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Revista Medica de Chile Enero 2016

HISTORIA DE LA MEDICINA 119 Higiene y salud urbana a comienzos del siglo XX en Chile - M. Ibarra et al Higiene en las escuelas Aunque la historiografía se ha concentrado en las conquistas de la higiene en lo referido al equipamiento urbano y a la construcción de vivienda social desde inicios del siglo XX -con la pionera ley de 1906-, una mirada a las escuelas primarias públicas en Santiago permite reconocer los aportes de estos profesionales, mientras testifica la naciente regulación en materia de construcción higiénica que se inició ya en la administración del Presidente José Manuel Balmaceda (1886). En este contexto, correspondió a arquitectos recoger en su práctica los protocolos higiénicos que se comenzaban a plantear. Médicos entregaron fundamentos técnicos y preceptos higiénicos que los edificios escolares debían cumplir. El experto en salud pública, Ricardo Dávila, publicó una serie de indicaciones sobre la construcción de escuelas higiénicas, analizando los preceptos que se debían incorporaren edificios, en relación al menaje, al sistema de enseñanza, al régimen interno y a la higiene personal11. En una línea similar, Tomás Ríos denunció el escaso número de escuelas construidas con ese propósito, lo que explicaba la carencia de elementos básicos: circulación del aire, luz y temperatura12. Para Ríos, la higiene no era sólo el arte de conservar la salud, sino también el arte de perfeccionarla física y moralmente y, por tanto, la asignatura de educación física debía ser obligatoria13. La doctora Eloísa Díaz, quien fuera Inspectora Nacional de Escuelas, instó a incrementar la superficie de patios y a construir gimnasios, especialmente en las escuelas elementales. Sostenía que los ejercicios debían desarrollarse en galpones adecuados, mientras consideraba perjudicial para la salud “…que estos ejercicios se hagan en patios húmedos en el invierno y al rayo del sol en el verano”14. En uno de sus informes destacaba que “el oxígeno del aire enriqueciendo la sangre, promueve en todos los aparatos una excitación fisiológica notable, y así la nutrición se hace más completa”15 (Figura 4). No obstante estos avances, hacia 1902 sólo 5 de las 121 escuelas primarias públicas en Santiago funcionaban en edificios construidos especialmente con ese fin; las otras 116 escuelas aún lo hacían en edificios sin preceptos higiénicos16. Así, en medio de los esfuerzos por modernizar la capital chilena al iniciar el nuevo siglo, la higiene escolar se mantenía como una deuda por saldar. Higiene en las industrias Avanzado el siglo XX, la incipiente industrialización y la expansión de las ciudades exigió al Estado acoger nuevas atribuciones -antes municipales del desarrollo local17. Aun cuando la administración sanitaria fue creada a partir de1892, en la década de 1930 cambió la manera de entender Figura 4. Imágenes Escuela Primaria Moderna. Museo Histórico Nacional, Santiago. Rev Med Chile 2016; 144: 116-123


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