Page 64

Marzo 2016

Art ículos de Investigaci ón 334 Alteraciones tiroideas en VIH - M. S. Báez et al enfermo9,13,14. El hipotiroidismo subclínico es la alteración más prevalente, con una frecuencia cercana a 7%7,9, la hipotiroxinemia aislada se ha asociado a un aumento de la mortalidad en estos pacientes15.El síndrome del eutiroideo enfermo es menos marcado en estos casos y se observa en etapas avanzadas de la enfermedad16. El hipertiroidismo tiene una prevalencia < 1%13.En etapas precoces de la infección por VIH se ha encontrado aumento de la proteína transportadora de hormonas tiroideas, con títulos de anticuerpos antitiroideos normales, excepto por casos aislados de anticuerpos antitiroglobulina elevados6,10, 11, 17. La etiopatogenia de las alteraciones endocrinas es multifactorial, en pacientes no tratados predomina el efecto directo del virus, el compromiso de la glándula por infecciones oportunistas o infiltración tumoral y el impacto de la inflamación sistémica18,19; con el uso de la terapia antirretroviral (TARV) se agregan los efectos secundarios de ésta, que influyen en la disfunción tiroidea19-21. Entre los factores asociados al desarrollo de hipotiroidismo se han identificado: presencia de infecciones oportunistas9, recuento bajo de linfocitos CD422,23 y TARV, específicamente el uso de estavudina7,8,20,24. El hipertiroidismo es debido, generalmente, a enfermedad de Graves y se manifiesta predominantemente en el período de reconstitución inmunológica posterior al inicio de la terapia antirretroviral25-27. El objetivo principal del estudio fue determinar la prevalencia de disfunción tiroidea en pacientes infectados con VIH, que se encuentran en control en el Programa de VIH-SIDA del Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso y, secundariamente, describir las características clínicas de los pacientes con disfunción tiroidea, relacionando síntomas con las alteraciones encontradas; por último, se pretendió identificar factores asociados al desarrollo de disfunción tiroidea en pacientes infectados con VIH. Pacientes y Método Se realizó un estudio descriptivo, de corte transversal, en pacientes asistentes al Programa VIH-SIDA del Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso. Se incluyó pacientes de ambos sexos, mayores de 18 años, que contaran con confirmación de la infección por VIH desde el Instituto de Salud Pública, independiente de la etapa de la enfermedad, del tiempo de evolución de la misma y de que hubieran iniciado o no terapia antirretroviral. Se excluyó pacientes que estuvieran en tratamiento por patología tiroidea previamente diagnosticada y mujeres embarazadas. El protocolo de estudio fue evaluado y aprobado por el Comité Científico del Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso y por el Comité de Ética de la Universidad de Valparaíso, todos los individuos incluidos aceptaron voluntariamente participar en la investigación mediante un consentimiento informado. A todos los individuos se les confeccionó una ficha donde se consignó edad, género, tiempo de evolución de la infección por VIH, etapa de la infección VIH según Clasificación CDC (Centers for Disease Control and Prevention) 199328,29, infecciones oportunistas y uso de fármacos antirretrovirales. Se efectúo una evaluación clínica mediante encuesta de síntomas físicos y psicológicos (Edmonton Symptom Assessment System)30,31, que considera nueve síntomas frecuentes en enfermos crónicos (dolor, cansancio, náuseas, depresión, ansiedad, somnolencia, anorexia, malestar general y disnea), a éstos se agregó síntomas orientados a la patología tiroidea como piel seca y disminución de la libido; impotencia en varones, y alteraciones menstruales en mujeres. Se efectuó determinación de hormona tiroestimulante (TSH) y tiroxina libre (T4L), en forma concomitante a la toma de muestra para el control infectológico habitual, que incluyó determinación de carga viral y recuento de linfocitos CD4. La determinación de TSH y T4L se realizó mediante ensayo inmunométrico enzimático por quimioluminiscencia (IMMULITE 2000, SIEMENS), con rangos normales para TSH entre 0,4 y 4,5 μIU/ml, y para T4L entre 0,8 y 1,7 ng/dl. Se consideró hipotiroidismo primario cuando el valor de TSH fue ≥ 4,5 μIU/ml con T4L ≤ 0,8 ng/ dl; hipotiroidismo subclínico cuando el valor de TSH fue > 4,5 y < 10 μIU/ml, con T4L normal; hipertiroidismo cuando el valor de TSH fue < 0,4 μIU/ml con T4L ≥ 1,8 ng/dl; hipotiroxinemia aislada con T4L ≤ 0,8 ng/dl y TSH normal. En los pacientes en los cuales se pesquisó alteraciones en la determinación inicial, se realizó evaluación complementaria y tratamiento acorde a las guías actuales de manejo de cada patología32. Para el análisis estadístico se utilizó el progra- Rev Med Chile 2016; 144: 333-340


Marzo 2016
To see the actual publication please follow the link above