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ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN 459 Sedentarismo y salud metabólica - A. M. Leiva et al Durante la última década, el sedentarismo (principalmente tiempo destinado a estar sentado) ha emergido como un importante factor de riesgo vinculado al desarrollo de obesidad, diabetes mellitus tipo 2 (DMT2), hipertensión arterial, síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares (ECVs), cáncer y mortalidad1,2. El sedentarismo se define como actividades asociadas a un gasto energético < 1,5 METs (MET  = equivalente metabólico basal; 1 MET = ~3,5 mlO2/kg/min) e incluye actividades como estar sentado, ver televisión, conducir, entre otras3. A nivel global, se estima que entre 55% y 70% de las actividades que se realizan diariamente (sin considerar el tiempo destinado a dormir) son de tipo sedentarias1,4-6. A nivel nacional, los chilenos han experimentado cambios importantes en sus estilos de vida durante las últimas tres décadas, generando que actualmente 19,8% de la población sea físicamente inactiva7. Además, 35,9% de la población destina > 4 h al día a estar sentado, incrementando las posibilidades de perjudicar su salud cardiovascular8,9. Estudios que han descrito niveles de sedentarismo en población chilena, han cuantificado el tiempo sedente usando cuestionarios, por lo que dichos resultados podrían no representar la verdadera relación que existe entre sedentarismo y marcadores de salud, debido a la sobreestimación a la cual se asocian la medición de actividad física (AF) a través de cuestionarios10,11. En consecuencia, el objetivo de este estudio fue investigar la asociación entre el nivel de sedentarismo -medido por acelerometría- con factores de riesgo cardiovascular y metabólicos asociados a la obesidad. Material y Método Diseño del estudio Estudio observacional analítico de corte transversal que utiliza información del proyecto GENADIO (Genes, Ambiente, Diabetes y Obesidad) realizado entre los años 2009 y 2011 en Chile, que evaluó la prevalencia de factores de riesgo de ECVs y contó con la aprobación de los comités de ética de las universidades de Chile, Concepción y Glasgow (Reino Unido). Todos los participantes firmaron un consentimiento informado. La muestra quedó conformada por 322 personas de las regiones del Biobío y Los Ríos. El cálculo Rev Med Chile 2017; 145: 458-467 del tamaño muestral se estimó en base a diferencias en HOMA-IR entre grupos étnicos, y ha sido descrito en extenso en publicaciones previas8. Los criterios de exclusión fueron: (a) personas menores a 18 años; (b) residencia en zona rural o urbana por un período menor a 2 años (n = 47); (c) personas que presentaron problemas de salud mental y que no dieron el consentimiento informado (n = 2); (d) mujeres embarazadas (n = 4), y (e) personas que rechazaron participar del estudio (n = 187). El peso y la talla fueron determinados con una balanza electrónica (TANITA TBF 300A, USA) y tallímetro (SECA A800, USA) con precisión de 100 g y 1 mm, respectivamente. El índice de masa corporal (IMC) fue calculado usando la ecuación de peso/talla2 y el estado nutricional se definió mediante los valores de corte de la Organización Mundial de la Salud12. El perímetro de cintura fue medido con una cinta métrica no distendible (SECA, USA). Para definir obesidad central se utilizaron los puntos de corte propuestos por el Ministerio de Salud de Chile, basados en los parámetros para población del sudeste asiático, que corresponde a ≥ 90 cm y ≥ 80 cm en hombres y mujeres, respectivamente13. La composición corporal se determinó mediante la medición de 4 pliegues cutáneos (tricipital, bicipital, subescapular y suprailiaco) y el porcentaje de masa grasa se estimó mediante la ecuación de Durnin14. Para la determinación de variables metabólicas se tomaron muestras de sangre tras un ayuno de 8 a 12 h. Para glicemia, colesterol total, triglicéridos (TG) y colesterol HDL (HDL-c) se utilizaron métodos enzimáticos colorimétricos8. El colesterol LDL (LDL-c) fue determinado con la ecuación de Friedewald15, la insulina fue determinada mediante radio-inmuno ensayo y la resistencia a la insulina mediante la ecuación de HOMA-IR16. La presión arterial fue establecida como el promedio de dos mediciones realizadas después de estar 10 minutos en reposo, utilizando un monitor validado (OMRON HEM705, UK). Los datos socio-demográficos fueron recolectados mediante encuestas validadas8. El test de Chester fue utilizado para la medición del fitness cardiorrespiratorio (FCR) y fue expresado en METs17. Los niveles de AF y tiempo sedente fueron medidos con acelerómetros de movimiento (Actigraph GT1M, USA). El monitor se utilizó durante 7 días y sólo se removió durante las horas destinadas a dormir,


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