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Mayo 2016

artículos de investigación Salud mental y estrés por aculturación en inmigrantes en Chile - A. Urzúa et al será el shock cultural dificultando el proceso de aculturación y, por lo tanto, incrementando el riesgo de aparición de sintomatología asociada a problemas de salud mental24-25. El factor cultural puede convertirse en un elemento estresante para el sujeto, principalmente por la necesidad de un mayor esfuerzo adaptativo y la probabilidad de percibir un desbordamiento e incontrolabilidad de las demandas ambientales en relación con sus recursos disponibles. A esto se suma que la población inmigrante ocupa mayoritariamente posiciones sociales más vulnerables, tiene empleos 568 más precarios, habita en viviendas peores y con mayor hacinamiento, y registra peores dietas alimenticias, entre otros, que repercutirán en su salud mental. A la vez, el proyecto migratorio genera una serie de situaciones adversas para el migrante, estando marcada su trayectoria vital por el desarraigo, la pérdida de las redes de apoyo cotidiano, la distancia de sus familiares y amigos, así como de la libertad para disfrutar de espacios que identificaban como propios26. Al segmentar los análisis por país de origen, los inmigrantes colombianos reportan un mayor nivel de estrés por aculturación y dificultades en las relaciones interpersonales que los peruanos, tendiendo con mayor frecuencia a marginarse, tratando de mantener sus valores y estilo de vida, aunque en ocasiones sea a costa de un radical alejamiento de la población chilena. Se ha reportado en otras investigaciones que el proceso de adaptación psicosocial puede resultar particularmente complicado para algunos grupos de inmigrantes, de acuerdo a su nacionalidad27-28. Por ejemplo, las diferencias étnicas entre migrantes de un mismo país de origen adquieren un papel fundamental en el proceso de adaptación al nuevo entorno, ya que la manera de percibir las demandas ambientales, el acceso y utilización de los recursos (instrumental y sociales), los sistemas de creencias y valores, entre otros, pueden llegar a ser muy distintas entre grupos de inmigrantes aparentemente homogéneos29. Estas diferencias pueden provocar que algunos grupos étnicos, al ser comparados con otros, presenten un mayor grado de vulnerabilidad psicosocial y mayor sintomatología, como es el caso en nuestro estudio de la población colombiana, la que es principalmente afrodescendiente. En este sentido, se ha sugerido que los inmigrantes tienen más dificultades de ajuste si mantienen su cultura nativa30-32, lo que pareciera ser el caso de los participantes en este estudio, aun cuando también se ha planteado lo contrario, es decir, que la separación de la cultura nativa y la adopción de las costumbres de la cultura dominante provoca más estrés y más dificultades de ajuste33. Aun cuando una tercera teoría establece que los inmigrantes que se identifican y conviven tanto con su cultura de origen como la hegemónica son los sujetos más sanos y mejor ajustados34,35, considerando que la habilidad para identificarse con y vivir como parte de ambas culturas sin sentirse alienado o rechazado por la otra, es lo que contribuye al bienestar psicológico del inmigrante integrado, esto no ha sido posible de evaluar en esta investigación, lo cual abre una arista nueva a investigar. En el caso de la población inmigrante, es de gran importancia resaltar los numerosos cambios producidos en la red de apoyo social como consecuencia de la migración. Lo habitual es que, comparada con la red en su país de origen, durante un período considerable la nueva red tenderá a ser de menor tamaño, mostrará una distribución más irregular, tendrá menor densidad, un repertorio más estrecho de funciones y será menos multidimensional, recíproca e intensa. Todos estos rasgos caracterizan una red insuficiente y, por tanto, que tiende a la sobrecarga, mayores expectativas centradas en menos relaciones y a la descompensación, crisis interpersonales e individuales36. Por último, el hecho de poseer un apoyo social funcionalmente pobre, caracterizado por la escasez de interacciones sociales de apoyo con los otros, estaría vinculado a un mayor nivel de enfermedad37-38. Una de las limitantes del estudio es su carácter transversal, dado que no nos permite seguir el curso de la relación entre la presencia de estrés y la aparición de trastornos diagnosticables de salud mental. De igual manera, dado el tipo de estudio, no fue posible incorporar en esta etapa variables mediadoras de la salud mental a nivel individual, toda vez que las características propias de una persona podrían actuar como recursos del sujeto para afrontar la situación39-41. Pese a esto, la información obtenida en esta investigación permite orientar diversas intervenciones en población inmigrante, permitiendo por un lado describir la salud mental de dicha población, así como factores de riesgo que inciden en ella. Rev Med Chile 2016; 144: 563-570


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