Page 70

Febrero 2017

ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN Discusión Estado nutricional en mujeres chilenas en edad fértil - X. Guerra et al Las mujeres en edad fértil representan casi un cuarto de la población chilena, un quinto de la fuerza de trabajo y son jefas de hogar en un tercio de los hogares18. Su situación de salud se ha ido deteriorando 206 según las últimas encuestas nacionales de salud 2003-20095, lo que implica un contexto epigenéticamente desfavorable para las futuras generaciones. Este estudio muestra una elevada prevalencia de malnutrición por exceso (64,1%), similar a otros estudios nacionales y comparables con otras encuestas nacionales latinoamericanas, cifras reportadas entre 52 y 75%19-24. En relación a los hábitos alimentarios, el consumo de cereales integrales fue un efecto protector de la prevalencia de malnutrición por exceso, sin embargo, sólo 13,8% de las mujeres encuestadas refieren consumir cereales integrales al menos una vez al día. No podemos establecer comparaciones de esta cifra con estudios nacionales debido a que la única encuesta de consumo de alimentos realizada a nivel nacional sólo evaluó el consumo de cereales para el desayuno, los cuales no necesariamente son integrales27. Al analizar el consumo de frutas y verduras, la cifra encontrada en este estudio es similar a otros reportes nacionales e internacionales25,28, sin embargo, difiere de lo reportado por la Encuesta Nacional de Consumo de Alimentos ENCA 201029. La ENCA refiere que entre 10 y 27% de la población cumple con la recomendación de consumir pescado 2 vez a la semana, sin embargo, en este estudio observamos una prevalencia de consumo de 12,6%28. Ni el consumo de frutas, verduras y pescado se asociaron a la prevalencia de malnutrición por exceso en este estudio. La frecuencia de mujeres activas, según el indicador GPAC ajustado, es 24,2%, cifra tres veces menor a lo reportado a nivel mundial4,30-33. Esto podría explicarse por los ajustes realizados mediante el uso de acelerómetros en los datos nacionales, sin embargo, el “Informe de la Situación Mundial de las Enfermedades No Transmisibles” de la OMS reporta datos no ajustados8. A pesar de que el uso del indicador GPAQ ajustado tiende a sobreestimar la actividad física, es el instrumento recomendado actualmente por la Organización Mundial de la Salud para medir actividad física global6, proporcionando información valiosa en relación a la actividad física de intensidad moderada, la cual no es posible obtener con la medición del indicador sedentarismo en tiempo libre32-34. La Encuesta Nacional de Hábitos de Actividad Física y Deportes año 2012 reporta que la actividad física en tiempo libre ha aumentado en mujeres 5,6% en 6 años (10,3%-15,9%)35, sin embargo, en este estudio se observa una prevalencia de actividad física menor según el mismo indicador (7,4%). En la literatura científica se observa que tanto la actividad física como el consumo diario de cereales integrales favorecen una disminución en la prevalencia de la malnutrición por exceso6, situación que también observamos en este estudio, en donde las mujeres que realizaban actividad física tienen 4,5 veces menos prevalencia y las que consumen cereales integrales tienen 1,7 veces menos prevalencia de malnutrición por exceso. En cambio, el estar expuesta a ambientes laborales aumenta 1,29 veces la prevalencia de malnutrición por exceso, lo cual es concordante con la literatura6. Las limitaciones de este estudio son que, al no contar con los factores de expansión de la muestra, no es posible extrapolar estos resultados a la población general, por otro lado, la ENS utiliza el principio de varianza máxima para el cálculo del tamaño muestral, por lo tanto, no es posible saber si el consumo de alimentos está sesgado, considerando las bajas prevalencias de consumo encontradas. Además, sería conveniente que las encuestas nacionales estandarizaran sus mediciones en relación al consumo de alimentos con el objetivo de poder realizar comparaciones entre ellas. Estos resultados refuerzan la relevancia de fomentar actividad física36 y alimentación saludable en las mujeres en edad fértil, priorizando los grupos más vulnerables, como aquellas con nivel educacional bajo, las que residen en zona rural, las mayores de 31 años y las expuestas a ambientes laborales. Con el objeto de mejorar la adherencia al ejercicio físico, se recomienda planificar actividades vespertinas para mujeres más jóvenes y durante la mañana para las mayores35, estimulando actividades relacionadas con el ritmo, la flexibilidad y la coordinación35-37-38, dichas actividades debieran planificarse en espacios comunitarios, familiares y laborales39. Es importante considerar que las mujeres en edad fértil son las gestoras de la producción de hábitos de vida saludables en sus hogares. Rev Med Chile 2017; 145: 201-208


Febrero 2017
To see the actual publication please follow the link above