Page 84

Abril 2016

artículo de revisión discapacidad por alguna patología digestiva, un estudio realizado por el Fondo Nacional de Discapacidad 490 de Chile en el año 2004, estimó que 3,6% de la población presentaba discapacidad por esta causa14. La mayoría de los estudios realizados en pacientes con EII han analizado la discapacidad laboral o de empleo9,15. El estudio realizado por Feagan et al refiere 25% de discapacidad laboral general, destacando una gran variablilidad dependiendo del país, con un rango desde 20% en Estados Unidos de Norteamérica hasta 34% en Europa9. Longobardi et al concluyeron que el porcentaje de desempleo en pacientes con EII en Estados Unidos de Norteamérica alcanza 31,5%, el doble a lo señalado en la población general16. Muy pocos estudios han explorado el impacto de la EII en limitar de manera crónica otros aspectos de la vida diaria, como son la dimensión psicológica y las interacciones sociales11,17. Un estudio publicado recientemente ha sugerido que pacientes con EII presentan una alteración en la percepción de su cuerpo, la cual está relacionada con el desarrollo de una discapacidad social y psicológica. El grado de severidad de la EII y el uso de esteroides estarían asociados a la falta de satisfacción corporal en estos pacientes17. En relación a las estrategias terapéuticas, los agentes biológicos serían los únicos fármacos que podrían mejorar el índice de discapacidad en la EII18. Por otra parte, el uso de esteroides durante un año ha sido asociado con discapacidad laboral después de 10 años de enfermedad en pacientes con EC y CU7. Entre los factores ambientales, se ha descrito que el hábito tabáquico exacerba el grado de discapacidad en pacientes con EC, no así en el grupo con CU18, lo que se podría explicar por su asociación a un curso más severo, mayor frecuencia de recaídas y recurrencia post-quirúrgica en pacientes con EC. Otros factores, como enfermedad activa de larga data, mayor grado de estrés psicológico, mayor nivel de percepción de estrés y una pobre calidad de vida se han asociado a discapacidad en estos pacientes11. Otros han señalado que factores como sexo femenino, menor nivel de educación, dolor de columna, más de dos cirugías, más de dos hospitalizaciones por crisis también estarían relacionados con un mayor riesgo de discapacidad9,15. Sin duda, la falta de una herramienta estandarizada Manejo integral de la EII - D. Simian et al de medición para cuantificar el grado de discapacidad hace difícil la comparación de los resultados entre diferentes estudios10. Peyrin-Biroulet et al han desarrollado recientemente un índice de discapacidad para la EII, que permite evaluar de manera objetiva y adecuada las limitaciones funcionales en estos pacientes19. Este índice ha demostrado ser confiable, reproducible y sensible en la capacidad de detectar discapacidad18. Es posible que en un futuro cercano, esta herramienta sea útil en la práctica clínica, en el planteamiento de estudios y en la evaluación de la atención de salud en la EII. Calidad de vida La calidad de vida relacionada con salud ha sido definida como el nivel de bienestar derivado de la evaluación que la persona realiza de diversos dominios de su vida, considerando el impacto que en éstos tiene su estado de salud, teniendo por lo tanto un valor subjetivo20. Estudios han reportado que la calidad de vida en pacientes con enfermedades crónicas se ve afectada21,22, lo que incluye patologías digestivas como síndrome intestino irritable (SII), enfermedad celíaca y EII. En el caso del SII, diferentes instrumentos han sido utilizados para evaluar el impacto de esta patología en la calidad de vida, destacando el IBSQOL, IBS-QOL, IBS-36 y el QLICD23-26. Un estudio que utilizó el cuestionario SF-36 demostró que pacientes con SII presentaban un mayor deterioro de calidad de vida comparado con pacientes con reflujo gastroesofágico, diabetes mellitus o enfermedad renal crónica24. Pace y cols, utilizando el mismo instrumento, demostraron que pacientes con SII atendidos en un centro de referencia podrían tener un deterioro de su calidad de vida similar a la de los pacientes con EII25. Sin embargo, diferentes variables deben ser consideradas al momento de determinar los factores que podrían influir en el deterioro de la calidad de vida, como es el caso de la edad, género, severidad de los síntomas, tratamiento y subtipo de SII27. En el caso de la enfermedad celíaca, diferentes instrumentos, como el SF-36, CDQ y CD-QOL, han sido utilizados para evaluar calidad de vida28,29. Un estudio que incluyó pacientes con enfermedad celíaca y EII demostró que aquellos que presentaban síntomas compatibles con reflujo gastroesofágico y SII tenían un mayor deterioro Rev Med Chile 2016; 144: 488-495


Abril 2016
To see the actual publication please follow the link above