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Marzo 2016

ARTÍCULO ESPECIAL mayor amenaza de pérdida de vidas humanas que la guerra, terrorismo o desastres naturales. Sin embargo, no se tiene suficiente conciencia de este riesgo ni se destinan los recursos necesarios para la investigación y para soluciones oportunas. Concluye esta comisión que las pandemias son la parte más descuidada de la seguridad global, y que la seguridad global en salud constituye un bien público: la mayor seguridad de cada uno de nosotros depende de la seguridad de todos. Confirma 374 esta mirada lo que se está viviendo en este momento con la expansión del contagio por virus Zika, transmitido en países americanos de clima tropical por un mosquito del género Aedes aegypti proveniente de bosques de Uganda. Problemas éticos en la investigación en Ébola Además de los problemas sanitarios y humanitarios ya descritos, la epidemia de Ébola trajo consigo una importante discusión respecto de cómo realizar investigación médica en situación de epidemia, especialmente en países en vías de desarrollo. En primer lugar, fue evidente la necesidad de promover investigación multidisciplinaria, puesto que la interacción entre los investigadores biomédicos y los de ciencias sociales mostró ser crucial para comprender y negociar de manera apropiada, respetando los valores culturales que estaban en juego. Junto a esto, también fue indispensable promover la colaboración entre investigadores de naciones desarrolladas y aquellos de países en vías de desarrollo, de tal modo de hacer frente a la emergencia sanitaria venciendo las naturales resistencias iniciales. Otro punto de interés fue reflexionar sobre la forma de repartir los beneficios de la investigación para los participantes de los estudios clínicos y las poblaciones locales, que se consideran como co-productores del conocimiento, estableciendo mecanismos para poder compartir rápidamente los resultados científicos tanto a nivel local como a nivel internacional, durante los brotes y las crisis de salud pública24. Un segundo aspecto relevante en ética de la investigación fue el uso de terapias experimentales. En el comienzo de este brote, estaba en desarrollo un suero inmunológico (zMapp), que había sido probado solamente en monos. Debido a la emergencia sanitaria, se consideró que era éticamente justificado hacer las primeras pruebas en humanos, Ética y Ébola - J. P. Beca et al sin recurrir a las clásicas fases de desarrollo de un nuevo producto. Los expertos de bioética consultados por la OMS consideraron que dada la emergencia era un imperativo ético usarlos, pero que su uso debía ser regulado de tal modo de permitir obtener resultados válidos que pudiesen servir para futuros pacientes, equilibrando el rigor científico de los proyectos con la aceptabilidad local en circunstancias tan especiales, aun cuando esto se hiciese sin cumplir con el estándar de oro de ensayos clínicos asignados al azar, sino que más bien adaptados a la emergencia sanitaria25,26. Así, se desarrolló el concepto de “ensayo clínico aleatorio adaptable”, como una buena alternativa para permitir obtener resultados válidos y en corto tiempo27. A modo de conclusión La emergencia sanitaria producida por la rápida expansión del virus Ébola deja en evidencia que la salud es un tema global que no reconoce fronteras, por lo cual es necesario estar preparados de manera adecuada para enfrentar futuras epidemias. Confirma lo anterior la epidemia del virus Zika, que actualmente está afectando a varios países de la región28. Dado que existen condiciones socioeconómicas que facilitan que estas enfermedades infecciosas se transmitan con prontitud en zonas menos aventajadas, que no poseen los recursos sanitarios ni humanos para hacerles frente, es necesario actuar de manera solidaria, utilizando recursos y capacidad tecnológica que necesitan ser provistos por países con más recursos. En este sentido existe un problema de justicia distributiva, que requiere como respuesta una solidaridad internacional y sin fronteras, para así lograr un adecuado control, prevención y tratamiento de los enfermos, como expresión de un derecho humano básico que no puede depender de los recursos insuficientes de un país en particular. Por último, dada la imperiosa necesidad de obtener respuestas eficaces de forma urgente, se hace necesario flexibilizar la forma de llevar a cabo los protocolos de investigación ante emergencias epidemiológicas o naturales, con diseños que se adapten a las realidades particulares. Creemos firmemente que existe un deber moral de investigar, de tal modo que de este tipo de situaciones epidemiológicas se puedan obtener resultados Rev Med Chile 2016; 144: 371-376


Marzo 2016
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