Origen, componentes y posibles mecanismos de acción de la dieta mediterránea

Enero 2017

ARTÍCULO DE REVISIÓN 85 Rev Med Chile 2017; 145: 85-95 Origen, componentes y posibles mecanismos de acción de la dieta mediterránea Inés Urquiaga1,a, Guadalupe Echeverría1,b, Catalina Dussaillant1, Attilio Rigotti1,2 Origin, components and mechanisms of action of the Mediterranean diet The Mediterranean diet is currently considered a healthy dietary pattern. It includes a great variety of foods, which are eaten in moderation and within a positive social environment. The generic term “Mediterranean diet” was born after the “Seven Countries Study” led by Ancel Keys around 1960. This dietary pattern is characterized by a high intake of fruits and vegetables, whole grains, legumes, nuts, fish, white meats and olive oil. It also includes moderate consumption of fermented dairy products, low intake of red meat and drinking wine with moderation during meals. Nutritionally, this diet is low in saturated fats and animal protein, high in antioxidants, fiber and monounsaturated fats, and exhibits an adequate omega-6/omega-3 fatty acid balance. The main bioactive compounds, which explain the health benefits of this dietary pattern, are antioxidants, fiber, monounsaturated and omega-3 fatty acids, phytosterols and probiotics. This diet is not exclusively confined to the Mediterranean Basin. Central Chile has a Mediterranean climate and our agriculture and culinary traditions are similar to those found in Mediterranean countries. Therefore, it is fundamental to increase awareness about the richness of our natural produce as well as our culinary culture, which may bring many health benefits and improve the quality of life in our population. (Rev Med Chile 2017; 145: 85-95) Key words: Diet, Mediterranean; Diet Therapy; Food; Quality of Life. 1Centro de Nutrición Molecular y Enfermedades Crónicas, Escuela de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile. 2Departamento de Nutrición, Diabetes y Metabolismo, Escuela de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile. aBioquímica, PhD en Ciencias Biológicas. bIngeniero Civil Industrial, MSc Recibido el 9 de noviembre de 2015, aceptado el 22 de junio de 2016. Correspondencia a: Dr. Attilio Rigotti Departamento de Nutrición, Diabetes y Metabolismo, Escuela de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Marcoleta 367, interior, 2do Piso, Santiago Código Postal 8330024, Chile. Teléfono + 56 2 2354 3832 arigotti@med.puc.cl Las enfermedades crónicas son actualmente la principal causa de morbimortalidad en Chile y el mundo, constituyendo una preocupación creciente en salud pública. De hecho, la enfermedad cardiovascular (ECV), la diabetes mellitus tipo 2 y el cáncer podrían prevenirse mejorando el estilo de vida de la población, lo que incluye el consumo de una dieta saludable1. Una alimentación de mala calidad es un determinante modificable de diferentes patologías crónicas. Así, se ha visto que dietas ricas en grasas saturadas, ácidos grasos poliinsaturados omega-6, ácidos grasos trans e hidratos de carbono refinados, junto con un bajo aporte de antioxidantes y fibra, son perjudiciales para la salud2. Por el contrario, el consumo de una alimentación saludable como la dieta mediterránea (DMed) ha mostrado numerosos beneficios para la salud. Entre varios efectos favorables, esta dieta reduce la prevalencia de síndrome metabólico, diabetes mellitus, ECV, cáncer mamario y deterioro psicoorgánico3-8. En este artículo revisaremos el origen del concepto de DMed, sus componentes esenciales y los posibles mecanismos que explican su efecto beneficioso en salud. Además, discutiremos la aplicabilidad del consumo de este patrón


Enero 2017
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