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Abril_2107

ARTÍCULO ESPECIAL ¿Cézanne como neurocientista? En sus últimos años y dando cuenta de cómo funcionaba su creación, Cézanne mencionó claros y sorprendentes conceptos neurológicos para esa época (fines siglo XIX) y para una persona sin estudios 512 de medicina10. Cézanne afirmó en sus cartas al poeta Gasquet: “Hay 2 partes en un pintor que son básicas: los ojos y el cerebro; y ambas necesitan ayudarse mutuamente, tienes que trabajar en su mutuo desarrollo, pero a la manera del pintor; en los ojos mirando las cosas de la naturaleza; en el cerebro, por la lógica de sensaciones organizadas que dan los medios de expresión… los ojos deben concentrarse, fijarse, tomar el objeto, y el cerebro encontrará la forma de expresar esa información”. Los cuadros de Cézanne ilustran cómo él coordinaba su mente, cerebro, ojos y manos. La temática a que tantas veces recurrió en su vida, El Monte Santa Victoria, naturalezas muertas y bañistas, se ven tan frescos recreados en períodos de décadas, que nos permiten ver cómo la excepcional obra de Cézanne evolucionó a través de su vida de acuerdo a su capacidad de, primero decodificar lo que quería comunicar, y luego codificar estas percepciones y sensaciones en una pintura. Dos años antes de morir, Cézanne resumió su trabajo como artista en una carta a su amigo Louis Aurenche, diciendo: “Usted habla de mi realización en el arte. Creo que lo logro día a día, aunque un poco laboriosamente. Ya que, si el fuerte sentimiento por la naturaleza, y ciertamente lo tengo muy vívido, es una base necesaria para toda concepción artística en la cual descansa la grandeza y belleza de toda obra futura, el conocimiento de las formas de expresión de nuestras emociones no es menos esencial, y sólo se puede adquirir a través de una muy larga experiencia”10. En palabras dichas al pintor Emile Bernard, un mes antes de morir, Cézanne reflejó su constante insatisfacción con lo logrado y su necesidad de seguir buscando: “¿alguna vez llegaré al final de lo que tanto he buscado por tanto tiempo?, espero que sí, pero hasta que lo obtenga, una vaga sensación de desasosiego me oprime y que no se irá hasta que llegue a puerto seguro, es decir, que haya logrado algo mejor que lo hecho en el pasado… así es que, continúo estudiando”8. El arte de pintar puede interpretarse como un producto de nuestro cerebro, específicamente, como producto de toda la compleja circuitería neuronal que traduce una señal física, como la Paul Cézanne padre de la pintura moderna - M. Miranda luminosa en conducta, experiencia y emoción. No corresponde acá revisar las vías involucradas que son bastante más que un receptor como la retina y un decodificador como la corteza visual y sus complejas conexiones con sistema límbico, áreas de asociación y sistema frontal ejecutivo. Esta maquinaria neural cerebral ha sido modelada por múltiples influencias, no sólo durante el desarrollo biológico, social y cultural del propio individuo, sino que también durante la evolución11. Patologías que afecten distintos componentes de esta vía neuronal involucrada en el proceso artístico, desde la retina (retinopatía diabética como se plantea en Cézanne, degeneración macular en Degas, etc.), hasta enfermedades más difusas neurodegenerativas tipo demencia frontotemporal y Parkinson (siendo en esta última, en parte, debido a la terapia dopaminérgica), pueden sorprendentemente facilitar el proceso creativo en algunos artistas12-14. Un aspecto que hace particularmente trascendente en la historia del arte a la producción artística de maestros, no sólo como Cézanne, sino también Monet y Matisse, es la importancia capital del manejo del color. La interacción dinámica que se produce entre el artista y su obra durante su producción está especialmente determinada por mecanismos de control visual y feed-back visual, para así regular el contraste de colores que, probablemente, determina en parte su originalidad y relevancia artística11. Como ya mencionamos, al contrario de los artistas de la época, Cézanne no comenzaba sus cuadros con un dibujo, en cambio, él comienza inmediatamente con un color intenso y continúa desarrollando la imagen con parches de color distribuidos sobre la superficie de la pintura, así se logra discernir los objetos con claves, que son esencialmente colores. Con esta aproximación, Cézanne recluta a su sistema visual como medida del color exacto a usar11. A partir de 1890, a los 51 años, se le declara una diabetes mellitus, que tendrá una seria descompensación en el año 1900 y, probablemente, contribuyó a los cuadros infecciosos respiratorios que motivaron su muerte1. Se ha planteado que Cézanne desarrolló como complicación una retinopatía diabética con ceguera parcial para colores azul-verde, lo que explicaría que su pintura cambiara a colores más tenues15. Se plantea que esta alteración oftalmológica sería responsable, en los Rev Med Chile 2017; 145: 508-513


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