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Enero 2017

ARTÍCULOS DE REVISIÓN 79 El estudio HEAL (Health, Eating, Activity and Lifestyle), un estudio observacional en una cohorte de 1.183 pacientes con CM, evaluó el efecto del ejercicio sobre biomarcadores similares a los descritos en el estudio YALE. En esta cohorte, la AF fue asociada a bajos niveles de PCR y leptina, y altos niveles de IGF-I24. Menores niveles de vitamina D en personas con menor actividad al aire libre, debido a menor estímulo de la luz ultravioleta sobre la piel, y a mayor depósito de vitamina D en el tejido graso, consecuentemente con menor biodisponibilidad de esta vitamina, también se han descrito como relevantes en la relación AF-cáncer25. Dado los muchos elementos involucrados y la complejidad de los modelos de síndrome metabólico obesidad-inflamación crónica, además de factores hormonales, es esperable que los estudios epidemiológicos sean inconsistentes en la búsqueda de un solo biomarcador26. Junto a ello, y debido a la heterogeneidad clínica/ molecular del CM, es posible que diferentes biomarcadores expliquen el riesgo de determinados tipos de CM (receptores de estrógenos positivos, receptores de estrógenos negativos, HER2 positivos) y que la AF interfiera en forma distinta en estos variados subtipos27. Actividad física en cáncer de mama Los beneficios de la AF para pacientes oncológicos son tanto fisiológicos como psicológicos. Hoy en día, se encuentran bien determinados y apoyados por evidencia que integra la AF en programas de intervención basados en ejercicios estructurados para pacientes, durante y después de los tratamientos antineoplásicos16. El ejercicio se define como una AF realizada de manera dosificada y sistemática, es decir, con una frecuencia, intensidad, duración y modo específico, con propósito de mejorar variables de salud asociadas a la condición física. Para mejorar estas variables existen varios métodos de entrenamiento tales como aeróbico, resistencia y flexibilidad28. Prevención Si bien no hay demostración de que el sedentarismo aumente el riesgo de CM, sí existe una fuerte asociación entre AF y prevención. Un estudio prospectivo con más de 70.000 pacientes encontró que mujeres que mantenían AF regular presentaban menor riesgo de CM en 14% comparado con mujeres menos activas29. De igual manera, una revisión de estudios epidemiológicos estimó que el riesgo de presentar CM se redujo en 25% en aquellas mujeres que eran físicamente activas, comparado con mujeres menos activas30. Si bien la AF parece ser particularmente beneficiosa en mujeres postmenopáusicas, existe evidencia de que las menores de 45 años también logran reducir el riesgo31. Dado el efecto paradójico del peso entre las pacientes pre y postmenopáusicas, la reducción del riesgo de CM por ejercicio probablemente no solo es mediada por el control del peso corporal32. El aumento en la AF parece disminuir el riesgo a través de la reducción de los estrógenos séricos y de los niveles de insulina y de IGF-1, como mencionamos previamente33-35. Durante los tratamientos antineoplásicos El ejercicio físico en pacientes con CM es factible y seguro de realizar durante los tratamientos antineoplásicos sistémicos36,37. Schmidt y cols., sugieren que el entrenamiento de resistencia es efectivo en el control de la fatiga y mejoría de la calidad de vida durante el tratamiento de quimioterapia, sin aumentar el riesgo de linfedema, ni dolor esperable por el ejercicio de resistencia12. Van Waart y cols. encontraron que la concomitancia de quimioterapia y ejercicio (aeróbico más resistencia supervisado o de modo aeróbico en domicilio) induce mejoras en la funcionalidad física, mantiene el rendimiento cardiovascular, facilita la reincorporación precoz a la actividad laboral y se asocia a menor incidencia de náuseas, vómitos y dolor, comparado con un grupo sin ejercicio. Esto demuestra que un programa supervisado de ejercicio aeróbico y resistencia es efectivo; sin embargo, un programa de ejercicio para domicilio puede ser una alternativa viable13. Vincent y cols., también evaluaron la efectividad de un programa de entrenamiento domiciliario, encontrando que los pacientes mejoraron el rendimiento cardiovascular con una adherencia cercana a 80%36. Courneya y cols. compararon ejercicio aeróbico, 30 y 60 min, y aeróbico con resistencia, en mujeres con CM en quimioterapia, encontrando Actividad física y cáncer de mama - K. Ramírez et al Rev Med Chile 2017; 145: 75-84


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