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Marzo_2017

363 artículo de revisión cológica parece ejercerse a través de la activación de receptores CB1 a nivel del cerebro, la médula espinal, y las neuronas sensoriales periféricas. Se describe que los receptores cannabinoides están acoplados a proteínas G inhibidoras, que inhiben la activación de la adenilatociclasa y la entrada de calcio al interior celular y favorecen la salida de potasio. Como consecuencia, disminuyen la excitabilidad de la membrana y la actividad neuronal, por lo tanto, el resultado final es la reducción de la liberación de neurotransmisores33. Cannabis y sus derivados estarían asociados al control de dolor crónico derivado de procesos cancerosos y el dolor neuropático21,33. En el dolor canceroso es habitual la utilización de opiáceos, sin embargo, su uso continuo supone la aparición de tolerancia. Dado que opiáceos y cannabinoides producen un efecto analgésico a través de un mecanismo similar, que bloquea tanto en el cerebro, como en la médula espinal la liberación de neurotransmisores implicados en la transmisión del dolor, es que se propone que los cannabinoides aumentan la potencia analgésica de diversos opiáceos. De esta forma existe la posibilidad de combinarlos buscando potenciación del efecto analgésico y menor riesgo de aparición de efectos secundarios, tanto de opiáceos como de cannabinoides, apoyado también en que se ha observado que para los cannabinoides se desarrolla tolerancia más rápidamente a los efectos adversos que a los terapéuticos13,20. Se han publicado varios ensayos clínicos que examinan el uso de los agonistas del receptor de cannabinoides para aliviar el dolor del cáncer crónico. Sin embargo, los estudios están limitados por el tamaño pequeño de muestra y el hecho de que todos los pacientes también recibieron su tratamiento analgésico habitual junto con un preparado de THC o un placebo. Además los pacientes señalan presentar sedación a las dosis de analgésicas de THC, lo cual puede limitar su uso34. Abrams, 2011, realizó un estudio en que se administró cannabis a la forma vaporizada junto con morfina de liberación sostenida u oxicodona durante cinco días, concluyendo que la administración de cannabis a la forma vaporizada aumentaba el efecto analgésico de los opioides, sin alterar significativamente sus niveles plasmáticos, lo que permitiría reducir las dosis de éstos y disminuir los efectos adversos35. Los resultados sugieren un beneficio como complemento a la terapia tradicional, pero se necesitan más ensayos clínicos para evaluar los efectos del cannabis y sus otros derivados34. El dolor neuropático supone una manifestación de un trastorno en las vías de transmisión sensorial del dolor. Cannabis y sus derivados han mostrado ser altamente efectivos en el dolor neuropático debido a que actuarían principalmente inhibiendo o liberando una serie de moduladores desde las neuronas y/o tejidos no neuronales. Es por esto que su efecto analgésico sería más rápido e intenso en tejidos lesionados o inflamados, donde dichos moduladores, sustancias proinflamatorias y proalgésicas, se encontrarían en cantidades mucho mayores, haciendo que la transmisión del estímulo doloroso sea directamente dependiente a su liberación. Estas sustancias que mantienen y potencian la transmisión dolorosa, son responsables de la cronificación y amplificación del dolor36. Al respecto, se evalúa la planta a la forma de cigarrillo o vaporizada comparado con un placebo, observándose un prometedor efecto analgésico, principalmente en aquellos preparados con mayor concentración de THC (9,6%). El problema de estos estudios, es que incluyen una pequeña muestra de pacientes y los cigarrillos empleados contenían distintas concentraciones de THC37-40. En la Tabla 2A, se establece como principales aplicaciones terapéuticas de cannabis y sus derivados, como agonistas cannabinoides, los efectos analgésico y antiespástico. El dolor refractario que caracteriza la esclerosis múltiple, es de naturaleza espástica. En diferentes modelos de esclerosis múltiple se ha observado que la espasticidad estaría controlada por el sistema cannabinoide endógeno. En este sentido, la activación de los receptores CB1 por parte de cannabis y sus derivados podría tener un efecto beneficioso en la inhibición de la espasticidad. La sinergia analgésica dada por la inhibición de la transmisión del impulso nervioso y el efecto antiespástico que involucra a cannabis y sus derivados en este cuadro, permite que el efecto analgésico neto sea muy efectivo29,37,41,43-45. Sin embargo, otros autores presentan resultados contradictorios. En un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, multicéntrico, con grupos paralelos y controlado con placebo, se estudió la efectividad y seguridad del uso de THC en la esclerosis múltiple progresiva en 27 centros del Reino Unido. Los voluntarios fueron adultos entre 18-65 años con esclerosis múltiple primaria y secundaria y Uso terapéutico de cannabis - M. Avello et al Rev Med Chile 2017; 145: 360-367


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