Page 107

Mayo_2017

653 artículo de revisión Manejo intrahospitalario de la anorexia nerviosa - N. Vásquez et al Los principales objetivos propuestos de la hospitalización en AN consisten en prevenir las complicaciones médicas secundarias a la desnutrición, manejar la comorbilidad psiquiátrica, contener el riesgo suicida si existe y alimentar en forma segura, evitando los riesgos de un síndrome de realimentación. Cada guía clínica revisada establece distintos criterios de hospitalización y, al mismo tiempo, énfasis diferentes en los procesos terapéuticos durante el período intrahospitalario. Sin embargo, hay conceptos que se repiten y que pudieran establecerse como recomendaciones generales: el énfasis en priorizar el manejo ambulatorio cuando sea posible, la importancia de la evaluación y manejo intrahospitalario por un equipo interdisciplinario y especializado que trabaje en forma coordinada, y que sostenga reuniones frecuentes -con la presencia concertada de médicos, psicólogos y nutricionistas- y la incorporación de los padres/ cuidadores en la evaluación y manejo en el caso de niños y adolescentes. El manejo intrahospitalario de la AN es necesario frente a condiciones clínicas diversas que no sólo dependen del IMC, como son la velocidad y cronicidad de la pérdida de peso, el estado cardiovascular, anormalidades en el ECG, deshidratación, disminución de temperatura corporal, anormalidades bioquímicas, comportamiento en relación a la alimentación, adherencia al plan de manejo, actividad y ejercicio, riesgo de autoagresión y suicidio, comorbilidad psiquiátrica o sospecha de delirium, entre otras (Tabla 2). Las indicaciones de hospitalización son más flexibles en algunas guías que en otras; en el caso de niños y adolescentes, se destaca la evaluación del funcionamiento familiar y las posibles consecuencias sobre el desarrollo físico y psicológico de la AN en caso de cronificarse la sintomatología. En el manejo nutricional, se privilegia la realimentación evitando suplementos alimenticios, en un contexto de acompañamiento cercano y motivante, que incorpore especialmente a los padres/ cuidadores en el caso de niños y adolescentes. En caso que la alimentación oral no sea posible, puede recurrirse a la alimentación con fórmula o al uso de SNG (diurna o aporte nocturno más alimentación convencional). La alimentación parenteral no está recomendada como manejo inicial. El inicio de la ingesta calórica plantea diferencias según el grupo de trabajo, con enfoques más conservadores en algunos casos que inician con ingesta aprox de 1.000 cal/día y otros que inician con ingestas mayores de 1.800 cal/día. En ambos casos recomiendan prestar atención al síndrome de realimentación y aumentar lenta y progresivamente la ingesta, además de suplementar con vitaminas y minerales. En cuanto a las medidas conductuales durante la hospitalización, el apoyo del equipo de enfermería en la supervisión del paciente es fundamental: es necesario prestar atención al uso cotidiano de duchas y baños, evitar la actividad física exagerada o la autoagresión, además de favorecer un ambiente contenedor que promueva una conducta alimentaria normal y evite las conductas alimentarias aberrantes con el fin de disminuir la ingesta calórica. El uso de psicofármacos no tiene un rol específico en el tratamiento intrahospitalario; su uso debe analizarse juiciosamente en cada caso de acuerdo al perfil sintomático y estado clínico de cada paciente. Por otra parte, es esperable que muchos de los síntomas psiquiátricos presentados por los pacientes respondan en forma favorable a la realimentación18,19. Particularmente, los antipsicóticos atípicos han mostrado utilidad para el manejo de la obsesividad y agitación presentes en estas pacientes20. La intervención familiar es habitualmente recomendada en niños y adolescentes, con evidencia creciente de que realizar este trabajo en forma precoz permitiría evitar el desarrollo de formas más persistentes de la enfermedad20. La psicoterapia individual durante la hospitalización no ha mostrado suficiente evidencia en favorecer la recuperación nutricional, aunque algunas intervenciones específicas han mostrado efectos positivos, tales como la terapia de remediación cognitiva que se asocia a una mejoría en la flexibilidad cognitiva y en la coherencia central, y el entrenamiento de habilidades sociales que mejoraría la adherencia al tratamiento intrahospitalario21. La investigación de las intervenciones psicoterapéuticas en anorexia (la mayoría de ellas en contexto de manejo ambulatorio) se encuentra en plena expansión, aunque aún se requiere de estudios randomizados controlados de mayor tamaño y de seguimientos a más largo plazo para dar clara cuenta de su eficacia, tanto en reducir los síntomas de la enfermedad, como en mejorar la calidad de vida de las pacientes22. Rev Med Chile 2017; 145: 650-656


Mayo_2017
To see the actual publication please follow the link above