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Febrero 2017

art ículo de revisi ón 223 Terapia simbiótica en pacientes infectados con VIH-1 - M. G. Feria et al sis de metabolitos producidos por la microbiota intestinal, como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que se caracterizan por ejercer diversos efectos en la estructura e inmunidad de la mucosa gastrointestinal. Entre estos se encuentran: i)  la modulación transcripcional de genes involucrados con la respuesta inmune, induciendo la expresión de histonas deacetilasas41; ii)  la regulación en la producción de citoquinas proinflamatorias y antiinflamatorias; y iii)  el mejoramiento de la integridad de la barrera epitelial intestinal, induciendo la expresión de la proteína quinasa activada por AMP que promueve las uniones estrechas intercelulares42. El butirato es uno de los AGCC más estudiados, debido a que es la mayor fuente de energía de las células epiteliales intestinales26. Este compuesto promueve la respuesta Th1743 y aumenta la frecuencia de LT reguladores, regulando negativamente la producción de IFN-γ e inhibiendo la activación del factor de transcripción STAT1 en líneas celulares de carcinoma colateral (HTC116)44. Otros metabolitos provenientes de los prebióticos son el acetato y el propionato, los cuales inducen la expresión de IL-1045. Cada uno de los AGCC provenientes de los prebióticos poseen receptores anclados en la membrana celular para su reconocimiento; se ha demostrado la participación de los receptores GRP41 del butirato y el GP43 del propionato en la modulación de la respuesta inmune46. La histamina, otro metabolito proveniente de los prebióticos, disminuye la secreción de citoquinas proinflamatorias como TNF-α y aumenta la producción de IL-10 en células dendríticas estimuladas con LPS47. Adicionalmente, los prebióticos tienen la capacidad de inducir la expresión de péptidos antimicrobianos como la catelicidina en líneas celulares epiteliales48. Estas evidencias sugieren que los probióticos/ prebióticos tiene un papel dual en la respuesta inmune de GALT, dependiendo de la cepa bacteriana o de la dieta alimenticia que se seleccione. Sin embargo, no se sabe con exactitud que vías y que componentes definen la respuesta que estos compuestos inducen. Efectos de los probióticos, prebióticos y terapia simbiótica en pacientes infectados con VIH-1 Como se mencionó anteriormente, la TAR tiene un efecto mínimo en la restauración de la integridad estructural y funcional de la mucosa gastrointestinal y, por ende, en modular la activación inmune6. De hecho, se ha demostrado que pacientes que reciben TAR por más de 5 años, exhiben un alto porcentaje de LT-CD8+ CD38+ y HLA-DR+ y niveles altos de productos microbianos en circulación sistémica49; además, se ha demostrado que la pérdida masiva de enterocitos y de LT-CD4+ en la mucosa gastrointestinal lleva a una mala absorción de la TAR50. Estos hallazgos resaltan la importancia de buscar alternativas terapéuticas complementarias que mejoren la integridad de la mucosa gastrointestinal. El suministro de probióticos en pacientes infectados con el VIH-1 ha demostrado mejorar la integridad de la mucosa gastrointestinal, fortaleciendo las uniones estrechas entre células epiteliales, lo que reduce los niveles de CD14s, proteína unidora de LPS (LBP), citoquinas proinflamatorias y LT activados, y aumenta los LTCD4+ en sangre7,51-54. Además de estos efectos sobre el sistema inmune, el uso de probióticos también disminuye los síntomas gastrointestinales en pacientes con VIH-1, como la diarrea55. En contraste, algunos estudios han señalado que cuando los probióticos son administrados en yogurt, el efecto que se observa sobre los parámetros inmunes puede ser debido principalmente a los micronutrientes contenidos en bebidas lácteas56. Sin embargo, otros estudios mostraron que la ingesta de yogurt sin probióticos no parece tener un efecto sobre la recuperación de LT-CD4+o sobre las manifestaciones gastrointestinales como la diarrea57. Por otra parte, algunos estudios con probióticos no muestran ningún efecto en pacientes infectados con VIH-158, sugiriendo la importancia de realizar estudios adicionales en este campo que permita definir el potencial uso terapéutico que los probióticos/prebióticos puedan tener en la infección por el VIH-1. En cuanto a la seguridad del tratamiento con probióticos/prebióticos, la mayoría de los estudios no han reportado efectos secundarios en pacientes infectados con VIH-158. No obstante, un estudio reportó que el suministro de probióticos en pacientes en fase SIDA favorece el desarrollo de bacteriemia por Lactobacillus acidophilus59, lo que indica que el eventual uso de probióticos en pacientes infectados debe hacerse bajo un estricto seguimiento clínico y en pacientes que no presenten un marcado deterioro inmunológico. Rev Med Chile 2017; 145: 219-229


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