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Revista Medica de Chile Enero 2016

HISTORIA DE LA MEDICINA 121 Higiene y salud urbana a comienzos del siglo XX en Chile - M. Ibarra et al tuberculosis y fiebre tifoidea, mientras aparecían con mayor frecuencia las enfermedades “profesionales o laborales”. Tales enfermedades -vinculadas al trabajo fabril- originaron la radiología y dieron inicio a un nuevo programa arquitectónico. Así, las técnicas diagnósticas fueron incorporadas en el abordaje salubrista de las enfermedades sociales, equipamientos y procedimientos, reconfigurando recintos, formas de circulación de pacientes y sistemas de archivo, dando origen a edificios con nuevas cualidades. La aplicación de la penicilina en la década del cuarenta transformó no sólo a la farmacología y a la medicina sino también el escenario urbano. En Chile, el abandono de los grandes sanatorios dejó camas libres fuera de la entonces periferia urbana, tal como el Hospital Sótero del Río. Esto explicó la proliferación de centros de atención primaria, donde podían tratarse pacientes gracias a la medicación y no al aislamiento. Los avances en materia de higiene, salubridad y salud pública se vieron reflejados en la nueva infraestructura para la atención primaria: la construcción de modernos edificios como consultorios cambiaron la escala en sectores de la ciudad. Por citar algunos casos, en Santiago se construyó un consultorio en calle Maruri (1936-9), edificio de moderna estructura que llegó a ser el hospital más alto de Chile. Inaugurado como policlínico del Seguro Obrero, pasó a pertenecer al Servicio de Seguro Social en 1950 y luego como el Consultorio 2, en 1959 (Figura 6). Por su parte, el moderno Consultorio 1, en calle Nataniel Cox, apareció en los años cincuenta como una apropiada respuesta a las demandas de salud. Adicionalmente, la estructura de salud pública se fortalecía con otros avances edilicios tales como el reemplazo del antiguo edificio de Toesca que por largo tiempo albergó al Hospital San Juan de Dios. Demolido en 1944 por fallas estructurales, inició su nueva construcción en 1945. Acompañando a los centros de atención primaria, en términos edilicios surgió el hospital de planta concentrada y en altura, haciendo desaparecer los criterios de orientación y asoleamiento que habían guiado la disposición previa a la existencia de la penicilina. La creación de la Sociedad Constructora de Establecimientos Hospitalarios en 1944, contribuyó a consolidar esquemas urbanos y edilicios, asumiendo las condiciones impuestas por la incorporación de tecnologías médicas. Giro en el debate y cambios disciplinares En 1932, el antiguo Ministerio de Bienestar Social, pasó a ser Ministerio de Salubridad Pública; y Ministerio de Salubridad, Previsión y Asistencia Social, en 1936. En 1956, ya quedaría atrás el énfasis en la “higiene” al nominársele como Ministerio de Salud Pública y Previsión Social por algunos años, hasta adquirir la denominación actual a partir de 1959. Algunos médicos y ministros de esta cartera contribuyeron con sus ideas a las políticas urbanas de higiene y salud. Tal fue el caso del ministro Eduardo Cruz Coke, quien tras analizar las tasas de mortalidad en 1937, impulsó la medicina preventiva mientras promovía que la temprana investigación de enfermedades específicas tendría una influencia positiva en la salud de la población23. Por su parte, el discurso de Salvador Allende, Ministro de Salubridad en los años cuarenta, destacaba que la preocupación por las condiciones sanitarias reunía a diferentes sectores políticos y clases sociales, y enfatizaba la importancia del entorno en la salud24. Desde una concepción curativa en los años veinte, la medicina se orientó hacia una aproxima- Figura 6. Consultorio Maruri, Santiago. Museo de Medicina Enrique Laval. Rev Med Chile 2016; 144: 116-123


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