CARTAS AL EDITOR - Consentimiento presunto y reciprocidad como mecanismo para aumentar la donación de órganos

Junio 2016

CARTAS AL EDITOR / LETTER TO THE EDITOR Consentimiento presunto y reciprocidad como mecanismo para aumentar la donación de órganos Presumed consent and reciprocity as means to increase organ availability for transplantation Sr. Editor: He leído con gran interés el artículo sobre ”El consentimiento presunto y la reciprocidad como mecanismos para aumentar la donación de órganos”1. Desearía comentar algunos aspectos, así como realizar algunas precisiones. 1. Señala la autora que: “Si no existe condición para ser beneficiario de una donación de órganos, estamos ante el modelo de una donación universal. Si, en cambio, la voluntad de donar se convierte en un requisito para ser receptor de un órgano (es decir, si a los individuos 816 nos es exigible la reciprocidad) el modelo será condicionado”. Agregando a continuación: “Este es uno de los cambios que han sido introducidos por la nueva ley chilena y que sólo existía desde 1986, en Singapur y, desde 2010 en Israel”. Más adelante, la autora insiste en este punto al señalar:” La incorporación del principio de reciprocidad en la ley pretendió transformarse en un potente incentivo para favorecer la donación de órganos. Existen razones de utilidad e instrumentales para la reciprocidad toda vez que si se sabe que no se recibirá un órgano si no se es donante, probablemente habrá mayor voluntad para serlo”. La última ley chilena, que modificó la antigua ley Nº19.451 sobre trasplante y donación de órganos, es la Nº20.673 publicada el 7 de junio de 2013 y que entró en vigencia en octubre de ése año, expresamente señala: “En el caso de que varias personas se encuentren en igualdad de condiciones para la recepción de un órgano, el hecho de no estar inscrito en el Registro de No Donantes deberá tomarse en cuenta para priorizarlo respecto del que sí lo está”2. El artículo 27 del Reglamento de la ley Nº 19.451, publicado en octubre de 20133, reafirma lo ya expuesto. Claramente, no podemos deducir que en Chile, la voluntad de donar, sea un requisito para recibir un órgano o que sea exigible la reciprocidad para ello. Sin embargo, más adelante, la Dra. provoca confusión en el lector al consignar lo que la norma jurídica establece “A su turno, todas las personas –como ocurre con los bienes públicos– tienen derecho a ellos cuando lo necesitan, incluso los free riders, pues la norma chilena establece una regla de prioridad para el trasplante, no de exclusión”. Así, finalmente se reconoce que la reciprocidad, en la ley chilena, es una condición que otorga prioridad, pero no es un requisito para acceder a un trasplante de órganos. En otras palabras, quién esté inscrito en el Registro de No Donantes puede acceder a un trasplante de órganos. Además, este derecho está Rev Med Chile 2016; 144: 816-820 expresamente consignado en el articulo 2º bis de la ley Nº 20.673: “Las personas cuyo estado de salud lo requiera tendrán derecho a ser receptoras de órganos”3. 2. Al terminar el análisis de “El camino recorrido en Chile,” la autora señala: “Según muestra la tabla, las enmiendas lograron aumentar la donación de órganos en 65% año tras año, revirtiendo la tendencia a la baja del período anterior. En general, desde 2010 los donantes de órganos han aumentado más de 100% y el trasplante de órganos en más de la mitad (Figura 2).” Sin embargo, al observar esta figura, no se ve ni puede deducirse lo ya señalado. 3. Finalmente, en las Conclusiones, se plantea lo siguiente:” La idea de ofrecer un lugar prioritario a los donantes registrados como incentivo, sumado a la regla del consentimiento presunto, permitirá que muchas más personas se hagan donantes de órganos y, con ello, se salven más vidas”. En verdad, esto no es sino un buen deseo pues nada hace suponer que será así. Durante los últimos años la norma jurídica que regula la actividad de los trasplantes ha tenido numerosas modificaciones tendientes a promover las donaciones, pero la realidad nos muestra todo lo contrario: para el período 2010-2014 la negativa familiar alcanza, en promedio, un inédito 47% y la tasa de donantes efectivos por millón de habitantes, para el mismo período, tiene un promedio de 6,84. Esto, sin considerar que el número de personas inscritas en el Registro de No Donantes sigue creciendo (alrededor de 4 millones). Sin duda las causas de esto son múltiples y no se corregirán haciendo periódicos cambios a la norma legal. Nuestra sociedad desconfía de sus instituciones, penetrada por un modelo económico ultraliberal que fomenta un individualismo duro, que cultiva el consumismo y la indiferencia, compromete nuestra vida social y moral y termina, finalmente, por deshumanizarnos. Recordemos, con Cecilia Dockendorf, que el “individualismo se hace cultura”. Nuestra educación mercantilizada, es decir, considerada un bien de mercado y no un bien social, segregada y muy desigual, es incapaz de desarrollar y hacer crecer un sentido de solidaridad, el que paulatinamente hemos ido perdiendo5. Demoraremos décadas en recuperar este sentido de la solidaridad. Sin embargo, durante ése período, podemos intentar aumentar la pesquisa de potenciales donantes, extender y profesionalizar la Red de Detección; estimular el entrenamiento de médicos y enfermeras para detectar e informar sobre potenciales donantes y certificar esto como actividad hospitalaria. Corregir el déficit en infraestructura hospitalaria: pabellones, camas UCI, equipamiento médico: respiradores artificiales, electroencefalógrafos, personal médico especializado: neurólogos, neurocirujanos y equipos médico-quirúrgicos para trasplantar los órganos. Como ha dicho el Dr. José Luis Rojas, Coordinador


Junio 2016
To see the actual publication please follow the link above