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Abril 2016

505 Historia de la medicina Escrófula: de la discrasia humoral a la consunción - I. Duarte et al La ceremonia del toque del rey La pretensión de que los reyes de Francia e Inglaterra tenían el poder divino hereditario de curar la escrófula mediante el tacto y la oración dio origen a la ceremonia del “toque del rey”. El rito se inició en el siglo XI y se siguió celebrando con cierta regularidad, reuniendo a decenas o cientos de personas cada vez, que acudían con la esperanza de curación. La difusión de la creencia en ese poder milagroso se basaba en que el monarca, por el hecho de ser ungido y coronado en una ceremonia religiosa, asumía un carácter sacerdotal junto con el poder temporal12. Los monarcas de Francia e Inglaterra habrían aprovechado y estimulado la credulidad de sus súbditos para afianzar su poder frente al de los señores feudales y como muestra de preocupación por la salud del pueblo. La elección de la escrófula puede haberse debido a que parece haber sido muy frecuente, que a veces presentaba episodios de aparente curación, o bien puede confundirse con otros aumentos de volumen cervicales benignos con tendencia espontánea a la regresión. La supuesta efectividad del “toque del rey” empezó paulatinamente a ser objeto de escepticismo, duda y descrédito, que determinaron la decadencia del rito y su extinción a principios del siglo XIX13. En 1609, André Du Laurens, médico de Enrique IV de Francia, proponía como causa de la escrófula el beber agua contaminada. Recetaba mojar una pluma en una mezcla de agua, vinagre y miel e introducirla en la garganta para remover el humor malsano acumulado en el cerebro, o también expulsarlo con eméticos y purgantes. Sin embargo, dado que la lesión era resistente a la cirugía o a los fármacos, porque los abscesos reaparecen y proliferan inclusive en las cicatrices, debía recurrirse al poder milagroso del rey14. Afectación multiorgánica, consunción y materia caseosa El cirujano Richard Wiseman, que en el siglo XVII acompañó en las ceremonias al rey Carlos II de Inglaterra, escribió un “Tratado del mal del rey”. Definió la escrófula como un tumor originado por acidez del suero de la sangre, que en los sitios afectados se coagula y endurece. La lesión compromete principalmente las glándulas conglobadas, es decir, las que sirven a los conductos linfáticos; por eso muchos autores generalmente confinaban el mal a esos órganos; pero también puede comprometer músculos, membranas, vísceras, tendones o huesos. Se hinchan las glándulas conglobadas del cuello, visibles en los lados del músculo mastoideo hasta abajo a nivel de las clavículas, desde donde puede extenderse al tórax, tanto a la columna vertebral como frecuentemente al pulmón. También pueden afectarse las glándulas conglobadas de axila e ingle y, como se ha comprobado en autopsias, comprometer ganglios linfáticos mesentéricos, aun cuando no haya tumefacción de los ganglios superficiales. Tanto en los ganglios como en las vísceras se encuentran masas que califica de “estrumosas”, especialmente en hígado, pulmones y bazo15. El concepto de Wiseman acerca de que la escrófula puede ser una afección local en el cuello, pero también presentarse como una enfermedad diseminada grave, viene a concordar con un relato de 1657, que expone el caso de un paciente que quedó curado de su escrófula por el “toque del rey”, pero después falleció de “otro mal, víctima de una lenta consunción”12. Por otra parte, en la ciudad francesa de Reims, una joven llamada Marguerite Rousselet quedó impactada por el abandono de los escrofulosos “víctimas de una enfermedad repugnante, generalmente reputada como incurable y excluidos del Hotel Dieu, escaso de espacio, y por temor a que contagiaran a otros enfermos”16. Hacia 1645, Marguerite se dedicó a acoger a estos enfermos en una casa particular. Consiguió financiamiento y reclutó voluntarias para cuidarlos. A medida que esta institución crecía pasó a considerarse como sucursal del hospital Hotel Dieu. Fue conocida como Hospicio de los Incurables y después como Hôpital de Saint Marcoul17. En 1689, el médico inglés Richard Morton, en su libro Phthisiología, definía las tisis o consunciones como la mengua de las partes musculares del cuerpo, debida a una sustracción o colicuación de los humores. Las clasificaba en originales y sintomáticas. Las originales no eran efecto de enfermedades preexistentes: entre ellas mencionaba la consunción pulmonar, la consunción nerviosa y la consunción por falta de apetito o de asimilación de los alimentos. Concebía las consunciones sintomáticas como dependencias mediatas de alguna enfermedad precedente. Rev Med Chile 2016; 144: 503-507


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