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Junio 2016

ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN tomado orina de 24 h, hemos realizado una correlación 708 entre IAP y NAG, corregidos por excreción de creatinina. En el grupo expuesto la correlación fue: 0,63 (r: 0,63), en tanto que en el grupo no expuesto: 0,46 (r: 0,46) (Figura 5). Discusión Los niveles sanguíneos de Pb estuvieron significativamente más elevados en el grupo expuesto laboralmente (personas de sexo masculino trabajando en los talleres mecánicos de reparación de automóviles), comparados con el grupo, en principio, no expuesto o con exposición ambiental al elemento. Además, ellos presentaron, a su vez, niveles significativamente más elevados de presión arterial comparados al grupo control. Es importante recalcar que no hubo diferencias de edad ni de IMC entre ambos grupos. Estos hallazgos claramente indican una asociación entre presión arterial y Pb en sangre. En estudios epidemiológicos llevados a cabo en poblaciones con una concentración media de Pb > 100 μg/L, la alta prevalencia de hipertensión arterial fue atribuida a los elevados niveles séricos de Pb6. La correlación positiva entre Pb y presión arterial fue significativa, incluso cuando ambas mediciones (la del plomo en sangre y la presión arterial) estuvieron dentro de los rangos aceptados Plomo y Nefropatía - W. E. Cabrera et al como normales11. Algunos sostienen que el daño renal producido por el Pb causa hipertensión arterial6. Este último concepto está basado en que la hipertensión arterial en pacientes con nefropatía por Pb se desarrolló de manera más rápida que en aquellos pacientes hipertensos, pero sin falla renal, sugiriendo que los daños vasculares renales inducidos por el Pb preceden y causan hipertensión arterial7. Existen otros factores no evaluados en este trabajo que podrían influir en el comportamiento de la presión arterial tales como, estatus socioeconómico, ingesta de sal, agrupación familiar. Evans y Elinder, mostraron que en la mayoría de los estudios que evalúa la relación del plomo con la función renal, se ha usado la creatinina sérica. Aunque en muchos de ellos no se ha encontrado una correlación inversa, el daño renal podría estar presente debido a que la creatinina no es un indicador temprano de la disfunción renal16. Teniendo el conocimiento que la creatinina no es un indicador fidedigno de la función renal, en este estudio hemos utilizado marcadores prematuros renales (IAP y NAG), que sugieren daño tubular. En el grupo expuesto hemos encontrado niveles sanguíneos de plomo de 66 μg/L, valor inferior al considerado de intoxicación (100 μg/L). Sin embargo, la exposición crónica al Pb puede conducir a alteraciones arteriales y renales, sin que se alcancen niveles de intoxicación15. La nefropatía crónica inducida por el Pb es una enfermedad renal irreversible, que se desarrolla luego de meses o años de exposición al metal y puede estar asociado a hipertensión arterial. En los adultos expuestos crónicamente, la nefropatía por plomo se presenta como una nefritis túbulo-intersticial progresiva, que en los estadios tempranos es difícil de diagnosticar. Además, la nefropatía incipiente relacionada al Pb no presenta anormalidades urinarias fácilmente identificadas. Fueron usados varios exámenes que evalúan el índice de filtración glomerular, para detectar efectos renales causados por la exposición ocupacional por Pb, pero cuando estos tests son anormales (disfunción renal), la nefropatía ya pudo haber estado en la fase irreversible y conducir a la insuficiencia renal3. Podrían ser de utilidad la determinación de marcadores más sensibles para determinar si la función renal está en riesgo debido a la exposición ocupacional del Pb. En este estudio hemos encontrado una correla- Figura 5. Correlación entre IAP y NAG corregidos por excresión de creatinina del grupo expuesto y grupo control. Rev Med Chile 2016; 144: 704-709


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