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Marzo 2016

art ículo especial La objeción de conciencia y los valores de la profesión médica - M. Besio por los códigos de ética y que ratifica que la actividad tiene principios propios y límites de su actuar. El objetor ¿es injusto? no es así, ya que la justicia en la atención de la salud no es sólo del resorte del médico. El acceso oportuno, la disponibilidad, el costo razonable dependen de toda una estructura sanitaria que otros deben poner al servicio de un paciente. Además, el médico verdaderamente objetor no pretende obstruirle el acceso a lo que legalmente le corresponde. Es el sistema que al legitimar ciertas intervenciones susceptibles de objeción, debe responsabilizarse de garantizar el acceso a ellas. Responsabilidad del médico objetor Queda ahora intentar dilucidar, a la luz de lo expuesto anteriormente, la segunda parte del artículo 380 20 del código de ética. ¿Qué sucede cuando el médico decide no realizar una intervención solicitada por ir en contra de su conciencia o convencimiento clínico? En primer lugar es preciso señalar que el médico en esta situación, no se niega a atender a su paciente. Lo único que rechaza es una prestación, y la rechaza debido a que a su juicio no es un verdadero tratamiento. Si lo solicitado es una intervención juzgada como desproporcionada, es rechazado por el médico por ello. Si lo solicitado es una intervención destinada a causar la muerte del paciente, por su terminalidad y sufrimiento, tampoco es un tratamiento. Si el requerimiento es un aborto debido a un embarazo producto de una violación, esa intervención no es tratamiento para el trauma sufrido. Y ese feto también está bajo el cuidado del médico. Lo normal es que el médico rehúse realizar esas acciones porque no son intervenciones que busquen la salud, y además algunas de ellas atentan absolutamente contra el derecho a la vida de un paciente que está bajo su cuidado. El médico debe estar siempre dispuesto a tratar a esos pacientes. Estará dispuesto, con toda la ayuda que sea necesaria, a otorgar los tratamientos proporcionados, a implementar los cuidados paliativos, a tratar a la mujer víctima de una violación, a tratar las patologías manejables del embarazo y a otorgar cuidados paliativos perinatales. Más aún, no dudará en interrumpir un embarazo cuando exista riesgo verdadero de muerte materna, y lo hará cumpliendo cabalmente los fines de la medicina, intentando salvar a sus dos pacientes. Por último sólo resta explicar el sentido de la obligación de “procurar”, es decir, en el caso de negarse a realizar la intervención, procurar que otro colega continúe su atención. Se suele entender que este procurar significa que el médico que no está dispuesto a realizar una intervención debe “facilitar”, “conseguir”, “poner en contacto” al paciente con otro colega que sí estaría de acuerdo en realizarla. Esta interpretación, entendiendo que la objeción de conciencia se da cuando un médico se niega a intervenir, por considerar que esa acción violenta los principios médicos a los cuales se comprometió respetar, no tiene sentido. En efecto, si así fuera, tampoco podría hacerlo, ya que estaría participando activamente en esa acción y tendría que objetar nuevamente10. El sentido que tiene ese “procurar”, es que el paciente no quede sin médico si se rompe la relación médico-paciente con la negativa. Recordemos que son pacientes que sí requieren de los cuidados que la medicina les puede brindar. Así aparece todo el sentido de la última frase del artículo: “salvo que ello produjere graves e inmediatos daños para la salud del enfermo”. Claro, lo que busca la acción médica es evitar daños a la salud de los pacientes, y si el daño es inminente deberá atenderlo. Deberá intentar sacarlo de la situación de riesgo, aunque la relación entre ellos esté deteriorada, pero otorgándole verdaderos cuidados médicos. No tendría sentido enviar a ese paciente a un colega que sí le produzca algún daño, sería eso similar a hacerlos él mismo. Conclusión La medicina es una actividad con fines y principios que le otorgan su campo de responsabilidad y sus límites. Debe responder a los cambios sociales, adaptando para ello su quehacer, pero no puede renunciar a su objeto y a su responsabilidad primaria. El verdadero sentido de los artículos en los códigos de ética que defienden la potestad del médico para no realizar alguna intervención, es la existencia de peticiones hacia estos profesionales que vulneran los fines y principios de su profesión, peticiones que muchas veces son respaldadas por Rev Med Chile 2016; 144: 377-381


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