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Marzo_2017

artículo de investigación Prevalencia y factores asociados al consumo de cigarrillo en adolescentes - J. Martínez-Torres et al como Cartagena13, Ebéjico, Antioquia14 y Bucaramanga15 316 con prevalencias de 6,9%, 10,8% y 11,1%, respectivamente. Los resultados de la aplicación de la Emtajoven en otros países de Sudamérica muestran prevalencias con diferentes valores; en Venezuela fue de 6,8%16 y en Brasil de 14,3%17. Otros estudios internacionales, que no se basan en la Emtajoven, muestran diversas prevalencia de consumo de tabaco en adolescentes: en Chile en 2004 se encontró una prevalencia de 33,04%18 y en 2007 fue de 39,9%19, en México es de 23,9%20, en Brasil de 12,2%21, en España, de 28,9%22; mientras que en varios países de Europa oriental oscila entre 5,6% y 33,1%23; en Lituania, aproximadamente el 30%24, en Corea del Sur, de 5,0%25; en Mongolia, de 9,2%26; en Florida, Estados Unidos de Norteamérica, de 7,1%27. La prevalencia más alta de consumo de todo el mundo se ha encontrado en Ucrania con 60,6%28. La prevalencia de consumo en el último mes por género mostró que los hombres tienen 2,2 puntos porcentuales por encima de las mujeres, quienes tienen 12,3%. Estas diferencias no son estadísticamente significativas y concuerdan con los hallazgos de Ortiz et al en el 200929, y de Birri et al en adolescentes argentinos30. Por el contrario, Pitarque et al muestran que la prevalencia en varones es mayor31; dos estudios en población universitaria muestran tendencias similares32,33, e internacionalmente se conserva dicha tendencia21,24 26,34-36. En general, hay suficiente evidencia que respalda el planteamiento de que el sexo masculino tiene mayor prevalencia; desde 1994 López et al37 plantearon un modelo descriptivo sobre la epidemia del consumo en el que el sexo masculino mostraría mayores prevalencias en todas las etapas. Sin embargo, dos estudios en Suecia, en 200738 y 201535, muestran que la prevalencia es mayor en adolescentes mujeres. Con relación al tipo de colegio, los del sector público mostraron una prevalencia de 14,1%, que es 2,5 veces superior a la hallada en colegios privados. Estos resultados concuerdan con los hallados por Puente et al22 en España. En Cartagena se conserva dicha tendencia, cabe resaltar que la prevalencia en los colegios públicos es, aproximadamente, 50,0% mayor39. La prevalencia del consumo de cigarrillos en el último mes aumenta con la edad, pues pasan de 2,2% en los jóvenes de 11 años y llegan a 40% en los de 19 años. Similar tendencia se ha encontrado en estudios realizados en Argentina, donde a medida que los adolescentes aumentan su edad también crece el porcentaje de consumo31. Un estudio desarrollado en Brasil21 muestra que entre los 10 y los 13 años la prevalencia es de 1,2%, y asciende a 10,9% entre los 14 y los 16 años; la prevalencia alcanza su tope entre los 17 y los 19 años, con 25,8%. Resultados similares se han obtenido en estudios internacionales17,20,24-26,34-36. El consumo de cigarrillos entre adolescentes que aseveraron no ser adeptos al cristianismo mostraron la mayor prevalencia, con 23,5%; aunque no se encontraron estudios que analizaran dicho consumo por creencia religiosa en adolescentes, estos resultados son acordes con los hallados por Martínez et al.33, que determinaron que entre la población universitaria las personas ateas tenían mayor proporción de consumo. Varios estudios han relacionado el consumo de cigarrillos por adolescentes con la pertenencia a clases sociales bajas. Uno de ellos fue realizado en España22 y otro en la costa colombiana, el cual muestra que es 30% más alta en estratos sociales bajos, comparados con estratos altos39. Este estudio mostró esa tendencia, pues el estrato uno presentó la mayor prevalencia (16,8%). El nivel académico de los padres mostró que aquellos adolescentes cuyos padres tenían estudios de postgrado presentaban las menores prevalencias, tanto en madres como en padres, con 9,4% y 4,9%, respectivamente. Estos resultados concuerdan con los hallados por Malcom et al.21 y por Rachiotis et al.36, quienes descubrieron que a mayor cantidad de años académicos en los padres, la prevalencia es menor en los adolescentes. El círculo familiar es un importante factor relacionado con el consumo de cigarrillos. Los resultados muestran que aquellos adolescentes cuyos padres no fuman (ninguno de los dos) tienen la menor prevalencia y que por el contrario, cuando ambos padres fuman, hay una mayor prevalencia22. En la población estudiada, si bien se observó una menor prevalencia de consumo entre los adolescentes cuyos padres no fumaban, la mayor prevalencia se encontró entre quienes acusaron que la madre era quien fumaba; resultados que concuerdan con dos estudios suecos desarrollados en el 200738 y 201435 donde mostraron que las prevalencias son mayores cuando se tiene un padre o madre fumadora; y similar tendencia se encontró en Grecia36, Lituania24, Zambia40. Rev Med Chile 2017; 145: 309-318


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