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Junio 2017

ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN 748 Síntomas espirituales - M. M. Reyes et al Rev Med Chile 2017; 145: 747-754 existido una mirada integral del ser humano, que abarca las dimensiones espiritual, psicosocial y física10,11. La necesidad de integrar la espiritualidad no sólo en los cuidados paliativos, sino también en todos los niveles de la atención sanitaria, ha sido estudiada en las últimas décadas por el equipo de la Dra. Cristina Puchalski, del George Washington University’s Institute for Spirituality and Health (GWish), que además ha desarrollado estrategias docentes orientadas al “cuidado total” de los pacientes12-18. Otros aportes significativos en este mismo ámbito han hecho la European Association of Palliative Care (EACP)19 y el Grupo de Espiritualidad de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), liderado por el Dr. Enric Benito. Diversos cuestionarios breves para evaluar la dimensión espiritual durante la entrevista clínica han sido elaborados20,21. En Chile, la Ley 20.584, que Regula los Derechos y Deberes que tienen las Personas en relación con Acciones Vinculadas a su Atención en Salud22 establece que “toda persona que lo solicite tiene derecho a recibir, oportunamente y en conformidad a la ley, consejería y asistencia religiosa o espiritual”. (art. 6). Sin embargo, en nuestro país el abordaje de los aspectos espirituales en la práctica clínica es limitado. Las dificultades comienzan desde la misma definición. ¿Qué se entiende por espiritualidad en salud? En el 2011, la EAPC definió espiritualidad como “la dimensión dinámica de la vida humana que se relaciona con el modo en que las personas (individuo y comunidad) experimentan, expresan y/o buscan significado, propósito y trascendencia, y el modo de conectarse con el momento, el ‘yo’, los otros, la naturaleza, lo significativo y/o lo sacro”19. Esta definición recoge muy bien los conceptos elaborados previamente por diversos autores23-24 y coincide con la definición de consenso propuesta recientemente en los Estados Unidos de Norteamérica, que agrega que la espiritualidad se expresa a través de creencias, valores, tradiciones y prácticas12. Para efectos de este trabajo, entenderemos por espiritualidad la dimensión dinámica y fundamental en la vida del ser humano y su entorno, que se refiere a los valores, los aspectos éticos, la búsqueda de significado y la trascendencia. Diversos autores han propuesto instrumentos para evaluar, en forma lo más objetiva posible, la dimensión espiritual en la práctica clínica25-27. Entre los sistemas de evaluación descritos en la literatura se encuentran instrumentos que miden distintas expresiones de la dimensión espiritual28, como p. ej. 1) La orientación religiosa; 2) La historia espiritual; 3) Las “necesidades espirituales”; 4) El “bienestar espiritual”29; 5) Los problemas espirituales23 y 6) “Distress espiritual”. Entre los problemas espirituales, Speck describe: 1) culpabilidad; 2) desconfianza; 3) búsqueda espiritual; 4) angustia espiritual; 5) desesperanza; 6) dificultad en el desapego y 7) falta de fe23. Nuestra hipótesis es que los así llamados “problemas espirituales” pueden expresarse a través de “síntomas espirituales”, factibles de ser identificados y cuantificados de un modo estadísticamente confiable. Esta hipótesis plantea el desafío de crear y validar un instrumento adecuado30-33 que además sea aplicable a nuestra realidad latinoamericana. Debido a que los instrumentos de evaluación en espiritualidad descritos en la literatura han sido desarrollados y validados en Norteamérica y Europa Occidental, se planteaban inconvenientes para su aplicación en pacientes de otras regiones del mundo. Material y Método Diseño Estudio observacional, analítico y de corte transversal, con metodología cuantitativa, que incluyó dos pruebas de validación de la Escala Numérica para Evaluar Síntomas Espirituales (ENESE): la primera para medir reproducibilidad y detectar errores de redacción e interpretación, con el fin de obtener un instrumento mejorado; la segunda para evaluar la confiabilidad o consistencia interna del instrumento y su validez de constructo a través del análisis factorial. El ENESE fue aplicado por tres enfermeras de Cuidados Paliativos especialmente entrenadas para ello, contando además con un instructivo elaborado por los Investigadores Responsables. Las entrevistas se realizaron entre junio de 2009 y junio de 2010. El estudio fue aprobado por el Comité Ético Científico de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile (02/06/2009). Los pacientes fueron invitados a participar libremente, informados sobre los objetivos del estudio y firmaron un documento de Consentimiento Informado antes de su participación34.


Junio 2017
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