Page 97

Abril_2107

505 artículo de revisión ellos que la ingesta de vitamina C, betacaroteno, vitamina E y flavonoides disminuye la incidencia de demencia y EA14. Junto a esto, diversos estudios avalan el rol protector de los ácidos grasos poliinsaturados dado que reducen el estrés oxidativo y favorecen la función neuronal y vascular, disminuyendo el riesgo de EA y demencia. Esto se debería a que son capaces de aumentar la actividad de la glutation reductasa y disminuir los niveles de especies reactivas del oxígeno, aumentando las defensas antioxidantes del organismo14,32. Dieta mediterránea y protección cardiovascular Los efectos cardioprotectores de la dieta mediterránea van de la mano con la disminución que ésta genera en el desarrollo de comorbilidades como hipertensión, dislipidemia o enfermedad coronaria33. Se ha visto que esta dieta es capaz de disminuir la glicemia, insulinemia y la resistencia a la insulina, además de mejorar la presión sistólica y disminuir los niveles de colesterol. El SM representa uno de los factores de riesgo para el desarrollo de EA, y se ha establecido que su prevalencia puede disminuirse a través de modificaciones de los hábitos nutricionales. La dieta mediterránea impacta de forma positiva al SM, ya que se ha demostrado que es capaz de disminuir la LDL oxidada y los lípidos plasmáticos, así como inhibir la activación de células inmunes y reducir la inflamación vascular, estos efectos sumados suponen una protección contra el desarrollo de aterosclerosis39. El consumo de ácidos grasos poliinsaturados protege contra enfermedades vasculares, ya que mejoran algunos factores de riesgo asociados, son capaces de disminuir los triglicéridos, la presión arterial y mejorar el funcionamiento del miocardio14, al contrario, una dieta que involucre el consumo de grasas saturadas y trans aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, DM II y con ello EA43,46. Conclusiones La EA es una patología cuya prevalencia se prevé vaya en aumento debido al envejecimiento poblacional a nivel mundial. Los tratamientos disponibles actualmente no son capaces de curar el cuadro, por lo que las estrategias no farmacológicas, relacionadas con los cambios en los estilos de vida juegan un rol fundamental a la hora de prevenir a largo plazo el desarrollo de esta enfermedad. Es evidente que la disminución de los factores de riesgo cardiovasculares a los cuales se hace mención en esta revisión representaría un beneficio puesto que reduciría el riesgo de padecer EA, sin embargo, la dieta mediterránea ha demostrado ser una alimentación que posee efectos favorables que ayudan a disminuir las tasas de aparición de EA en la población debido a que, además de ayudar a mitigar los factores de riesgo modificables, se le atribuye una actividad neuroprotector a la cual va de la mano de sus efectos antioxidantes, antiinflamatorios y cardioprotectores. El consumo de alimentos propios de esta dieta como frutas, vegetales, aceite de oliva, vino y pescados aportan a la dieta nutrientes fundamentales como vitaminas, carotenos, polifenoles y ácidos grasos insaturados los cuales contribuyen positivamente ejerciendo sus efectos biológicos en el organismo humano. En base a los antecedentes disponibles en bibliografía, podría recomendarse el consumo y alta adherencia a una dieta mediterránea para disminuir complicaciones cognitivas en la población a largo plazo, pese a que no todos los estudios son concluyentes al respecto, sin embargo, deben ser considerados aquellos que demuestran evidencia sostenible en relación a los beneficios de esta dieta en la EA. Si bien es difícil que los investigadores puedan controlar todas las variables de un estudio clínico sería importante, para poder lograr resultados certeros, contar con metodologías de trabajo claras en cuanto a las pautas de alimentación de los participantes, así como la realización de una selección adecuada de personas a incluir en los estudios, quienes debiesen ser uniformes en edad, raza y patologías de base, descartando a quienes posean factores de riesgo no modificables de EA. Agradecimientos: Los autores agradecen al Convenio de Desempeño UCO 1201, al programa de Magíster en Ciencias Farmacéuticas de la Universidad de Concepción y a la beca CONICYT PCHA/Magíster Nacional/2013-22131316. Dieta mediterránea y enfermedad de Alzheimer - A. Miranda et al Rev Med Chile 2017; 145: 501-507


Abril_2107
To see the actual publication please follow the link above