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Junio 2016

ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN 739 Conductas de riesgos en adolescentes con enfermedad crónica - F. Funes et al Discusión El abordaje de la situación de los adolescentes con patología crónica se realiza generalmente bajo un enfoque no categorial, es decir, sin diferenciar entre tipos de enfermedades, lo que posibilita aprovechar la experiencia y potenciar los conocimientos sobre enfermedades poco frecuentes, evitando también la estigmatización de algunas enfermedades21. Sin embargo, nuestros resultados muestran que también sería de utilidad considerar el diagnóstico particular, ya que se encontraron diferencias entre las CR dependiendo de este. Esta es una información relevante y pudiese ser considerada como uno de los aportes de este trabajo. En este estudio encontramos que los pacientes portadores de malformaciones cráneo-faciales congénitas tuvieron consistentemente la mayor frecuencia de CR, tanto en el ítem de conductas favorecedoras de accidentes y violencias, como en el de las conductas sexuales riesgosas. También ocurrió esto en conductas específicas como: la prevalencia de vida de consumo de alcohol, pensamientos suicidas y manejar vehículos sin licencia. El segundo lugar en frecuencia de estas mismas conductas lo ocuparon los pacientes con fibrosis quística. Por otro lado, existieron patologías asociadas a menor frecuencia de CR. En el ítem de sexualidad, los encuestados con diagnóstico de mielomeningocele fueron los que tuvieron el último lugar. Lo mismo ocurrió en aquellos con trasplante hepático en relación al ítem de accidentes y violencias. La menor frecuencia en consumo de alcohol y pensamientos suicidas la tuvieron los pacientes con trasplante hepático. Los que menos manejaron sin licencia fueron aquellos con trasplante renal y hepático. Posiblemente, estas diferencias encontradas pudieran deberse a algunas limitaciones particulares de cada enfermedad, no obstante es necesario mayores estudios para explicar este fenómeno. Todos los pacientes encuestados tuvieron en común la presencia de al menos 1 CR, esto puede relacionarse con la búsqueda de límites e identidad que ocurre a esta edad, más que al hecho de ser enfermos2. Por otro lado, la co-ocurrencia de más de 3 CR en algunos adolescentes estudiados (18,4%) pudiese indicar que, más allá de la crisis normativa, pudiese existir alguna alteración en su salud psico-emocional. Con respecto a la prevalencia de CR según edad, como era de esperarse, se encontró que ser adolescente en su etapa inicial es un factor protector en varias de ellas, lamentablemente las CR relacionadas con alimentación no saludable, inactividad física, accidentes y violencia, no tuvieron esta diferencia según edad, encontrándose con la misma frecuencia en las etapas tempranas de la adolescencia Prevalencia de conductas de riesgo Aunque no es un objetivo de este estudio establecer diferencias entre los adolescentes con enfermedad crónica y la población general de adolescentes, es interesante hacer la comparación de algunos datos. El consumo de tabaco, alcohol y otras drogas fue menor a lo encontrado en la población escolar de Chile. En ésta, el consumo en el último mes de alcohol y de tabaco es, respectivamente, 5 y 4 veces mayor a lo encontrado en nuestro grupo de estudio. El consumo de marihuana alguna vez en la vida también es mayor en la población escolar general (37,2% vs 7,1%). En otras drogas, como cocaína y pasta base, sucedió lo mismo que lo anterior18. La prevalencia de relaciones sexuales en adolescentes encuestados fue 5 veces menor a lo observado a nivel país22. Sin embargo, la mitad de ellos comenzó a tenerlas antes de los 15 años, siendo esto más precoz que lo hallado en la población general19. Aunque la cantidad de pacientes con relaciones sexuales en el grupo estudiado fue baja, la mayoría de los que las iniciaron no mostraron estar preparados, ya que no se protegieron adecuadamente. Se encontró que la mitad de los encuestados incurrían en conductas alimentarias riesgosas. La información nacional nos indica que la anorexia nerviosa y la bulimia están presentes en 0,4% de la población entre 12 y 18 años y que 8,3% de las adolescentes está en riesgo de presentar estos trastornos23,24. Sin embargo, si bien las conductas estudiadas son base de trastornos de la alimentación, no son equivalentes. En cuanto a episodios de atracones de alimentos, en adolescentes norteamericanos sin patología crónica ha sido posible encontrar que 9,9% de las mujeres y 3,0% de los varones los tenían, lo que es menor a lo encontrado en esta investigación25. La prevalencia a nivel nacional de sedentarismo de tiempo libre en el grupo de 15-24 años es Rev Med Chile 2016; 144: 734-742


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