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Enero 2017

PUNTO DE VISTA 73 La oportunidad de desarrollar hospitales de alta calidad asistencial y docente para Chile - M. Kukuljan de equipos indispensables para una atención y una educación de calidad. Adicionalmente, el desarrollo de investigación contribuye de manera determinante a la calidad de los mejores hospitales del mundo. La participación de los profesionales asistenciales en la docencia es fundamental La experiencia y la evidencia al respecto no son exclusivas de países de altos ingresos: modelos comparables se desarrollaron en Chile desde el siglo XIX y con mayor fuerza durante el siglo XX, con la asociación como partes del mismo Estado de hospitales públicos y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile en Santiago, así como en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, en el Hospital Clínico de la Pontifica Universidad Católica y en centros regionales como Valparaíso, Concepción, Temuco y Valdivia. El éxito de tales modelos es evidente al constatar que la enorme mayoría de los especialistas que trabaja en el sector público y en el sector privado se ha formado y se sigue formando en un número limitado de centros que se desarrolló de este modo, centros que son preferidos por los profesionales en etapa de formación, y cuya impronta es reconocida por pacientes, estudiantes, empleadores y por los procesos de acreditación. Chile debe aspirar a recuperar y reforzar dichos modelos, y tiene los recursos y posibilidades para hacerlo mediante un adecuado diseño y aplicación del ordenamiento que impulsa el Ministerio de Salud. La propuesta del MINSAL acepta la actual fragmentación de los hospitales en múltiples dimensiones, desde la fragmentación en servicios, sectores e incluso en camas de un servicio en los cuales podrían funcionar distintas universidades, lo que disgrega elementos centrales de la comunicación y coordinación y por cierto atenta contra la calidad en la atención de los pacientes. También se posibilita la fragmentación en niveles, dándose la posibilidad de que los estudiantes de pregrado de una universidad se sobrepongan con profesionales en formación de especialistas de otra universidad, situación impensable en cualquier institución de educación seria, en la que los sistemas, procesos y recursos están integrados. La fragmentación más profunda y radical que la propuesta perpetúa es aquella entre profesionales Rev Med Chile 2017; 145: 72-74 asistenciales, contratados por los hospitales, y profesionales exclusivamente docentes, pagados por las universidades, visión que destruye un rasgo esencial de la educación médica. Esta división parece sustentarse en la idea de que “a los funcionarios de un hospital se les paga por atender pacientes y no por enseñar”, concepción antagónica con la esencia de un buen hospital y que demuestra un significativo desconocimiento de la educación médica, de la historia propia y de los referentes internacionales. Esta visión también es profundamente anómala en lo que respecta a las universidades estatales, porque fragmenta al Estado, que debe actuar articuladamente, en entidades aisladas que deben relacionarse entre sí con reglas del trato con privados, en circunstancias de que el empleador es el mismo Estado y el propósito de contribución al bien público es único y compartido. Esta manera de entender la educación médica implícita en la propuesta es incompatible con la calidad y es un elemento que retrasa y revierte el progreso relativo que experimentó el país durante el siglo XX. Una oportunidad para generar un bien público fundamental para el futuro de la salud en Chile A partir de lo expuesto, creemos que el ordenamiento propuesto debe considerar los sistemas de salud y particularmente los hospitales como entidades integrales y complejas, no divisibles en servicios asignados a instituciones diversas, a menos que existan programas formales y explícitos de colaboración entre universidades y que abarquen en su conjunto todos los niveles y ámbitos de la educación profesional en salud. La participación de los profesionales asistenciales en la docencia en todos los niveles posibles constituye un elemento central para la calidad de un hospital, por múltiples factores. Los hospitales públicos que definan esta vocación de calidad deben implementar los mecanismos para resguardar este modelo, que por lo demás es el modelo en el cual la vasta mayoría de los más destacados profesionales del país se ha formado antes de la progresiva fragmentación que observamos. Las entidades contraloras, y si es necesario las leyes y reglamentos pertinentes, deben adecuarse para facilitar la generación de un bien público de la mayor trascendencia. La universidades por su


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