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Marzo 2016

ARTÍCULO DE REVISIÓN 357 MicroRNAs: Marcadores en DM2 y ejercicio - N. Gómez-Banoy et al DM2 fueron efectuados por Zampetaki y cols., quienes identificaron 13 miRNAs candidatos en una población de 822 sujetos; posteriormente los cuantificaron en el suero de pacientes con DM2 (n = 80) y controles sanos (n = 80). Encontraron que 11 miRNAs presentaban cambios significativos en DM2, sin embargo, cinco (miR-15a, miR28-3p, miR-29b, miR-126 y miR-223) presentaban la suficiente validez estadística para ser utilizados como biomarcadores en individuos con DM2 diagnosticada. De manera interesante, estos 5 miRNAs se encontraban desregulados en 19 pacientes que desarrollaron diabetes a lo largo del estudio, y también se postularon como biomarcadores tempranos de DM222. Específicamente, el miR-126 ha sido identificado como regulador de procesos angiogénicos en los vasos sanguíneos periféricos23,24. Zampetaki y cols., midieron esta molécula en toda su población de estudio (n = 822), observando niveles significativamente menores en los diabéticos. Más adelante, Kong y cols., analizaron 7 miRNAs asociados a DM2 (miR-9, miR-29a, miR-30d, miR-34a, miR-124a, miR-146a y miR-375) en sujetos con DM2 recién diagnosticada (n = 18), pre-diabéticos (n = 19) y normoglucémicos con factores de riesgo para desarrollar DM2 (n = 19). Confirmaron que los 7 miRNA estudiados presentaban niveles circulantes significativamente mayores en los DM2 comparados con los pre-diabéticos y normoglucémicos. Sin embargo, no encontraron diferencia entre pre-diabéticos y normoglucémicos, y concluyeron que las diferencias en el perfil de miRNAs circulantes entre estos dos estados no eran significativas25. Los miRNAs también han sido cuantificados en pacientes con síndrome metabólico. Karolina y cols., analizaron la concentración sanguínea de 200 miRNAs en una cohorte de pacientes (n  =  265) con síndrome metabólico (n = 50), DM2 (n = 50), hipercolesterolemia (n = 89), hipertensión (n = 30), y controles sanos (n = 46). En el grupo de DM2, cinco miRNAs se encontraron aumentados (miR-150, miR-192, miR-27a, miR-320a, y miR-375). De manera interesante, encontraron que en algunos pacientes con síndrome metabólico y una glucemia alterada (sin DM2), los niveles de glucemia basal elevados se correlacionaban positivamente con dos miRNA: miR-27a y miR-320a26. En la misma línea, Pescador y cols., determinaron el perfil de miRNAs circulante en una cohorte de 69 sujetos con DM2 (n = 13), obesos (n = 20), obesos con DM2 (n = 16) y controles sanos (n = 20). Encontraron que la combinación de miR-503 y miR-138 podía ser utilizada para distinguir pacientes con DM2 y obesos, de pacientes con DM2 sin obesidad27. Los hallazgos de los dos estudios anteriores abren la puerta a la utilización de miRNAs como marcadores que permiten distinguir enfermedades fuertemente relacionadas, como son DM2, obesidad y síndrome metabólico. A su vez, Zhang y cols., corroboraron en un estudio de 90 sujetos (30 DM2, 30 pre-diabéticos y 30 controles) que el miR-126 se encontraba significativamente disminuido en los pacientes pre-diabéticos y diabéticos con respecto a los controles. De esta manera el miR-126 es propuesto como factor de riesgo independiente para desarrollar DM2 en individuos susceptibles, y como posible biomarcador temprano de DM228. Los estudios de miRNAs como marcadores de DM2 se han realizado en otros grupos poblacionales. Recientemente, Wang y cols., compararon las concentraciones de 14 miRNAs en sujetos suecos e iraquís con DM2, pre-diabetes y normoglucémicos. Un total de 152 personas fueron reclutadas, diecinueve de los 84 iraquís y catorce de los 68 suecos estudiados presentaban DM2. De las moléculas estudiadas, sólo los miR-24 y miR-29-b se asociaban a DM2 en el total de la población. De manera interesante, las concentraciones séricas elevadas de miR-144 se asociaban a DM2 únicamente en los pacientes suecos, sugiriendo que su asociación con DM2 es específica de esta etnia29. Esto, según los autores, abre la puerta a una posible expresión específica de determinados miRNAs en las distintas etnias. Recientemente, se han publicado 2 estudios que analizaron los cambios de los miRNAs en respuesta al tratamiento de la DM2. En el primero, Liu y cols., evaluaron la concentración sérica del miRNA-126 en pacientes con pre-diabetes (n  =  157), DM2 recientemente diagnosticada (n = 160) y sanos (n = 138). Identificaron que el miR-126 se encontraba significativamente disminuido en los pacientes con DM2 y pre-diabetes. Sin embargo, de manera muy interesante, después de realizar intervenciones terapéuticas durante 6 meses (dieta y ejercicio en los pre-diabéticos, terapia insulínica más dieta y ejercicio en los DM2), los niveles de miR-126 aumentaron significativamente en ambos grupos, especialmente en los DM230. Rev Med Chile 2016; 144: 355-363


Marzo 2016
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