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Mayo 2016

artículos de revisión Trastorno dismórfico corporal y anorexia nerviosa - R. Behar et al en 88% los tratamientos no psiquiátricos empeoraron 632 el cuadro o no ejercieron cambio alguno6. Aproximadamente 15% de quienes buscan cirugía correctiva padece TDC, experimentando estos infrecuentemente mejoría clínica, incluso, según algunos expertos, representaría una contraindicación para intervenciones de este tipo. Efectivamente, cuando múltiples operaciones resultan en la desfiguración física, se genera un círculo vicioso, pues las obsesiones suelen aumentar6. Conclusiones La evidencia ha demostrado una contundente relación entre TDC y TCA, particularmente con la AN, con la cual se comparten diversas semejanzas y contrastes, cuyo denominador común y nuclear es la distorsión de la imagen corporal. Su nosología permanece en controversia, pues el TDC históricamente ha sido considerado como un trastorno somatomorfo, evocando la esfera psicosomática, aunque las nuevas clasificaciones lo contemplan dentro del espectro obsesivo-compulsivo, el que también contendría, según algunos especialistas, a la AN, y a su vez, ellos formarían parte de la familia más vasta de los trastornos afectivos. Si bien la clasificación no ha sido esclarecida del todo, se ha determinado que ambos desórdenes en coexistencia conllevan mayor severidad y peor pronóstico evolutivo. En relación a la terapéutica, tanto la psicoterapia como la psicofarmacología han logrado eficacia en la mejoría perceptual y comportamental, siendo de elección la psicoterapia cognitivo conductual simultánea al uso de pro-serotoninérgicos, los cuales han evidenciado mayor efectividad que los antipsicóticos, aun en el subtipo delirante del TDC. A la luz de la naturaleza compartida, y por tanto de la alta simultaneidad entre TDC y TCA, se recomienda, esencialmente a psiquiatras, dermatólogos y cirujanos plásticos, la búsqueda rutinaria y perentoria de aspectos dismorfofóbicos en pacientes con TCA y viceversa. La cirugía plástica cosmética en portadores de TDC conlleva resultados contraproducentes, pues favorecería un empeoramiento sintomático, puesto que esta es constantemente reforzada desde el paradigma de belleza occidental preconizado, que otorga importancia máxima a la apariencia corporal, en desmedro de valores psico-espirituales y ético-morales. Referencias 1. Neziroglu F, Roberts M, Yaryura-Tobias J. A behavioral model for body dysmorphic disorder. Psychiatr Ann 2004; 34: 915-20. 2. Grant J, Kim S, Eckert E. Body dysmorphic disorder in patients with anorexia nervosa: prevalence, clinical features, and delusionality of body image. Int J Eat Disord 2002; 32: 291-300. 3. Szabó P. An old "new" disease: body dysmorphic disorder (dysmorphophobia). Orv Hetil 2010; 151: 1805-15. 4. Saxena S, Feusner J. Toward a neurobiology of body dysmorphic disorder. Prim Psychiatry 2006; 13: 41-8. 5. Phillips K, McElroy S, Hudson J, Pope H. Body dysmorphic disorder: an obsessive-compulsive spectrum disorder, a form of affective spectrum disorder, or both? J Clin Psychiatry 1995; 56: 41-51. 6. Phillips K, Menard W, Fay C, Weisberg R. Demographic characteristics, phenomenology, comorbidity, and family history in 200 individuals with body dysmorphic disorder. Psychosomatics 2005; 46: 317-25. 7. Conceição D, Chagas M, Arzeno Y, Archetti L, Hajaj C, Franklin L, et al. Body dysmorphic disorder in patients with obsessive-compulsive disorder: prevalence and clinical correlates. Depress Anxiety 2012; 29: 966-75. 8. Ruffolo J, Phillips K, Menard W, Fay C, Weisberg R. Comorbidity of body dysmorphic disorder and eating disorders: severity of psychopathology and body image disturbance. Int J Eat Disord 2006; 39: 11-9. 9. Dingemans A, van Rood Y, de Groot I, van Furth E. Body dysmorphic disorder in patients with an eating disorder: prevalence and characteristics. Int J Eat Disord 2012; 45: 562-9. 10. Rabe-Jablonska J, Sobow M. The links between body dysmorphic disorder and eating disorders. Eur Psychiatry 2000; 15: 302-5. 11. Cororve M, Gleaves D. Body dysmorphic disorder: a review of conceptualizations, assessment, and treatment strategies. Clin Psychol Rev 2001; 21: 949-70. 12. Nascimento A, Luna J, Fontenelle L. Body dysmorphic disorder and eating disorders in elite professional female ballet dancers. Ann Clin Psychiatry 2012; 24: 191-4. 13. Phillips K, Menard W, Fay C. Gender similarities and differences in 200 individuals with body dysmorphic disorder. Compr Psychiatry 2006; 47: 77-87. 14. Phillips K, Pagano M, Menard W, Fay C, Stout R. Predictors of remission from body dysmorphic disorder: a prospective study. J Nerv Ment Dis 2005; 193: 564-7. 15. Phillips K. How to recognize and treat body dysmorphic disorder. Curr Psychiatry Rev 2002; 1: 58-65. 16. Behar R. Corporalidad, sociedad y cultura en la etio-


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