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Mayo_2017

ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN 569 Prevalencia de retinopatía diabética en APS - T. Covarrubias et al de tamizaje de RD del SSMSO tiene pendiente aún los estudios de validez y las evaluaciones de calidad, los cuales permiten una mejor validación del modelo. Por otra parte, en nuestro estudio 61,5% de los pacientes evaluados fueron mujeres, lo cual es coincidente con los dos reportes mencionados anteriormente, que muestran 61,6% y 60,9% respectivamente. Verdaguer hipotetiza una mayor responsabilidad por parte de las mujeres, aseveración que sin duda llama la atención y que necesita mayor profundización, ya que otra hipótesis plausible es que podría existir un porcentaje importante de hombres que no se está realizando el tamizaje de RD o, que la incidencia de la complicación sea de diferente magnitud según sexo. Los resultados muestran también que aquellos pacientes de las comunas consideradas urbanas presentaron con mayor frecuencia hallazgos compatibles con RD (1,32 veces), comparado con aquellos de comunas rurales (cualquiera fuese su severidad), resultado que no tiene una clara explicación. Por ello resulta necesario realizar estudios que permitan profundizar en estos resultados. Llama la atención que, en aquellos pacientes con edades entre 18 y 44 años, se pesquisó 46% más de RD en comparación con los de mayor edad (≥ 45 años). Estos resultados permiten hipotetizar que probablemente los pacientes jóvenes con DM tipo 1 tienen un mal control metabólico, y aquellos con DM tipo 2 ya presentan daños secundarios (como la RD) al momento del diagnóstico. No es descartable un sesgo de selección por la natural atrición dada por la mayor mortalidad de pacientes diabéticos de mayor edad. Adicionalmente, en nuestros hallazgos destaca un bajo porcentaje de sospecha de EMD: se trata sólo de 64 pacientes (0,7%). En series internacionales la prevalencia del EMD alcanza hasta 7%. Verdaguer y Abuabuad describieron 5% y 3,8% respectivamente en pacientes chilenos7,8. Esta diferencia se podría explicar por el diseño del protocolo de tamizaje, cuyo objetivo inicial no fue considerar la pesquisa de EMD. Este antecedente es preocupante ya que el EMD es la principal causa de disminución de la agudeza visual en los pacientes diabéticos y cuyo tratamiento debe ser instaurado precozmente, para así lograr tener buenos resultados visuales27,28. La RD es un patología que cumple con los criterios de la OMS para beneficiarse del tamizaje10-12. Su correcta implementación ha demostrado su efectividad en la prevención de la ceguera en los pacientes diabéticos, y presenta beneficios costo económico ampliamente demostrado en la literatura13. El año 2000 Steffason et al, concluyó que, desde el punto de vista de salud pública, el tamizaje de la RD es uno de los procedimientos médicos de mejor costo-efectividad29. En el Reino Unido, los programas de tamizaje han logrado coberturas que superan 80% y los resultados han sido alentadores16. Liew et al, publicó una comparación de las causas de ceguera en adultos trabajadores, pre y post implantación del programa de tamizaje, donde la retinopatía deja de ser la primera causa de ceguera, dando paso a los trastornos hereditarios de la retina, como patología poco frecuente30. En relación a la cobertura del tamizaje nacional, como uno de los objetivos del presente análisis, los resultados son poco alentadores, considerando una cobertura de sólo 21% de los inscritos en el PSCV del SSMSO. Desde junio de 2006, la RD está considerada una patología GES (Ley 19.966), programa que asegura la realización de tamizaje de RD anual. Sin embargo, no hay datos informados respecto a dicha cobertura en la literatura nacional, siendo éstos los primeros resultados en publicarse17,18. El presente estudio aporta conocimiento inédito sobre cobertura de tamizaje de RD a nivel nacional, entregando un primer diagnóstico acerca de lo que se está realizando rutinariamente. Es esencial trabajar para el desarrollo de programas de tamizajes oficiales, que realicen la publicación sistemática de sus resultados, permitiendo el análisis y una mejora continua de los mismos. Así mismo, resulta importante la realización de estudios en Chile que validen los distintos modelos de tamizajes y la participación de TM en el proceso. Es conveniente aumentar potencialmente las coberturas, especialmente en los estratos socioeconómicos más bajos que muestran una mayor prevalencia de detección de RD y menores tasas de cobertura en los programas de tamizaje31,32. Agradecimientos: Se agradece la cooperación de la Dra. Luz María Durango Henao, de la unidad de estudios de la subdirección de gestión asistencial del SSMSO por facilitar las bases de datos usadas para el desarrollo de este estudio; a Ana María Jasmen, bibliotecóloga de la Universidad del Desarrollo, por ayudarnos en la búsqueda de material bibliográfico necesario para este docu- Rev Med Chile 2017; 145: 564-571


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