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Marzo 2016

ÉTICA MÉDICA 383 reproductiva. En este documento, definiremos los límites prácticos de la OC, tanto para el adecuado cumplimiento de la obligación que la profesión médica tiene con sus pacientes, como para el debido respeto y no discriminación hacia el profesional objetor; analizaremos la postura de algunas instituciones al negarse a realizar abortos si se legisla al respecto, y terminaremos con recomendaciones ajustadas a la realidad chilena. Concepto de objeción de conciencia (OC) La OC es un conflicto clásico entre el deber ante la ley y el deber ante la propia conciencia, por lo cual se permite el derecho a resistir los mandatos de la autoridad cuando éstos van en contra de los principios morales del individuo. La OC, la desobediencia civil, u otra acción de negación a seguir una ley, se dan ante situaciones críticas de conflictos valóricos irreductibles. Un ejemplo clásico es la oposición a realizar el servicio militar obligatorio por parte de ciudadanos que aducen razones de conciencia moral2. En este documento, abordaremos el conflicto de la OC desde la perspectiva de los profesionales de la salud. La conciencia es un atributo del individuo, basada en un juicio moral reflexivo sobre lo que considera un bien o un mal, que trasciende la mera consciencia neurológica, abarcando la consciencia reflexiva y moral de ese ser humano, y que nos obliga a decidir respetando esos principios3. A su vez, entendemos por OC profesional a la negativa a cumplir un cometido profesional permitido por las leyes impuestas por las autoridades legítimas, aduciendo para ello razones morales o de conciencia. La Declaración Universal de Derechos Humanos señala que la libertad de conciencia y la de expresión son derechos humanos fundamentales, a los cuales se les garantiza máxima protección en la mayoría de las constituciones y tratados internacionales4. En este sentido, los derechos de la persona que requiere acceder a una prestación de salud y el derecho del profesional a respetar su propia conciencia, no pueden ser considerados simplemente un problema entre privados, sino que involucran a la sociedad entera, que debe encontrar una forma de armonizar el balance entre estos intereses en conflicto, sin perjudicar a ninguna de las partes. La discusión acerca de la OC de los profesionales sanitarios nos remite al debate, más general, respecto de si es deseable que la sociedad excuse a uno de sus miembros de cumplir sus obligaciones legales, cuando éste posea arraigadas creencias por las que juzga que el cumplimiento de éstas es éticamente erróneo. Cabe señalar que el interés de la sociedad por respetar la OC está definido por la importancia que la comunidad le asigna al respeto de la integridad moral de los individuos que la componen y al derecho a conducir sus vidas de acuerdo a las propias convicciones morales. Esta integridad adquiere especial significado para quienes ejercen la medicina, que tienen asignadas responsabilidades que exigen un nivel de reflexión moral que se vería menoscabado si no se les diera la posibilidad de seguir los dictados de su propia conciencia5. La OC es más bien excepcional, si consideramos a todo el cuerpo legal, porque los legisladores intentan plasmar en las leyes el respeto a las valoraciones de toda esa sociedad para la cual las leyes se preparan. Sin embargo, hay situaciones donde tal consenso valórico es imposible y esto da pie a varias posiciones de las personas discrepantes con la ley, tales como la OC, la desobediencia civil, y la rebelión, entre otras. Se distingue la OC de la desobediencia civil, sin embargo, en que aquélla no implica ningún llamado al sentido de justicia de la mayoría. No tiene el propósito político de denunciar una ley que cree injusta, sino sólo busca evitar que el objetor, al cumplirla, violente su propia conciencia. Por lo tanto, la OC no es un acto que ocurra en el “foro público”, sino que es una acción de naturaleza estrictamente individual, cuyo carácter no secreto reside en que este último opera bajo la presunción que la autoridad está consciente de su rechazo a cumplir con determinadas leyes6. Alcances a la objeción de conciencia Para que una negativa a cumplir la ley satisfaga los requisitos que la sitúan dentro de la categoría de OC y pueda aspirar a ser aceptada como tal en el ordenamiento legal, no basta con que su fundamento se encuentre en una profunda convicción moral o religiosa. Debe cumplir, además, con ciertas condiciones formales que los tratadistas han reconocido como esenciales para reclamar esta categoría. Para John Rawls, por ejemplo, son Objeción de conciencia - S. P. Salas et al Rev Med Chile 2016; 144: 382-387


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