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Revista Medica de Chile Enero 2016

EDUCACIÓN MÉDICA 103 Reforma curricular en Medicina en la Pontificia Universidad Católica de Chile - M. Cisternas et al démicos); encuestas a empleadores; y los resultados del Examen Médico Nacional (EUNACOM). El proceso continuo de enseñanza-aprendizaje y las variables que lo influyen (infraestructura, campos clínicos, manejo económico, etc.) son sometidos a sistemas de autoevaluación, y sus resultados dan cuenta de las fortalezas y de los aspectos a mejorar en el currículo2. Además de las variables recién descritas, en la formación de un médico debe tomarse en cuenta el escenario global donde va a trabajar, incluyendo la realidad sanitaria, la infraestructura y la economía de cada país. En Chile, hoy se reconoce la creciente necesidad de especialistas en el sector público y privado, y que el médico general debe poder reconocer y tratar los problemas médicos más frecuentes, y derivar en forma oportuna y eficaz a los pacientes que requieren atención de especialidad3. Nuestra Escuela está acreditada por la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) por el plazo máximo, y la Association of American Medical Colleges (AAMC) señaló en el año 2007 que, de estar dentro de sus atribuciones, le entregaría el período máximo acreditable de 10 años, siendo reconocida como una de las mejores del país y líder en educación médica4. Tomando en cuenta los factores internos y externos que influyen en el diseño y evaluación curricular, en el año 2008 se inició un proceso de revisión del currículo que incluyó los resultados de las evaluaciones internas, de las acreditaciones, la realidad sanitaria del país y los cambios globales en las tendencias de la educación médica. El objetivo de este artículo es describir las etapas del proceso de evaluación, diseño y socialización del nuevo currículo. Etapas del proceso El año 2008 se conformó, a petición del Decano, una comisión de 7 académicos cuya misión era evaluar la formación médica de los estudiantes de pregrado, el currículo y su coherencia con la misión de nuestra Facultad de formar médicos “de ciencia y conciencia” acorde con las necesidades del país. Esta comisión debía sostener entrevistas con académicos de Escuelas de Medicina del país, revisar currículos internacionales, las tendencias en educación médica y los insumos obtenidos en los distintos procesos de evaluación y acreditaciones5 Rev Med Chile 2016; 144: 102-107 11. Además, se les solicitó generar un informe completo y detallado, definiendo las fortalezas, debilidades y aspectos a fortalecer de nuestra Escuela, entregando una opinión fundamentada sobre los mecanismos para lograr estas mejoras. Como resultado de su trabajo, la comisión generó dos documentos: uno sobre el perfil de médicos que requiere el país, llamado “Médicos 2020” y otro sobre “Profesionalismo médico”, orientado al sello que debe tener el médico egresado de nuestra Institución. “Médicos 2020” hace referencia a los cambios que ha experimentado la salud en Chile en las últimas décadas: aumento de las redes de salud, tanto primarias como las de mayor complejidad, y del acceso de los pacientes a éstas; el mayor desarrollo tecnológico que ha permitido diagnósticos más precisos y con menor latencia; acceso a Internet, permitiendo el manejo en línea de información, exámenes y documentos; la promulgación de leyes que controlan y establecen nuevos marcos regulatorios de la atención médico paciente y la generación de políticas de acreditación para velar por la calidad de la atención brindada en salud. Asimismo, describe las líneas de estudio y trabajo en educación médica, que se han constituido como referencias en los procesos educacionales, especificando los mejores resultados en diseño curricular, seguimiento, metodologías para los aprendizajes y evaluaciones. El documento concluye sugiriendo la adaptación de nuestro perfil de egreso a estas nuevas condiciones. “Profesionalismo médico” describe el actuar médico de excelencia, basado en los principios de compasión, respeto y benevolencia. Está fundamentado en la experiencia nacional e internacional que evidencia que los aspectos técnicos y cognitivos no son suficientes en el actuar médico y que cuando este acto no considera a la persona como central y prioritaria, no se obtienen resultados de calidad12-16. En este documento se establecen los principios esenciales que deben ser la impronta de cada médico que egrese de nuestra Escuela. Trabajando sobre estos documentos, se reformuló el Perfil de egreso vigente, estableciendo dominios y metas de aprendizaje (learning outcomes). Se establecieron ocho dominios terminales, que el egresado debe lograr al final del proceso de formación. Cada dominio tiene varios niveles, dependiendo del momento de formación, y es evaluable en forma objetiva. Con estas metas


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