CARTA AL EDITOR - Infancia migrante y alimentación: desafios culturales y sanitarios

Enero 2017

CARTA AL EDITOR / LETTER TO THE EDITOR 135 Infancia migrante y alimentación: desafios culturales y sanitarios Migrant children and eating behavior: cultural and health challenges Sr. Editor La población migrante en Chile ha aumentado considerablemente en los últimos años, cerca del 15% de esta población corresponden a niñas y niños menores de 14 años. Lo anterior provoca cambios epidemiológicos locales que implican necesariamente adecuaciones y transformaciones a nivel de salud pública. Actualmente Chile tiene buenos indicadores en salud infantil, con una baja tasa de desnutrición y mortalidad y una amplia cobertura en programas de vacunación. El mayor problema de salud pública infantil son los altos niveles de obesidad y sobrepeso que conllevan al desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, y ciertas neoplasias. Chile, al igual que otros países latinoamericanos (de donde proviene la mayoría de la población migrante ) ha experimentado una transición nutricional debido a los cambios en la alimentación y en los estilos de vida, con niveles de obesidad infantil que se han triplicado en los últimos quince años, alcanzando niveles de un 25% en niñas y niños de educación básica1. Numerosas publicaciones2 han puesto en evidencia la magnitud del problema, su tendencia y fuerte asociación con patologías crónicas. Existe menos información respecto a cuáles son las políticas públicas y estrategias eficaces para su prevención y tratamiento. Si bien la población infantil chilena ha sido caracterizada en cuanto a la prevalencia de obesidad y factores de riesgo relacionados, hasta ahora no se ha incorporado en ese análisis la situación específica de las niñas y los niños migrantes. Uno de los factores que incide directamente en el desarrollo de la obesidad y de otras ECNT se refiere a los hábitos alimentarios. Si bien la alimentación pertenece al ámbito privado y cotidiano de todos los seres humanos, también es un rasgo inconfundible de la posición económica, social y cultural. Conocer la cultura alimentaria permite inferir la inserción o integración de un grupo en la sociedad3. En el caso particular de las niñas y los niños migrantes, la alimentación constituye una práctica cultural que les conecta con sus lugares de origen, especialmente en determinados ritos y celebraciones de su comunidad y también en la vida familiar cotidiana4. Ineludiblemente, durante el proceso migratorio los hábitos alimentarios infantiles se van transformando, como una forma de adaptación cultural; las niñas y los niños migrantes pueden imitar los hábitos alimentarios de la niñez local, que se caracterizan por el consumo de alimentos y bebidas de alto contenido calórico, ricos en grasas, azúcar refinada y sal5. Dado que la alimentación es un fiel reflejo de los roles sociales y las costumbres culturales de una comunidad, no es raro que los niveles de nutrición, de actividad física o de obesidad también estén diferenciados en la población. Actualmente la atención de salud está garantizada para la población infantil migrante que reside en Chile, independiente de la situación legal de sus madres, padres o tutores legales. Sin embargo, hasta ahora no se conocen antecedentes y procedimientos para evaluar el estado de salud de la población infantil migrante, identificada como preocupante6 porque no se saben las principales enfermedades que afectan a este grupo social y los factores que podrían incidir en el desarrollo de ECNT. Teniendo en cuenta los altos niveles de obesidad infantil de Chile y la escasa evidencia publicada en salud pública que aborde el tema nutricional de la población infantil migrante, resulta imperioso realizar estudios e investigaciones que permitan conocer este fenómeno y adecuar las políticas y los programas de salud pública con pertinencia intercultural. Estudios en países con un significativo número de migrantes han permitido conocer e incorporar aspectos culturales en la promoción de hábitos saludables, contribuyendo a un mejor manejo de ECNT donde la alimentación es un factor determinante. Debido a que la manera de alimentarse, preferencias y rechazos hacia ciertos alimentos están fuertemente relacionados por el contexto familiar, y es durante la etapa infantil en la que se incorporan la mayoría de estos hábitos y prácticas5, se torna esencial que el sistema de salud pública incorpore aspectos interculturales en las pautas y los programas de hábitos de alimentación saludables, proyectando una mejor adherencia a programas de prevención y tratamiento de ECNT, y una mayor equidad en el acceso a la salud, garantizando el ejercicio de los derechos de todas las niñas y los niños que habitan en nuestro territorio. Iskra Pavez-Soto1, Samuel Durán-Agüero2, Macarena Valladares3 1PhD. Universidad Bernardo O Higgins, Centro de Estudios Políticos, Culturales y Sociales de América Latina. 2PhD. Carrera de Nutrición y Dietética, Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad San Sebastián. 3PhD. Universidad Bernardo O Higgins, Laboratorio de Bionanotecnología. Referencias 1. Atalah E., 2012. Epidemiología de la Obesidad en Chile. Rev Med Clinc Condes; 23: 117-23. 2. Zhou N, Cheah CS, Van Hook J, Thompson DA, Jones SS. A cultural understanding of Chinese immigrant mothers’ feeding practices. A qualitative study. Appetite 2015; 87: 160-7. Rev Med Chile 2017; 145: 135-140


Enero 2017
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