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Junio 2016

769 artículo de revisión Cáncer oral en Chile - M. J. Santelices et al bres fue de 3,2 por cada 100.000 hombres y en mujeres de 1,2 por cada 100.000 mujeres. Cabe destacar que los registros poblacionales incluyen únicamente tres regiones, Antofagasta, Bío-Bío y Valdivia16, lo que disminuye la representatividad de la muestra al momento de extrapolar los datos. La morbilidad por cáncer oral y faríngeo corresponde a 1,6% del total de cánceres y la razón entre H:M es de 2,3:1. La tasa bruta de morbilidad para el período de 1969-2002 aumentó en 79,9% anual, esto se puede deber a un aumento explosivo de los factores de riesgo para ese período. En hombres, aumentó la morbilidad después de los 45 años para llegar a un máximo de casos entre los 55- 64 años y en las mujeres observaron un aumento progresivo de morbilidad con un máximo de casos a los 65-74 años, habiendo una leve disminución en mayores de 75 años para ambos sexos13. La sobrevida del cáncer, según el Instituto Nacional del Cáncer en Chile, a los 5 años fue 56,9% y a 10 años fue 46,3%17. La principal ubicación del tumor primario de este grupo de pacientes fue la lengua, lo que se observa de la misma manera en los datos aportados por Riera y Martínez13, en los que la mortalidad por este sitio anatómico fue de 39%. La sobrevida obtenida, se asemeja a la reportada por los Estados Unidos de Norteamérica, para el período 2005-2011, que fue de 63,2%5. Los resultados obtenidos por Momares18 son un poco menos favorecedores, ya que la sobrevida a 5 años fue de 46%, a los 10 años fue de 34,3% y a los 14 años fue de 15,1%, no existiendo una diferencia estadísticamente significativa por grupos etarios. A los 5 años, las mujeres tienen una sobrevida de 56,6% y los hombres de 38,3% presentando las mujeres una mayor sobrevida que los hombres. Esto se pudiese deber a la ubicación de la lesión y a la respuesta inmune/inflamatoria del paciente o también, a que los hombres están expuestos a más factores de riesgo y a que llegan con estadios más avanzados de la enfermedad. La mayor sobrevida para sitio anatómico según Momares y Arriagada18,19 es para labio en comparación a las otras regiones. La sobrevida para la lengua fue de 7,3 años sitio más común de cáncer oral. Otro aspecto que llama la atención es que la sobrevida de los pacientes no fumadores fue de 8,8 años y los pacientes fumadores una sobrevida de 5,8 años, existiendo una diferencia de 3 años de sobrevida. Los pacientes no bebedores tuvieron una sobrevida de 8,1 años y los pacientes bebedores de 6 años, habiendo una diferencia de 2 años en la sobrevida. Ambos factores evaluados, no fueron estadísticamente significativos (p > 0,05)18,19. Por lo tanto, aún falta literatura nacional que pueda indicar el rol que cumplen los factores en la sobrevida de la enfermedad. En la Encuesta Nacional de Salud del año 2009-201023, se muestra que 40,5% de la población chilena es fumadora, factor de riesgo relevante para el cáncer oral y faríngeo. La relación entre tabaco, alcohol y cáncer oral ha incrementado la tasa de mortalidad. El número de cigarrillos diarios fumados en la población, en términos de media, fue de 10,4 (IC 95% 9,3-11,6), con medias similares entre hombres y mujeres: 11,7 (IC 95% 9,8-13,6) y de 8,9 (IC 95% 7,8-9,9), respectivamente. Debido a esto, se podría esperar que se aumentaran los programas de salud enfocados a la prevención de este factor de riesgo. El control del cáncer oral se logra mediante medidas de políticas públicas destinadas a crear estrategias y programas que otorguen una correcta prevención, detección temprana y tratamiento del cáncer oral. Cabe destacar, que en la actualidad, el Programa Nacional del Cáncer, no cuenta con un programa específico para el cáncer oral y tampoco es parte de las Garantías Explícitas en Salud (MINSAL), por lo que son muy pocos los que tienen acceso al diagnóstico y por ende a un tratamiento oportuno. Una de las grandes limitaciones presentadas es la poca literatura publicada acerca de este tipo de cáncer. Pese a las estrategias utilizadas, son muy pocos los artículos que incluían únicamente al cáncer oral como única patología. Además, los diseños epidemiológicos eran principalmente exploratorios y realizados en centros hospitalarios específicos, características que impiden poder extrapolar a la población. Por último, es importante realizar promoción y prevención en la población, explicando los efectos de los factores de riesgo y promoviendo un adecuado control odontológico regular. Cualquier alteración a la mucosa oral deberá ser estudiada meticulosamente, especialmente con la población de riesgo. Es vital que el odontólogo y el médico, ambos responsables del examen y diagnóstico de pacientes en su cavidad oral, tomen todas las precauciones y cuando corresponda derive al paciente a los especialistas correspondientes24. Rev Med Chile 2016; 144: 766-770


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