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artículo de revisión Dieta mediterránea y enfermedad de Alzheimer - A. Miranda et al a la incorporación de ácido eicosapentaenoico (EPA) y DHA a través de la dieta, los cuales presentan efectos antiinflamatorios y son fundamentales para un adecuado funcionamiento tanto neuronal y cerebral. El ácido docosahexaenoico (DHA) a través de la producción de neuroprotectina D1 es capaz de reprimir la expresión de genes implicados en el desarrollo de inflamación y de esta manera disminuye las citoquinas pro-inflamatorias a nivel plasmático14.Un estudio en el que se analizó una dieta rica en aceite de oliva, arrojó como resultado una disminución en la expresión de genes implicados 504 en procesos inflamatorios y estrés oxidativo, de la misma manera los pacientes presentaron menores niveles plasmáticos de lípidos oxidados30, además presenta un efecto directo a nivel de tejido neural, siendo capaz de fomentar la plasticidad neuronal para procesos de aprendizaje, memoria y cognición. En pacientes con EA se ha observado un bajo nivel plasmático de DHA, y un estudio determinó que un aumento de éste se correlaciona de manera significativa con una disminución cercana al 39% del riesgo de padecer EA14. La ingesta de frutas y vegetales permite incorporar en el organismo compuestos con actividad antioxidante, los cuales se relacionan con una reducción de los niveles de PCR y homocisteína39, siendo importante la presencia de menores concentraciones de este último compuesto, porque se ha verificado que niveles elevados de éste disminuyen la metilación del ADN, favoreciendo la actividad de las secretasas b y g, incrementando de esta manera la producción del péptido Ab14. Dieta mediterránea y estrés oxidativo Los radicales libres y las especies reactivas del oxígeno que se generan en el organismo son neutralizados normalmente por moléculas endógenas33, sin embargo, este balance antioxidante se altera en patologías relacionadas con la edad40, como la EA, favoreciendo una mayor producción de especies oxidativas las cuales se asocian con daño neuronal32, peroxidación lipídica y oxidación de enzimas relacionadas con la mantención de funciones de las neuronas y la glia41. Los depósitos de Ab se vinculan además con una disminución en las concentraciones de hierro y cobre a nivel cerebral, lo cual promueve estrés oxidativo y daño neuronal32. Junto con ello, este péptido es capaz de inhibir la cadena respiratoria, promoviendo disfunción mitocondrial y disminución de los niveles de ATP, desestabilizando los mecanismos de defensa antioxidante40. La dieta mediterránea ayudaría a reducir el estrés oxidativo y la lipoperoxidación, por ejemplo, el aceite de oliva contiene micronutrientes los cuales presentan potenciales efectos antioxidantes, además de poseer ácidos grasos monoinsaturados los cuales tienen efectos benéficos sobre la presión arterial y el perfil lipídico, junto con ello son capaces de mejorar la DM y reducir el riesgo de trombosis39. El alcohol podría acentuar el estrés oxidativo, por lo que es fundamental regular la cantidad en que es consumido; un meta-análisis de diversos estudios realizados logró comprobar que el alcohol, ingerido en forma moderada, se relaciona con un menor riesgo de desarrollar EA42. El efecto antioxidante del vino tinto se debería a la gran cantidad de polifenoles que contiene, entre ellos destaca el resveratrol que protegería a los vasos sanguíneos de los procesos inflamatorios, oxidativos, la agregación plaquetaria y formación de trombos, propias de la aterosclerosis39. Algunos estudios han logrado concluir que la vitamina E, presente en semillas, nueces y vegetales de hojas verdes, podría reducir el riesgo de padecer demencia o EA43, además, esta vitamina combatiría el estrés oxidativo mediante la disminución de la lipoperoxidación y la apóptosis, en base a lo observado en estudios in vitro32, ya que los fosfolípidos son los principales afectados por la presencia de radicales libre y la vitamina E, por su carácter liposoluble, es más afín con estos componentes celulares pudiendo prevenir su oxidación41,44. Mediante estudios in vitro e in vivo se confirmó que previene la hiperfosforilación de tau debido a que es capaz de interferir con la actividad de enzimas relacionadas con este proceso. Otros mecanismos que complementarían su acción son su rol como inhibidor de PKC, lo cual también previene la hiperfosforilación y por otro lado, cumple función reguladora de la expresión de genes relacionados con el estrés oxidativo45. El consumo de alimentos ricos en carotenoides y vitamina C ayudaría en la protección contra la lipoperoxidación. Junto con ello, esta vitamina es capaz de disminuir la producción de nitrosaminas, contribuyendo a la disminución del estrés oxidativo32. En un análisis de 6 estudios realizados, se comprobó en al menos 4 de Rev Med Chile 2017; 145: 501-507


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