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Junio 2017

ARTÍCULO ESPECIAL 787 Cooperación internacional ¿en qué estamos y hacia dónde vamos? - E. Kattan et al humanitaria, convierten a estas premisas en un verdadero desafío. En situaciones de CI, donde la población objetivo es inherentemente vulnerable, se corre el riesgo de explotación a distintos niveles, no siempre consciente. Desde la falta de comprensión del lenguaje para explicitar beneficios y riesgos de tratamientos, hasta la vulneración del derecho de autonomía, por ejemplo, al no considerar, muchas veces, el proceso de consentimiento informado como parte del accionar médico en una cultura distinta, hacen de los OM objetivo de reflexión desde la mirada ética. Por otro lado, en relación a la seguridad y bienestar de la población objetivo, variables como el gran número de pacientes, el tiempo de duración limitado de la mayoría de los OM y, en gran parte de los casos, la escasez de recursos técnicos y humanos, ponen en jaque algunas consideraciones éticas asociadas a la buena praxis profesional. Stone et al19 describen cómo el volumen de pacientes podría afectar a la transparencia y equidad percibida por la comunidad local, al tomar decisiones basadas en la categorización, sin criterios establecidos en conjunto. Hacen también mención a la valoración ética del seguimiento y manejo de las complicaciones asociadas a la atención de salud como un mínimo a conseguir. Se cuestiona que estándares de atención que no son válidos en PAR sean practicados, y hasta promovidos, durante un OM. Bonner et al20, en relación a un estudio cualitativo realizado en Honduras sobre ética y OM de corta duración, plantean el conflicto de proveer intervenciones por debajo de los estándares aceptables de cuidado, contrastándolo con la decisión de no realizar ninguna acción. Todo esto, en parte, ejemplifica la falta de sustento del “minimalismo ético”21 atribuido a este tipo de actividades, reflejando la necesidad de hacer conscientes las múltiples dimensiones involucradas. Paralelamente, junto con el reconocimiento de estas falencias, se abre la puerta para discutir qué rol les compete a los distintos OM, cuando muchas veces, son testigos únicos de situaciones extremas, tanto desde el punto de vista humano como profesional. Por ejemplo, ¿qué sucede en aquellos casos donde se es testigo de procedimientos complejos, éticamente discutibles (la mutilación genital femenina, entre otros)? ¿Qué ocurre cuando se es testigo de violaciones a los derechos humanos por parte de un régimen político o por el mismo personal de salud local? Se hacen perentorios la reflexión y los cuestionamientos sobre los límites éticos y responsabilidades involucradas. Todos estos problemas han motivado que ONGs y agencias de gran envergadura enfrenten el problema por medio del desarrollo de iniciativas como el “Proyecto Esfera”, con el fin de mejorar la calidad de la asistencia humanitaria y promover el actuar responsable de las ONGs hacia los beneficiados y benefactores22, especialmente para la AH. Sin embargo, las instituciones que hacen OM no siempre conocen este marco de referencia ético. Proyecciones futuras En el escenario actual, y evaluando las proyecciones en un futuro próximo, es importante reflexionar sobre cómo y hacia dónde nos estamos dirigiendo. Primeramente, es necesario reflexionar sobre los objetivos implicados en los distintos OM y la forma de evaluar continuamente los procesos involucrados. Para las actividades que involucren un trabajo a largo plazo, se debiese priorizar actividades que permitan y faciliten el empoderamiento local, con construcción de objetivos en conjunto, para evitar, en su fin último, la dependencia a la presencia externa18. Es de responsabilidad de cada OM, AH y CD analizar y criticar su impacto en la población objetivo, estableciendo, a priori, diferentes mecanismos de evaluación para esto. Por otra parte, la actual escasez de registros sobre los distintos OM y sus implicancias abre un espacio para generar nuevas instancias de discusión y desarrollo, lo cual debe ser plasmado en publicaciones, cursos, conferencias y congresos que permitan el crecimiento de esta área5,23. Paralelamente, creemos necesaria la revisión de los procesos de postulación y acompañamiento de voluntarios. Los participantes cobran un papel extremadamente relevante en la correcta implementación de los objetivos propuestos por cada proyecto de OM, AH y CD. Se hace importante generar procesos de postulación transparentes y acordes a las necesidades de cada proyecto, sumado a espacios de reflexión, acompañamiento y preparación, previo y posterior a la experiencia en terreno. De esta forma, disminuir el impacto inicial e intentar asegurar la mejor comprensión del medio local. Rev Med Chile 2017; 145: 783-789


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