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Abril 2016

Historia de la medicina Escrófula: de la discrasia humoral a la consunción - I. Duarte et al Morton explicaba la consunción pulmonar como la consecuencia de rellenamiento, tumefacciones, 506 inflamación o ulceración en ese órgano, lo que conducía al enfermo a la emaciación extrema. Entre las consunciones sintomáticas describía, en primer lugar por su frecuencia, la consunción escrofulosa, provocada por una anormal acrimonia de la sangre que le impide unirse con el quilo, por lo cual estas sustancias se acumulan en los lugares aptos para hincharse y endurecerse más que otros: esto ocurría en primer lugar en el pulmón y luego en las partes glandulosas, dado que ambos sitios tienen una estructura esponjosa. El signo más útil para diagnosticar este mal es la tumefacción de las glándulas de la superficie del cuerpo, y el hallazgo de una oftalmía. Aclaraba que a veces se afectan con este humor solamente las glándulas del pulmón, sin comprometer otras partes. Indica que tanto los tubérculos del pulmón, como las tumefacciones escrofulosas de otras partes son crudas o flegmáticas, y cuando esa materia se cuece, se endurece como tiza o substancia esteatomatosa o, más frecuentemente, se transforma en un material melisérico que se inflama, supura y ulcera dando como resultado un quiste. Acerca de la evolución de la enfermedad, sostiene que algunos pacientes con hinchazones crudas viven enfermizos con tos continua, pero sin fiebre y viven miserablemente, pero si siguen las instrucciones médicas pueden ser liberados del estado escrofuloso y consuntivo. Cuando las lesiones son más cálidas y sufren inflamación y ulceración, esta consunción escrofulosa es muy aguda y el paciente dura pocos meses. A su vez, las hinchazones de naturaleza mediana, susceptibles de inflamarse y evolucionar a la formación de un material como tiza o una sustancia como miel, la consunción no es tan grave, se hace crónica y dura muchos años con una tos continua moderada18. En el siglo XVIII se mencionaban como tratamientos alternativos de la escrófula amuletos o remedios naturales poseedores de una virtud oculta, como la aplicación local de ciertas raíces, semillas, uña de asno quemada, cenizas de cucaracha, mezcladas con miel, o colocar la piel desprendida en la muda de una serpiente, etc. Desde el punto de vista quirúrgico, se indicaba que cuando las escrófulas se fistulizan espontáneamente, la abertura es muy estrecha y se descarga sólo la materia más líquida. El cirujano debe abrirlas para que se descubra el fondo de la úlcera: esto permite aplicar mejor remedios tópicos y también aislar el ganglio afectado para ligarlo y extirparlo sin dañar partes vecinas19. A fines del siglo XVIII, el médico escocés Mathew Baillie, en su libro de anatomía patológica, se refiere a las “tumefacciones escrofulosas”. Manifiesta que las glándulas absorbentes están aumentadas de tamaño y pueden palparse algo más blandas que lo normal. Al corte, a veces exhiben una estructura muy parecida a la normal; pero es más común encontrar que algunas de ellas contienen una materia blanca, blanda, caseosa, mezclada con pus espeso20. Comentario El abultamiento de los ganglios cervicales llamado “escrófula” se estimaba muy frecuente, especialmente considerando la cantidad de personas que acudían a ser tocadas por los reyes. Aunque bajo ese nombre puede haberse incluido una variedad de lesiones congénitas o adquiridas como inflamaciones, hiperplasia linfoide, neoplasias o quistes, se reconocía como una sola enfermedad. Las antiguas ideas patogénicas se fundaban en la teoría humoralista hipocrática, según la cual el predominio de uno de los cuatro humores del cuerpo determinaba la mala mezcla de ellos o discrasia, causante de enfermedades. En el caso de la escrófula, el humor redundante (flema, flegma o pituita) se acumulaba principalmente en los ganglios linfáticos del cuello, cercanos a la cabeza. La concepción humoralista de la escrófula persistió durante mucho tiempo. En el siglo XVII, en consonancia con las ideas iatroquímicas de la época, Wiseman y Morton agregaron la participación de la acidez o acrimonia de la sangre que induce el endurecimiento o coagulación del fluido en los sitios esponjosos, persistiendo Morton en el concepto hipocrático de que el humor malsano acumulado pasaba por una fase de “crudeza” y podía evolucionar a un estado de “cocción”21, tornándose en una sustancia esteatomatosa o como tiza, que podía después reblandecerse. Se empezaba a configurar una relación entre escrófula, tisis y contagio, tanto que se ha considerado que el hospicio de Reims constituye cronológicamente el primer ejemplo de un recinto destinado exclusivamente a aislar y cuidar a pacientes tuberculosos22. Desde el punto de vista morfológico macroscó- Rev Med Chile 2016; 144: 503-507


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