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Febrero 2017

art ículo de revisi ón 220 Terapia simbiótica en pacientes infectados con VIH-1 - M. G. Feria et al Rev Med Chile 2017; 145: 219-229 En este último caso, la respuesta inmune determina la magnitud de la replicación viral y el establecimiento del “set point viral” que influirá en las alteraciones inmunes que se desarrollen durante la fase crónica3. La fase aguda se caracteriza por un incremento exponencial de la carga viral y una eliminación masiva de linfocitos T (LT)CD4+, particularmente en el tejido linfoide asociado a la mucosa gastrointestinal (GALT), independientemente de la vía de infección4. A pesar de la respuesta inmune, el control viral se da parcialmente, debido al alto grado de replicación viral, a los mecanismos de evasión inmune y al establecimiento de reservorios virales4. La eliminación de LT-CD4+ y de enterocitos en GALT induce una pérdida de la integridad de la mucosa, favoreciendo la translocación de productos microbianos desde el lumen intestinal hacia la circulación sistémica, lo que determina el desarrollo del estado de hiperactivación inmune5, que favorece el agotamiento inmunológico y el desarrollo del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA)2,4. La instauración de la terapia antirretroviral altamente activa (TAR) suprime la carga viral y promueve la recuperación de LT-CD4+; no obstante, no logra normalizar la estructura de los órganos linfoides, ni los parámetros funcionales e inmunológicos, incluyendo la activación inmune6. Lo anterior resalta la importancia de buscar alternativas terapéuticas que puedan ser suministradas, en forma simultánea con la TAR, e incluso previo a esta, para promover la recuperación del GALT. La terapia con probióticos/prebióticos, recientemente, ha sido utilizada como estrategia terapéutica junto con la TAR, y ha demostrado tener efectos positivos en el estado clínico de los pacientes infectados con el virus7,8. Los probióticos son microorganismos vivos, principalmente bacterias9, mientras que los prebióticos son ingredientes alimenticios no digeribles que promueven el crecimiento de bacterias benéficas, modificando la actividad y composición de la microbiota intestinal10. Particularmente, se ha demostrado que la administración simultanea de prebióticos y probióticos, conocida como terapia simbiótica, también induce efectos benéficos en pacientes infectados con VIH-1 en TAR11. Estos hallazgos sugieren que el consumo de probióticos/prebióticos podría favorecer la reconstitución de la mucosa gastrointestinal, retrasando la progresión a SIDA. Esta revisión tiene como objetivo recopilar los hallazgos más recientes relacionados con la importancia de los probióticos/prebióticos como terapia en la restauración inmune del GALT durante la infección por el VIH-1. Patogénesis de la infección por el VIH-1 La fase aguda se caracteriza por una carga viral elevada y una eliminación masiva de LT-CD4+ CCR5+ de memoria efectora, especialmente en GALT, donde se encuentran más del 60% de estas células12. Las partículas virales libres o células infectadas ingresan a la mucosa por transcitosis o transmigración, adherencia a las células dendríticas y paso directo a través de brechas epiteliales12. La muerte de los LT-CD4+ se da por efectos directos del virus, en el caso de las células infectadas, mientras que células no infectadas mueren por apoptosis inducida por activación o por piroptosis inducida por proteínas virales solubles12,13. Las alteraciones de los linfocitos Th17, que son preferencialmente infectados y eliminados durante la infección por el VIH-1 debido a su alta expresión del correceptor CCR5 y su perfil de memoria efectora, determina en gran medida el daño del GALT12. En condiciones fisiológicas estas células promueven la integridad de la mucosa, produciendo IL-17, que induce proliferación de células epiteliales, expresión de defensinas, reclutamiento de neutrófilos y producción de proteínas que fortalecen las uniones entre células epiteliales12. La infección por el VIH-1 desencadena mecanismos efectores de la respuesta inmune que ejercen un control parcial de la infección, pero no impiden el daño estructural o anatómico del GALT, lo que resulta en el paso de productos microbianos del lumen intestinal hacia los nódulos linfoides mesentéricos y finalmente hacia la circulación sistémica, llevando a un aumento en los niveles de lipopolisacáridos (LPS), ARN ribosomal 16s bacterial (16s ARNr) y CD14 soluble (CD14s) en plasma5,7,14. Este fenómeno desencadena la hiperactivación inmunológica generalizada, principal mecanismo patogénico de la infección15, que se caracteriza por una expansión policlonal de LT y B activados, incremento en el recambio de LT y altos niveles de citoquinas proinflamatorias14,15.


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