consistente con otras publicaciones. Típicamente, la morfología que se describe en el frotis es de prolinfocitos de tamaño mediano, con citoplasma intensamente basófilo, núcleo redondo o irregular y nucléolo prominente. Sin embargo, existe una variante morfológica de esta enfermedad, conocida como variante de células pequeñas. Esta ocurre en 20 a 25% de los casos de LPL-T1, y se caracteriza por células más pequeñas y el nucléolo puede no ser visible. De esta variable, se describe 5% de casos donde el núcleo se observa irregular, incluso cerebriforme4,5, como ocurrió en nuestro inusual caso. Estas variantes morfológicas, sin embargo, no parecen tener diferencias en cuanto a la clínica ni el laboratorio. El estudio de inmunofenotipo por citometría de flujo no presenta diferencias entre ambas entidades y se caracteriza por expresar marcadores de células T postímicas, es decir, maduras. El TdT y el CD1a son negativos. Los marcadores T positivos son CD2, CD3 (los de membrana pueden ser marcados débilmente) y CD5. El CD7 generalmente es intensamente positivo. El CD52 también está presente generalmente, lo que tiene implicancia en el tratamiento. El 65% de los pacientes presentan CD4+, CD8–, y 13% son CD4–, CD8+. En nuestro caso existió una coexpresión de CD4/CD8, lo que no es frecuente, pero es bastante característico de esta enfermedad1,6. De hecho, esta coexpresión sólo existe en LPL-T y en casos de leucemia/ linfoma T del adulto (LLTA), que en este paciente se excluyó por tener serología negativa para HTLV-1. Además, en estos casos (LLTA) el CD7 es característicamente débil o negativo, lo que no ocurrió en nuestro paciente. En cuanto al estudio citogenético, se describen principalmente alteraciones complejas, siendo lo más frecuente de observar las alteraciones del cromosoma 8, 11, 14 y X. En 80% se describe la inversión del cromosoma 14 (inv (14) (q11;q32)). También se describe la traslocación (14;14) (q11;q32) en aproximadamente 10% de los casos. El locus 14q11 y el 14q32 codifican para el gen del TCRα y el protooncogen TCL-1, con propiedades oncogénicas. Alteraciones del cromosoma 8 (traslocaciones, trisomías) también son frecuentes, observándose en 70 a 80% de los casos7-9. Otras alteraciones frecuentes son la monosomía o deleción del 11q, alteraciones del 5q, 7q, 12p, 13q y 17p10,11. Muchas de estas se observaron en nuestro paciente. En lo molecular se ha descrito una alta prevalencia de mutaciones de JAK-1 y JAK-312. No se estudiaron estos genes en nuestro caso. El pronóstico es ominoso, presentándose como una neoplasia resistente a la quimioterapia convencional. Con CHOP se describe hasta 40% de respuesta; sin embargo, ésta no es sostenida en el tiempo. Ello explica la nula respuesta a las quimioterapias CHOP y ESHAP de nuestro paciente, con una sobrevida promedio en esta neoplasia de sólo 7 meses. Actualmente se han probado nuevas terapias, tal como el alemtuzumab, un anticuerpo monoclonal anti CD52. Con este manejo se han obtenido sobrevidas de hasta 2 años, siendo la respuesta también transitoria y por lo tanto insuficiente. Hasta ahora la progresión es inevitable, con sobrevida a 5 años menor a 5%13. Se han reportado casos que han ido a trasplante de progenitores hematopoyéticos luego de la remisión, tanto autólogos como alogénicos, con resultados un poco más sostenidos en el tiempo, de aproximadamente 48 meses14. Cabe mencionar en este punto que dada la mayor edad reportada en estos pacientes, pocos son elegibles para trasplante. Creemos interesante reportar el caso de esta infrecuente entidad, recalcando que a pesar de los avances en el área hemato-oncológica, no existe en la actualidad un tratamiento efectivo. Referencias 1. Matutes E, Brito-Babapulle V, Swansbury J, Ellis J, Morilla R, Dearden C, et al. Blood 1991; 78 (12): 3269-74. Rev Med Chile 2016; 144: 124-128


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