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Enero 2017

ARTÍCULO DE REVISIÓN 87 Tabla 1. Componentes alimentarios y frecuencia de consumo característicos de las dietas mediterráneas Grupo de alimentos Frecuencia de consumo Verduras Diaria, en abundante cantidad, 3 o más porciones al día, crudas y cocidas Frutas Diaria, en abundante cantidad, 2 o más porciones al día Aceite de oliva Diaria, 3 a 6 cucharadas al día, como principal fuente de grasa Cereales, principalmente pan y pastas Diaria, 3 a 4 veces al día en moderada cantidad Legumbres Al menos 3 veces por semana Frutos secos Al menos 3 veces por semana Productos lácteos, principalmente Diaria, 2 a 4 porciones al día fermentados, yogurt y quesos Huevos 1 a 4 unidades por semana Pescados y mariscos 2 a 4 veces por semana Aves 2 a 4 veces por semana Carnes rojas y procesadas 1 vez por semana o menos Vino Diaria, consumo moderado (1 copa al día para mujeres y 2 copas al día para hombres) y en forma regular, principalmente con las comidas Especias y condimentos Diaria, uso habitual y variado en la preparación de las comidas Tabla 2. Componentes bioactivos aportados por alimentos de la dieta mediterránea Componente bioactivo de la DMed Alimentos que lo contienen Antioxidantes Verduras, frutas, aceite de oliva virgen, frutos secos, legumbres, especias y condimentos, vino Fibra Verduras, frutas, cereales integrales, legumbres Fitoesteroles Cereales, nueces y frutos secos, legumbres y aceites vegetales Ácidos grasos monoinsaturados Aceite de oliva Ácidos grasos omega 3 Pescados y mariscos, y frutos secos Probióticos Lácteos fermentados derivados de la leche, como yogurt y quesos, olivas o aceitunas, alcaparras, vinagre y vino relación entre colesterol-HDL (c-HDL) y colesterol total, junto con un aumento en el tamaño de las partículas de HDL y un desplazamiento de las subfracciones de colesterol LDL (c-LDL) hacia un perfil menos aterogénico19,20 con menores niveles de LDL oxidadas21-24. Característicamente, la DMed recomienda un bajo consumo de alimentos reconocidamente deletéreos para la salud, como grasas saturadas e hidratos de carbono simples, los cuales han sido asociados consistentemente con mayor riesgo de ateroesclerosis y diabetes mellitus, respectivamente. Asimismo, el menor consumo de sal como aderezo en las comidas, la cual es reemplazada por especias y condimentos, determina un menor consumo total de sodio. Esto, junto a una mayor ingesta de potasio y magnesio, proveniente de frutas y verduras, beneficia al sistema cardiovascular disminuyendo la presión arterial y preservando la función endotelial. La forma particular de preparar la comida en la cocina mediterránea tiene efectos positivos para la salud. El consumo de salsa de tomate o sofrito -aceite de oliva, cebolla, ajo y tomate-, base de Dieta mediterránea - I. Urquiaga et al Rev Med Chile 2017; 145: 85-95


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