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Mayo 2016

artículos de investigación Perspectiva de los usuarios del Modelo Integral de Salud Familiar y Comunitario - A. Dois et al uno de los derechos fundamentales de las personas en relación a la atención de salud, situándolo por sobretodo como una obligación del profesional15. Otro componente de la ACU es la no fragmentación 590 de la atención, que significa considerar globalmente la situación del usuario, más allá de la patología. La literatura destaca que esta aproximación tiene un potencial organizador de la atención en salud y permite al usuario experimentar una atención en salud transparente, individualizada16 y congruente con los servicios otorgados en función de sus necesidades17, lo que claramente se opone a la experiencia compartida por los participantes del estudio y respecto de la cual manifiestan su disconformidad. El segundo principio orientador de la APS es la integralidad, entendida como el suministro continuo, articulado y de calidad de un amplio rango de prestaciones para las personas y sus familias a lo largo del ciclo vital2,4,18, y que exige la complementariedad de los servicios entre establecimientos de salud, la red de instituciones de salud y los procesos de coordinación interinstitucionales, ya que debe ser desarrollada en co-responsabilidad entre el sector salud y otros sectores sociales4,18. La atención integral busca mantener a las personas sanas, por ello todo contacto debe considerar acciones promocionales y preventivas, rompiéndose así con el esquema tradicional de abordaje patocéntrico de la salud4 y que los participantes del estudio perciben como una la necesidad. Esto se orienta hacia los lineamientos propuestos por la política nacional vigente como también por diferentes estudios internacionales2,19 21, que han demostrado la vinculación entre los resultados clínicos en distintas poblaciones con la incorporación de acciones de promoción y autocuidado durante la atención de salud3. La OMS ha reiterado lo ventajoso de los programas integrales, ya que hace más eficiente el uso de recursos, disminuye la relación costo-efectividad, optimiza el uso del tiempo del equipo de salud y se convierte en una fuerza unificadora en la red intersectorial relacionada, como educación y asistencia social entre otras. Asimismo, evita la duplicidad de actividades generadas en programas verticales pudiendo integrarse la información sanitaria, en favor de la eficiencia de la gestión del sistema22. Sin embargo, la experiencia de los participantes da cuenta de un sistema que presenta dificultades para el acceso a la atención de salud como también para proporcionar los servicios requeridos para su cuidado, tanto en los centros de salud primarios como en otros niveles de atención y que según ellos, ha caracterizado históricamente la atención de salud, dando cuenta de una clara dificultad para la implementación de este principio en el modelo de salud actual. Por último, el tercer principio orientador del modelo es la continuidad de la atención, entendida como la coherencia que experimentan los usuarios respecto de la atención de salud que reciben a lo largo de su vida en distintos escenarios de la red de salud2,23,24. Uno de sus componentes destacado por los participantes del estudio, se refiere a la continuidad relacional, es decir, la posibilidad de acceder a la atención de salud con un mismo profesional (o equipo de salud), lo que permite construir relaciones de confianza y dar continuidad real al plan terapéutico. Este tipo de vínculo es altamente valorado en el contexto de la APS ya que provoca la fidelización del usuario con su proveedor de salud, y estimula la responsabilidad del proveedor por su paciente6,13,25. El segundo componente de este principio es la continuidad informacional entre los servicios de atención, que permita establecer mecanismos de transferencia de la información desde y hacia otras fuentes involucradas en la atención de las personas6,13,25,26, con instrumentos de registro que permitan el seguimiento del plan de atención de la persona y la implementación de planes de identificación y gestión de necesidades de la población27. Al año 2013, cerca de 60% de la APS en Chile contaba con algún tipo de registro clínico electrónico (RCE)28. Pese a este notable avance, aún existe una importante brecha en los sistemas de información que dificulta la comunicación entre los distintos niveles de atención en el país. Los participantes de este estudio dan cuenta de esta situación manifestando abiertamente la necesidad de contar con sistemas en línea que reúnan todos sus antecedentes, para una mejor atención y seguimiento en el CESFAM donde son atendidos habitualmente, como en otros puntos de la red de salud, ya que no se encuentran habilitados para transmitir a los profesionales de la salud, los antecedentes técnicos de las atenciones y tratamientos prescritos. En conclusión, el Modelo de Salud Integral Familiar y Comunitario se sostiene en tres princi- Rev Med Chile 2016; 144: 585-592


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