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Revista Medica de Chile Enero 2016

HISTORIA DE LA MEDICINA Higiene y salud urbana a comienzos del siglo XX en Chile - M. Ibarra et al ción social y preventiva. Resultado de lo anterior fue la vacunación para prevenir enfermedades infecciosas, la higienización, la extensión de agua potable y del alcantarillado, así como la obligación de usar máscaras para protegerse del polvo y de los gases tóxicos en las fábricas. Así, la medicina preventiva se articulaba con una ciudad cada vez más industrial. Posteriormente, en la década de 1940, una concepción epidemiológica comenzaría a imponerse en la organización racional de servicios de salud y en la estandarización de normas técnicas y administrativas para un adecuado servicio 122 social y médico. Para ese entonces, el Estado concebía las mejoras en la salud como un camino para promover hábitos de limpieza, fomentar el cuidado de los niños y guiar a escolares y jóvenes en esta materia25. Desde los años cuarenta, los arquitectos asumieron como prioridad la necesidad de expandir la infraestructura médica ante una ciudad de nuevas proporciones. Si bien en la construcción de infraestructura de la salud se requería de un trabajo colaborativo con urbanistas y planificadores, según señalaba el arquitecto Fernando Devilat, un contacto crucial fue la relación entre médicos y arquitectos a raíz del impacto negativo de las condiciones industriales tanto por la calidad de vida de los obreros como por sus efectos en la producción26 (Figura 7). Los aportes de estos profesionales frente al problema de la higiene y de la salud pública de Figura 7. Vista aérea de Santiago en la década de 1960. Fotógrafo: Higinio González. Archivo visual de Santiago. las ciudades chilenas, se vitalizaron al interior de sus propias asociaciones. La Asociación Chilena de Médicos (AMECH) en 1931 -antecedente del Colegio Médico, creado en 1949- se perfilaba como una organización de profesionales y como sindicato científico cuyo fin era coordinar la labor de los médicos y propiciar la formación de técnicos especializados. Por su parte, la creación del Colegio de Arquitectos de Chile, en 1942, como cuerpo profesional con objetivos similares a las organizaciones gremiales que le habían precedido -la Sociedad Central de Arquitectos, el Instituto de Arquitectos de la Universidad de Chile y el Sindicato de Arquitectos de la Universidad Católica- se alineaba, entre otros, con la misión de “proyectar, dirigir y fiscalizar… (y elaborar) los planos de ciudades y barrios, parques y jardines y sus ampliaciones y reformas…”27. Entretanto, reflejo de las tareas que iba consolidando el Estado a partir de los años treinta, el naciente urbanismo chileno se institucionalizaba y profesionalizaba mientras mantenía su atención en asuntos de higiene y salud pública. Para 1950, la población urbana en Chile había superado a la rural, y tanto el gobierno central como el local, se comprometían con nuevas fórmulas de planificación, intentando situar a Chile como un país moderno con una economía industrial y con una política que avanzaba hacia el Estado de Bienestar. Rev Med Chile 2016; 144: 116-123


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