Page 29

Marzo 2016

Art ículos de Investigaci ón 299 Diferencias de género en la calidad de vida - E. González et al atención a las necesidades particulares de mujeres y hombres es clave, y en especial, en la población adolescente. Se reconocen sus diferencias y peculiaridades biológicas, así como su interacción con los factores sociales de género que suponen identidades, roles, responsabilidades y poderes de género diferentes, que se reflejan en los estados de salud de ambos sexos15. Las desigualdades de género en salud han sido estudiadas prioritariamente en población adulta, los estudios muestran que las mujeres declaran peor salud percibida que los varones, más síntomas emocionales o psicológicos y más dolor, problemas somáticos, depresión, así como la mayor utilización de los servicios de salud16,17. Los estudios que han abordado las diferencias de género en salud en niños, niñas y adolescentes coinciden en que a partir de la adolescencia las niñas auto perciben peor salud que los niños, a pesar que, en la mayoría, niñas, niños y adolescentes se consideran a sí mismos como saludables18,19. También indican que a mayor edad ambos sexos perciben peor su salud. Sin embargo, no todos los resultados son coincidentes, lo cual puede estar afectado por aspectos metodológicos como: las características de la muestra, los rangos de edades seleccionados, el contexto social de los estudios o los instrumentos de medición utilizados20,21. Las diferencias biológicas podrían determinar diferente vulnerabilidad y susceptibilidad a enfermar según el sexo. Se ha descrito que las niñas son más propensas a declarar síntomas psicosomáticos o depresivos22, y problemas crónicos de salud23, asociado a una peor percepción de su salud24. También se ha encontrado diferencias en la forma en que los cambios puberales (físico, psicológicos) afectan la salud percibida, influyendo en forma negativa en las niñas25. Los estudios en CVRS en niños y adolescentes realizados en varios países europeos8,20,26 encontraron diferencias por edad, esto es, que los niños y las niñas, poseen una mejor percepción de su CVRS cuando se compara con los y las adolescentes y por género, las niñas indicaron peores puntuaciones que los varones. Estas mismas diferencias fueron encontradas en estudios realizados en países latinoamericanos27,28. Esta peor percepción que presentan los adolescentes comparados con los niños puede relacionarse con la complejidad propia de esta etapa del desarrollo, en la cual, los individuos experimentan una creciente discrepancia entre su desarrollo físico e intelectual y psicológico por un lado y las posibilidades de independencia restringidas comparadas con los adultos, sobre todo cuando permanecen largo tiempo en el sistema escolar29. Por otro lado, las diferencias de género, que se establecen a edades muy tempranas, pueden determinar o modificar la percepción que tienen los niños y niñas de su propia salud y calidad de vida20,30. Un momento clave de la influencia del medio en el desarrollo de los roles sociales y culturales ocurre en la infancia, en particular, en la etapa escolar. Es en el ambiente escolar donde se refuerzan las diferencias de género, a las niñas normalmente se les solicita tareas que involucran cuidados y a los niños se les piden tareas que involucran el uso de la fuerza31-32. Finalmente, la evidencia demuestra que cuando el nivel socioeconómico decrece, la auto percepción de calidad de vida también decrece33, aunque algunos estudios no logran demostrar diferencias de género según nivel socioeconómico30. En Chile es necesario evaluar la CVRS en adolescentes desde una perspectiva de género a nivel nacional para la formulación de políticas públicas e instalación de servicios y redes de atención en salud, por una parte, como formulación de políticas en el ámbito educativo que permitan modificar tempranamente actitudes, valores y conductas que perpetúan las desigualdades de género, en general, como conductas que perpetúan las desigualdades en salud. El objetivo de este estudio fue analizar las diferencias de género en la percepción de CVRS en adolescentes escolarizados chilenos por edad, colegio según administración y zona del país. Material y Método Diseño Estudio transversal y analítico, la población de estudio estuvo constituida por estudiantes que cursaban desde quinto básico hasta cuarto medio. La información se obtuvo de una base de datos utilizada para la adaptación y validación de KIDSCREEN-52. El trabajo de campo se realizó entre julio y octubre de 2009. El cálculo del tamaño muestral con significación nacional se basó en la información de la población chilena escolar con edades de 10 hasta 18 años13. El tipo de muestreo, selección de alumnos, como se recolectó la in- Rev Med Chile 2016; 144: 298-306


Marzo 2016
To see the actual publication please follow the link above