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Enero 2017

ARTÍCULO DE REVISIÓN alimentario en nuestro país. Esta revisión acompaña 86 a otro artículo donde se revisa la evidencia científica actual que respalda los beneficios de la DMed en la prevención y manejo de las enfermedades crónicas9. Origen y concepto de la dieta mediterránea El concepto de DMed se popularizó a mediados del siglo pasado como consecuencia del “Estudio de los Siete Países”, liderado por Ancel Keys entre 1958 y 1964, que comparó los hábitos dietéticos de diferentes cohortes de Estados Unidos de Norteamérica (EE. UU.), Japón, Finlandia, Holanda, la antigua Yugoslavia, Italia y Grecia10. El seguimiento de estas poblaciones durante 5-15 años confirmó una menor mortalidad por enfermedad coronaria y general y una mayor expectativa de vida en los países mediterráneos, particularmente en Grecia11. El análisis global del “Estudio de los Siete Países” permitió definir los componentes de la dieta que se asociaban con una mayor expectativa de vida y una menor incidencia de enfermedades crónicas. De esta forma, se llegó a la conclusión que este patrón dietario, asociado especialmente a beneficios cardiovasculares, se caracterizaba por una baja ingesta de carnes rojas y un alto consumo de frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva, frutos secos y pescado. Las características saludables de esta dieta de los habitantes de la costa europea del mar Mediterráneo llevaron a Keys a denominar a esta forma de alimentación como “dieta mediterránea”. Posteriormente, se estableció que no existe una DMed única, ya que los alimentos que forman parte de este patrón muestran variaciones entre los países de la cuenca mediterránea. Sin embargo, la dieta de los países europeos como España, Francia, Italia y Grecia, también norte de África y Medio Oriente, presenta características comunes que incluyen: 1) baja ingesta de grasas saturadas procedentes de mantequilla, leche entera y carnes rojas; 2) alto consumo de grasas monoinsaturadas, contenidas principalmente en aceite de oliva; 3) balance adecuado de ácidos grasos poliinsaturados (omega-6 versus omega-3), principalmente por el consumo de pescados, mariscos y frutos secos; 4) bajo aporte de proteína derivada de animales terrestres, especialmente carnes rojas; 5) alta ingesta Dieta mediterránea - I. Urquiaga et al de antioxidantes, presentes en frutas, verduras, vino, aceite de oliva virgen, especias y hierbas, y 6) alto consumo de fibra, proveniente de alimentos de origen vegetal como verduras, frutas, cereales integrales, legumbres y frutos secos12. Esta definición de DMed no solamente incluye una gran variedad de alimentos, sino que también recomienda una determinada frecuencia de consumo de éstos (Tabla 1). Adicionalmente, la DMed pone énfasis en la preparación de comidas sabrosas, más que en la restricción estricta de alimentos específicos. Así, esta dieta propone un consumo diverso de alimentos, con moderación y acompañados de vino tinto, disfrutando socialmente en un ambiente tranquilo y relajado, todo lo cual, junto a la práctica de actividad física regular, forma parte del estilo de vida mediterráneo. En 2010, esta dieta fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Componentes bioactivos y mecanismos de acción de la dieta mediterránea Los componentes bioactivos mejor reconocidos como responsables de los efectos beneficiosos de esta dieta son los antioxidantes, la fibra y los fitoesteroles, provenientes de productos vegetales, verduras, frutas, legumbres, aceite de oliva virgen y vino; los ácidos grasos monoinsaturados presentes en el aceite de oliva; los ácidos grasos omega-3 provenientes de productos marinos y de frutos secos; y los probióticos derivados de alimentos fermentados como queso y yogur, entre otros (Tabla 2)13. A través de múltiples mecanismos sinérgicos derivados de la presencia de estos componentes, la DMed genera diversos cambios fisiológicos y metabólicos (p.e., mejoría en perfil de antioxidantes, perfil lipídico, presión arterial, inflamación y coagulación, además de modulación en la expresión génica), que, en último término, determinan un menor riesgo de enfermedades crónicas, mayor longevidad y mejor calidad de vida. Es así como estudios de intervención con DMed han mostrado mejorías significativas en función endotelial, sensibilidad a insulina y presión arterial, con una reducción significativa de las concentraciones séricas de proteína C reactiva de alta sensibilidad (hs-CRP), IL-6, IL-7, IL-18, VCAM-1y ICAM-1 y un incremento en adiponectina14 18. Asimismo, se ha observado una mejor Rev Med Chile 2017; 145: 85-95


Enero 2017
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