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Marzo_2017

ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN 357 Benzodiazepinas en adultos mayores en América Latina - S. Gómez et al conductuales) asociados comúnmente a la vejez se hagan más aparentes. Dentro de las BZD más consumidas por los AM destacan las de vida media larga (v.g. Diazepam)32, dato de relevancia, ya que si bien pueden poseer un potencial adictivo menor, poseen evidentes riesgos en AM debido a su mayor capacidad de producir efectos secundarios40. Destaca que las BZD son indicadas principalmente en el manejo de síntomas ansiosos e insomnio, y utilizadas con mayor frecuencia en mujeres, en congruencia con la prescripción de BZD en la población general1,6,41. En relación a los efectos adversos, se confirma la asociación significativa que existe entre el uso de BZD en AM y efectos secundarios, e.g., caídas24-26,35. Sin embargo, pese a que está bien documentado que el consumo de BZD en AM se ha asociado a disfunción y deterioro cognitivo y aumento del riesgo de demencia, solamente se encontró un artículo que explora estos efectos adversos en población AM latinoamericana. Este estudio no reveló una relación significativa entre el uso de BZD y deterioro cognitivo en AM, lo que podría estar explicado por el bajo número de pacientes incluidos en el estudio y la dificultad para precisar el tiempo de uso de BZD24. El único trabajo que exploró el porcentaje de dependencia, reportó una alta prevalencia en usuarios AM39. La presente revisión permite destacar las limitaciones de la información disponible. En primer lugar, el número de estudios que han abordado este tema en Latinoamérica es escaso. En efecto, más de la mitad de los estudios incluidos corresponden a un solo país, i.e., Brasil. La mayoría de los estudios son transversales y exploran características demográficas y aspectos generales de salud. De esa forma, gran parte de los resultados son descriptivos y no basados en hipótesis específicas que permitan un entendimiento mayor de este fenómeno. A diferencia de otra literatura42,43, en Latinoamérica no existen estudios de seguimiento a largo plazo con grandes poblaciones de usuarios de BZD. Además, existe importante heterogeneidad respecto al lugar de residencia de la población de estudio (ambulatoria u hospitalizada). Con escasas excepciones23,24,26-28,37, los estudios incluidos no abordan detalladamente el impacto de las BZD en relación al riesgo de dependencia o su asociación a enfermedades o condiciones de mayor frecuencia en esta población de AM. Finalmente, todos los estudios encontrados incluyeron como población de estudio a AM de ambos géneros o sólo mujeres, de manera que no existe información específica a nivel latinoamericano en relación al impacto del consumo de BZD en la salud de AM hombres. En conclusión, los resultados obtenidos presentan ciertas similaridades respecto a la prevalencia, factores de riesgo y efectos adversos en relación al uso de BZD en los AM. Se confirma el alto uso de BZD en la población de AM latinoamericana, principalmente mujeres, con frecuente automedicación, y asociado a detrimentos de la salud. Sin embargo, el escaso número de investigaciones en la región no permite la generalización de resultados, sugiriendo que la exploración del uso de BZD en AM se encuentra en etapas iniciales, y denotando una necesidad imperiosa de mayor y más profundo estudio. Surge entonces con fuerza la necesidad de nuevos y mejores estudios sobre la situación particular del consumo de BZD en Latinoamérica, en particular en países hispanoparlantes donde la evidencia actual es menor. El obtener información “local” permitirá crear mejores programas para la atención de AM, tanto en relación a síntomas ansioso -depresivos como de aquellos síntomas conductuales derivados de la vejez, centrado en las necesidades concretas de nuestra población. Nuevas estrategias de diseños de investigación que consideren múltiples variables fundamentales en relación al uso de BZD son requeridas, tales como el tiempo, dosis y patrón de consumo; mayor tiempo de seguimiento; creación de estudios con cohortes conformadas por pacientes que inician uso de BZD; y rigurosa determinación a la hora de objetivar demencias y deterioro cognitivo subclínico asociado al uso de estos fármacos. Esta nueva información podrá ser usada también para una mayor educación a nuestra población tanto consultante como médica, para el manejo integral de la sintomatología del AM, considerando los riesgos a corto, mediano y largo plazo de nuestras decisiones clínicas. Referencias 1. Cascade E, Kalali A. Use of Benzodiazepines in the Treatment of Anxiety. Psychiatry 2008; 5 (9): 21-2. 2. Donoghue J, Lader M. Usage of benzodiazepines: A review. Int J Psychiatry Clin Pract 2010; 14 (2): 78-87. Rev Med Chile 2017; 145: 351-359


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