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Revista Medica de Chile Enero 2016

EDUCACIÓN MÉDICA Reforma curricular en Medicina en la Pontificia Universidad Católica de Chile - M. Cisternas et al definidas, se puede construir un “mapa conceptual” 104 que permite evaluar la representación de los distintos aprendizajes a lo largo de la formación de pregrado y alerta sobre áreas poco representadas o trabajadas17. Durante los años 2010 y 2011, se trabajó en la “Etapa 2” del proyecto. Se establecieron comités bi-estamentales (académicos y estudiantes), que evaluaron las fortalezas y debilidades de la formación médica en ciencias básicas, la formación clínica, los internados y su articulación con residencias de especialización y el profesionalismo médico. Cada comité debía, además, proponer cambios concretos de mejora. Los comités que trabajaron en esta etapa evaluaron cada uno de los cursos de la carrera (curriculares y de formación general), el enfrentamiento y contenidos de ciencias básicas, la educación en los temas clínicos, la forma de integrar el profesionalismo y la articulación con el postgrado. Las fortalezas curriculares que debían mantenerse fueron, entre otras: las competencias clínicas y científicas muy bien desarrolladas; los excelentes campos clínicos con acceso a patologías diversas tanto en áreas ambulatorias como hospitalarias; el cuerpo académico con buen nivel de formación, con marcado compromiso con la institución y con la docencia de los estudiantes. Los aspectos a fortalecer incluían la integración vertical y horizontal de las ciencias básicas, la clínica y el profesionalismo; el contacto precoz de los estudiantes con los pacientes y la realidad de salud del país; la mayor responsabilidad de los estudiantes en su formación y mayor énfasis en áreas del profesionalismo. Se conformó un nuevo equipo, liderado desde la Dirección de Pregrado, encargado de diseñar un nuevo plan de estudios que incluyera las propuestas que surgieron del trabajo de los comités de análisis. Durante el año 2013, se plantearon distintos esquemas de malla curricular y plan de estudios, estableciendo una progresión secuencial y ordenada de los contenidos y competencias a desarrollar, enfocados en las metas de aprendizaje. Con estas propuestas, los profesores jefes de las distintas disciplinas, evaluaron las mejores posibilidades y crearon nuevos programas de curso, con metodologías activas y evaluaciones ajustadas a los nuevos requerimientos, determinando el plan de estudios y la malla definitivos a implementar. Durante el 2014, se socializó y discutió el proyecto de reforma curricular y se presentaron el plan de estudios y la malla a los distintos estamentos de la Escuela e instancias administrativas y académicas de la Universidad, para evaluar su factibilidad y obtener las aprobaciones necesarias para implementarlo (Figura 1). Resultados del proceso El trabajo realizado se concretó en un nuevo plan de estudios y malla curricular que se caracteriza por: - Estar orientado por competencias y metas de aprendizaje, manteniendo un esquema en espiral de adquisición de aprendizajes, profundizando y repasando los aspectos más importantes de cada objetivo de aprendizaje. - Integrar en forma horizontal y vertical el conocimiento y las competencias de ciencias básicas, clínicas y de profesionalismo. - Entregar herramientas básicas en investigación. - Utilizar metodologías tendientes a favorecer la autonomía en los aprendizajes y la participación activa de los estudiantes en su formación personal y el desarrollo del profesionalismo. - Fomentar el contacto precoz de los estudiantes con los pacientes y su entorno, desde el primer año de la carrera. Para responder a la realidad sanitaria del país y generar en nuestros estudiantes un compromiso con la sociedad, se incluyeron actividades en centros de salud ambulatorios, con metodologías de aprendizaje orientadas a la comunidad y responsabilidad social, dando relevancia al trabajo en equipo, la administración y gestión en salud y los problemas prioritarios de salud pública18-21. El nuevo diseño del plan de estudios determinó la creación de cursos nuevos (30%), reestructuración de contenidos y metodologías de la gran mayoría de los cursos (60% aprox.) y cambios en las secuencias curriculares, terminando con 9 semestres de licenciatura y 3 semestres de internado o práctica clínica supervisada (Figura 2). Este diseño fue revisado y evaluado en su factibilidad por distintos grupos: profesores jefes de cursos, Comité de currículo de Pregrado, Comité de Facultad y Vicerectoría Académica. La versión final recibió la aprobación de la Vicerrectoría Rev Med Chile 2016; 144: 102-107


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